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Socorrista atendió emergencia donde fue asesinado su hijo

La víctima mortal fue ultimada a balazos en un carwash

Orsi (a la derecha) traslada a un paciente herido de bala. Su hijo estaba a pocos metros, pero nadie les dijo que había otra víctima. Foto EDH / Óscar Iraheta

Orsi (a la derecha) traslada a un paciente herido de bala. Su hijo estaba a pocos metros, pero nadie les dijo que había otra víctima. Foto EDH /...

Orsi (a la derecha) traslada a un paciente herido de bala. Su hijo estaba a pocos metros, pero nadie les dijo que había otra víctima. Foto EDH / Óscar Iraheta

Orsi, un experimentado socorrista de Comandos de Salvamento, no pudo atender la llamada de emergencia de su hijo. No la hubo. El muchacho murió en segundos, después de recibir una ráfaga de balazos durante un ataque armado en el interior de un carwash, en San Salvador.

El socorrista llegó al lugar y, guiado por los curiosos y algunos testigos, se dirigió de inmediato donde estaba gravemente herida otra persona que acompañaba a su hijo.

La víctima había logrado caminar varios metros donde se había refugiado en una habitación en otro taller. Tenía un disparo en el brazo, otro en la pierna y uno más en el tobillo. El herido había perdido mucha sangre.

Orsi, junto a otro compañero, estabilizaron a la víctima, le detuvieron la hemorragia, la vendaron y luego la subieron a una camilla para trasladarla de emergencia hacia el hospital Rosales.

Mientras el socorrista luchaba por salvarle la vida al herido, a sus espaldas, a menos de diez metros, estaba su hijo tirado en el parqueo del carwash. Orsi no se percató, es más, nunca supo que otra persona había resultado lesionada en el hecho.

El compañero de Orsi relató que "todo era una locura, la gente gritaba y corría para todos lados. La Policía buscaba a los hechores y otros cerraban sus locales. Nadie nos dijo que había otra persona herida, de lo contrario, hubiéramos corroborado su estado de salud, como lo mandan nuestros protocolos de atención. Pero quizás eso hubiese sido peor. No quiero pensar el momento que mi compañero hubiera visto a su hijo asesinado".

Durante el trayecto hacia el hospital, Orsi atendía al herido, le hablaba para que no perdiera el conocimiento y pedía sus datos personales.

"El joven herido nunca nos dijo que su compañero también había sido atacado, a lo mejor mi compañero lo hubiera entrevistado y le hubiera dado el nombre", dijo el socorrista.

La triste noticia llegó cuatro horas después

Los voluntarios terminaron la emergencia y se dirigieron a la base de la institución de socorro. Otros compañeros que también reforzaron la emergencia les comunicaron, vía radio, que en el hecho estaba otra persona muerta; sin embargo, nadie mencionó nombres y datos de la víctima mortal.

Orsi tomó como normal la emergencia y se preparó para estar listo por si la población necesitaba ayuda y hacía otro llamado.

Orsi pasó la tarde entre bromas y mientras estaba en Comandos de Salvamento, a las 6:00 de la tarde aproximadamente, una pariente le llamó y le expresó que acudiera al hospital Rosales, ya que le habían lesionado de bala a su hijo en un hecho en la Avenida Cuscatancingo.

Para Orsi era imposible creer lo que le decía su pariente: que se trataba de la misma persona que a la que atendió. Sin embargo, cuando recordó que había otra víctima, le generó duda y decidió corroborar.

El socorrista viajó con otro compañero al hospital Rosales, empero, en el camino, le avisaron que se presentara a Medicina Legal porque su hijo era el muerto.

Al llegar a la morgue, supo que la persona muerta en la emergencia que atendió era su hijo, un joven que se dedicaba a la mecánica en un taller situado en la Juan Pablo Segundo.

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