Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Subdirector Policía dice que tatús son de la guerra

Resta importancia al hallazgo de esos escondites de pandilleros, porque no representan ventaja.

Las autoridades policiales han descubierto dos tatús en el área general de San José Guayabal, Cuscatlán, donde pandilleros los utilizaban para esconder armamento.

Las autoridades policiales han descubierto dos tatús en el área general de San José Guayabal, Cuscatlán, donde pandilleros los utilizaban para esconder armamento.

Las autoridades policiales han descubierto dos tatús en el área general de San José Guayabal, Cuscatlán, donde pandilleros los utilizaban para esconder armamento.

Las pandillas están utilizando los tatús (escondites subterráneos) construidos por la antigua guerrilla para almacenar el armamento que poseen y esconderse de las autoridades , según el subdirector de la Policía, Howard Cotto.

"Consideramos que estos tatús ya se encontraban (desde hace tiempo) y han sido aprovechados (por los pandilleros)", justificó Cotto. Agregó que "esto no debe ni va tener una connotación excesiva porque en la práctica, para una estructura delincuencial, el uso táctico de un tatú no le significa mucho para esconderse o esconder por mucho tiempo las armas".

Consideró que esos escondites no podrán traerles beneficios a los pandilleros porque el uso que se les dio en el conflicto armado "no representaba otra cosa que una protección antiaérea, es una cosa que en nuestras condiciones no tiene ninguna razón de ser".

En el término de cinco días, las patrullas policiales han descubierto dos tatús en los cuales se escondían pandilleros y donde ocultaban las armas de fuego. El área general de los tatús encontrados fue uno de los sectores con mayor presencia guerrillera durante el conflicto, según fuentes policiales.

Uno de los escondites fue hallado el 9 de octubre pasado en el cantón El Rosario de San Martín. En el lugar estaban tres pandilleros que se habían reunido para planificar hechos delictivos y a quienes les decomisaron armas de fuego, esposas policiales, droga, celulares y otros objetos. Los mareros fueron detenidos. La Policía destruyó con explosivos el referido escondite para evitar que otros grupos delictivos lo volvieran a utilizar.

Cinco días después, el martes pasado, las patrullas policiales encontraron otro tatú en el cantón El Rosario, de San José Guayabal, Cuscatlán. En esta ocasión capturaron a dos pandilleros a quienes les decomisaron una escopeta industrial y otra artesanal.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación