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Sujetos ingresan a puesto en San Ignacio y matan a un policía

La víctima estaba sola en el lugar, sus colegas atendían una emergencia. Ya suman 42 agentes asesinados en el año

Asesinan a policía en delegación de San Ignacio, Chalatenango

El agente estaba de comandante de guardia cuando fue ultimado por al menos dos sujetos

La Policía Nacional Civil vivió ayer un viernes negro: mientras se realizaban los funerales de dos agentes de unidades elites que murieron en cumplimiento del deber, otro policía fue asesinado en la sede de San Ignacio, en Chalatenango.
Miguel Ángel Avelar Pérez estaba de comandante de guardia, sentado frente a la computadora, cuando dos hombres ingresaron al lugar simulando que querían hacer una diligencia.
En un descuido de la víctima, los pandilleros le dispararon varias veces sin que el policía tuviera tiempo de defenderse.
Los atacantes salieron del puesto policial y abandonaron el centro del municipio en una moto, ante la mirada desconcertada de las personas que estaban en la plaza y en los portales cercanos.
Se sabe que, al momento del ataque, en el inmueble solo  estaba Avelar porque el resto de compañeros había salido a hacer un patrullaje tras ser alertados de una supuesta emergencia.
Colegas de Miguel Ángel dijeron que él tenía unos 18 años de pertenecer a la corporación. El último año estuvo  destacado en San Ignacio.
Anteriormente prestó servicio en el puesto de Las Pilas, siempre en Chalatenango; en Apopa y en San Salvador.
La víctima -quien habitaba en el municipio de Tejutla- se convierte en el policía número 42 asesinado por pandilleros, según las estadísticas de las autoridades.
Avelar es el quinto policía ultimado por los grupos criminales entre el martes y viernes de esta semana.
Los homicidios de sus compañeros fueron cometidos en La Libertad, La Paz y Ayutuxtepeque. La mayoría de víctimas estaban de servicio cuando fueron asesinados.
Las autoridades informaron que se estaba indagando si el blanco del ataque era Avelar, por un hecho en particular, o si había sido escogido al azar por los delincuentes.
En lo que va del año, este es el tercer caso en el que pandilleros  le han arrebatado la vida a los agentes dentro de los puestos policiales.
En febrero pasado, un policía fue ultimado a balazos por un delincuente dentro del puesto policial de la colonia Ciudad Real, en San Sebastián Salitrillo, Santa Ana.
En ese ataque murió un agente y dos más resultaron lesionados.
En junio, un sargento que también estaba de comandante de guardia fue asesinado por varios delincuentes que le dispararon desde un vehículo en marcha, en el puesto policial El Pedregal, en El Rosario, La Paz.
Las autoridades policiales insisten en que los ataques contra los agentes son en represalia por el trabajo de combate a la delincuencia que están haciendo.
Pobladores perturbados por el ataque
San Ignacio y La Palma, en Chalatenango, raras veces aparecen en los registros de municipios violentos que llevan las autoridades. 
Estas zonas frecuentemente son visitadas por salvadoreños y extranjeros por la riqueza turística con la que cuentan.
La aparente tranquilidad que se respira en ambos lugares se rompió ayer, tras el asesinato del agente, con la presencia de decenas de policías y medios de comunicación.
La noticia de la balacera dentro del puesto policial se había corrido por los poblados en cuestión de horas. El hecho  provocó asombro y temor entre los habitantes.
En La Palma, una comerciante estaba estupefacta cuando se enteró de que el policía asesinado era “El Chelito”, como ella le decía.
La mujer relató que desde hacía varios años conocía a Avelar, quien, según ella, era experto en dar asistencia a los visitantes en los temas turísticos.
Mientras que los pobladores de San Ignacio estaban asombrados por la osadía que tuvieron los delincuentes de llegar a matar a la víctima en el puesto policial, a plena luz del día.
“Esto, yo solo durante la guerra lo había visto, parece que estamos viviendo el conflicto otra vez”, exclamó un lugareño, entrado en años.
La mayoría de negocios estaban cerrados a las 3:00 de la tarde y las calles estaban vacías. 
En el parque central y en los alrededores del puesto policial se habían concentrado decenas de policías y militares mientras esperaban la llegada de los investigadores que procesarían la escena.
Poco a poco, la gente fue saliendo de sus casas y se reunieron en los portales para hablar del ataque contra el oficial y sobre la inseguridad que esta vez golpeó a un municipio “pacífico”.
Horas después del ataque, policías de unidades especializadas realizaron operativos simultáneos en diferentes colonias y capturaron a unos 10  sospechosos de haber participado en el ataque.
Algunas detenciones se hicieron en la colonia La Lomita, en La Palma, y en la carretera a Chalatenango, en Tejutla. Algunos de los sujetos eran menores de edad, según la Policía.
Mientras las autoridades procesaban la escena de en San Ignacio, otro policía fue lesionado de bala durante un enfrentamiento con delincuentes en la colonia Las Terrazas, en Ayutuxtepeque, San Salvador.
Hasta el cierre de esta nota, la condición de salud del agente, según sus colegas, era estable.
Asimismo, se sabe que dos delincuentes resultaron heridos y otros fueron detenidos.
La zona es asediada por la pandilla 18, quien ha usurpado muchas viviendas de la zona.
Además, en el municipio de Ilopango, en el cantón Apancingo, fue ultimado por pandilleros un militar en situación de retiro. 
La víctima fue identificada como Eduardo Rosales. Se presume que el asesinato está relacionado con la profesión  que ejercía.

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