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Siguen los ataques contra el transporte de pasajeros

En dos meses se registran unos siete hechos violentos que dejaron pasajeros y delincuentes muertos

La ruta de buses 102 no dio servicio entre La Libertad y San Salvador. Solo circularon microbuses. Foto EDH / Noticiero Hechos

La ruta de buses 102 no dio servicio entre La Libertad y San Salvador. Solo circularon microbuses. Foto EDH / Noticiero Hechos

La ruta de buses 102 no dio servicio entre La Libertad y San Salvador. Solo circularon microbuses. Foto EDH / Noticiero Hechos

En los últimos dos meses fueron cometidos en el país al menos siete hechos violentos dentro de unidades del transporte público, que evidencian el peligro que deben sortear usuarios y empleados.

Estos incidentes se conocieron públicamente porque hubo víctimas mortales, lesionados de gravedad o daños.

Sin embargo, a diario ocurren casos en donde los delincuentes amenazan, lesionan o roban las pertenencias a quienes por necesidad utilizan las unidades.

Muchos de estos sucesos no siempre son registrados por las autoridades.

Ayer, cobradores y motoristas de la Ruta 102, que presta servicio entre San Salvador y La Libertad, iniciaron un paro, después de que pandilleros bajaran por la fuerza al motorista de un bus y luego atacaran a tiros la unidad.

Uno de los trabajadores dijo que también recibieron un anónimo en el que les exigían no salir a trabajar. Aseguran que por su seguridad el paro de labores se mantendrá hasta nuevo aviso. Solo los microbuses brindaron servicio.

En otro hecho, un asalto se registró ayer por la mañana en un bus de la Ruta 107 que hace su recorrido entre Tamanique, en La Libertad, y San Salvador.

En el percance, una mujer, identificada como Mirna Osorio, murió de un infarto, aseguró la Policía.

El pasado 7 de abril, un delincuente asesinó al conductor de un microbús de la Ruta 24-A, mientras bajaba pasajeros cerca de la iglesia de Mejicanos. Las balas también alcanzaron a una mujer y a su sobrino, de 3 años, que iban sentados junto al conductor.

La señora murió de inmediato, mientras que el menor fue llevado herido al hospital Benjamín Bloom.

Según empleados de esa ruta, desde ese hecho violento, muchos usuarios se abstienen de ocupar el asiento que está cerca del motorista, por temor a que haya una tragedia similar.

"Antes de que mataran al compañero y a la señora la gente hasta se peleaba por ir ahí; hoy mejor se van parados antes que sentarse ahí", sostuvo un trabajador de la ruta.

Seis días después del doble asesinato, un ingeniero mecánico y ajedrecista fue ultimado en un bus de la Ruta 101-D, en la colonia Escalón.

Según la Policía, el profesional se habría opuesto a entregarles su teléfono y por eso lo mataron de un balazo.

Cinco días después, un pasajero de la Ruta 101-B mató a un ladrón cuando se bajó del microbús. El percance fue frente a la comunidad Las Palmas, de San Salvador.

Entre los casos que no se hicieron públicos, está el de una pasajera de la Ruta 41-A, quien vio la muerte cerca cuando iba de Soyapango hacia la capital.

Un usuario que viajaba en la misma unidad relató que un hombre abordó el automotor y exigió que cada persona le diera cinco dólares. Como los pasajeros no parecían darse por aludidos, el delincuente levantó a la mujer por la fuerza del asiento, la puso frente al resto de pasajero y le apuntó con una pistola en la cabeza y dijo que la mataría si no le daban dinero, dijo la fuente.

Los usuarios se vieron obligados a entregar al delincuente el poco dinero que pudieron recolectar.

Asimismo, en las redes sociales, en reiteradas ocasiones, se han denunciado casos en donde los delincuentes abordan buses o microbuses e infunden temor entre los pasajeros diciéndoles que son mareros que acaban de salir de prisión y necesitan una "colaboración" económica.

Víctimas frustraron masacres en unidades

Dos casos de atracos a pasajeros de buses, registrados el 11 y el 23 de abril, revelan que los delincuentes ya no solo se conforman con robar las pertenencias de los usuarios, sino que también han intentado cometer masacres.

En el primer caso, un policía que vivía en Ahuachapán e iba a trabajar a San Salvador se enfrentó a balazos con siete mareros que se subieron a robar en un bus de la Ruta 202. Un delincuente murió y el restó escapó. El agente resultó gravemente lesionado y murió en el hospital. Tras el enfrentamiento, la PNC aseguró que los sujetos llevaban recipientes con gasolina y que pretendían quemar el bus con los pasajeros dentro.

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