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Tacuba entierra a víctimas de masacre contra agricultores

Dolientes repudiaron el múltiple asesinato; expresaron que parientes no eran mareros PNC sigue la investigación contra un marero apodado El Gallo y su estructura criminal

Tacuba entierra a víctimas de masacre contra agricultores

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Tacuba entierra a víctimas de masacre contra agricultores

En los 65 años que tiene de vida Orbelina Custodio nunca había visto tanta gente reunida en un entierro como en el de ayer. Decenas de habitantes del municipio de Tacuba en Ahuachapán, acompañaron a las familias de seis agricultores que fueron asesinados el sábado pasado en el caserío Las Pozas, del cantón El Níspero.

Orbelina era una de las dolientes. Sus dos hijos mayores, Melvin Eliseo y Raymundo Antonio, ambos de apellido Rosales Custodio, fueron enterrados en el cementerio municipal de Tacuba.

A pocos metros, las otras cinco familias sepultaron a Melvin Jesús Rivera González, de 16 años; Faustino Aquino García, de 54; Santos Bernardo Mendoza Gómez, de 39; y Hugo Ernesto Mendoza.

Para la madre, el asesinato de sus dos hijos ha sido su muerte en vida, sin embargo, asegura que debe seguir adelante para cumplir la promesa que les hizo a sus dos hijos de cuidar a sus ocho nietos.

"Debo de seguir adelante, porque prometí a mis hijos cuidarle a sus niños hasta que pudieran trabajar en la vida. Están pequeños y necesitan mucho amor. Sólo Dios me podrá ayudar con tanta necesidad económica", expresó entre lágrimas.

La doliente razonó que no le interesa saber quiénes le arrebataron la vida de sus dos hijos. Eso es algo que se lo deja a Dios, manifestó.

"Mi Dios sabrá qué pasó. Hasta donde yo sé, mis hijos tenían buen comportamiento. Estaban en ese lugar porque habían sido invitados por una vecina. Eran trabajadores para darle de comer a sus hijos. Así les enseñé en la vida", añadió la señora minutos después de haber sepultado a sus dos vástagos.

La mujer aseguró que para sepultar a sus dos hijos tuvo que adquirir algunas deudas, ya que no estaba preparada.

"Algunos vecinos me han colaborado. Les doy las gracias. Ahora tengo que seguir luchando", agregó.

Otros de los afectados es un hermano de Faustino Aquino García, quien repudió la muerte de su pariente.

"Tenemos miedo. Acá está arruinado el pueblo. No es justo que maten a personas inocentes como mi hermano", dijo el doliente, quien prefirió omitir su nombre por seguridad.

"Nos han llamado de muchas haciendas sintiendo la muerte de mi hermano. Nos llamaron de los bancos que trabajaban con él. Ha sido muy sentido su asesinato. Él era muy trabajador y muy respetado en todo el pueblo", sostuvo.

Los cadáveres fueron cargados por los vecinos entre los agrestes caminos para llegar al caserío Las Pozas.

A las 3:00 de la tarde realizaron una misa de cuerpo presente en el templo de Nuestra Señora María Magdalena, oficiada por el presbítero Luis Alvarado.

"Hay que aceptar los designios de Dios y como cristianos debemos estar preparados para cuando él nos llame a su diestra", dijo el sacerdote durante la homilía.

El único féretro que no acompañó la misa fue el de Hugo Ernesto Mendoza, pues sus familiares son cristianos evangélicos. Sin embargo, la familia de Mendoza también realizó actividades religiosas antes de enterrarlo.

El sepelio fue custodiado por agentes policiales y por soldados del Destacamento Militar Número Siete de Ahuachapán.

Hasta ayer la Policía seguía con la misma hipótesis sobre quiénes fueron los supuestos responsables de la haber cometida la masacre.

Oficiales de la zona dijeron que los testigos han señalado como responsable a un sujeto apodado El Gallo, quien recién escapó de las bartolinas de Ahuachapán. Tienen sospechas de que hayan escapado hacia Guatemala.

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