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“Él siempre dijo que le gustaría ser policía”

Ese era uno de los sueños de Ulises, un joven de 15 años.  Fue asesinado ayer cuando se dirigía a sus clases, en Nahuizalco.

Carro de funeraria a las afueras de Fiscalía.

Carro de la funeraria espera a la familia de Ulises fuera de la Fiscalía de Sonsonate.  | Foto por Óscar Villalta

Al cantón El Carrizal, en Nahuizalco, Sonsonate, se llega y se sale solo en pick ups. 

La calle, como comentó un lugareño, y como comprobó este periódico, no tiene las condiciones necesarias para que circulen los buses.

La mañana de este lunes, a  las 6:00 a.m., Ulises Z., de 15 años, esperaba un pick up que lo llevaría desde El Carrizal hasta el Instituto Nacional Thomas Jefferson, en la ciudad de Sonsonate, pero fue ultimado por al menos cinco sujetos cerca de casa.

Su hermana, quien también era su compañera de clases en el primer año, no salió junto a él, por un pequeño atraso y se salvó del ataque. 

Cuando llegó al punto donde esperaban -desde la semana pasada que comenzaron las clases- el carro que los llevaba a la ciudad, él le dijo que iría a saludar a un amigo que estaba solo a unos metros de la parada.

Aún estaba oscuro, según relató. Habían pasado solo dos minutos desde que Ulises se había retirado. Ella veía la hora y escuchó varios disparos. Volvió la mirada hasta el lugar  de donde provenía el ruido y vio la silueta de su hermano caer, mientras al menos cinco sujetos caminaban por la calle. El amigo de Ulises ya no estaba.

La hermana llamó en medio de gritos a su familia. Esta ya había escuchado los disparos y corrió hasta el lugar. Ahí se reunieron las otras dos hermanas del joven y su madre, quienes en medio de las lágrimas, no tardaron en dar aviso a la Policía.

Ulises todavía estaba vivo. La Policía nunca llegó, por lo que se auxiliaron de uno de los pick ups y lo llevaron hasta el hospital Jorge Mazzini, en Sonsonate.

Una de sus hermanas dijo que Ulises presentaba, al menos, seis lesiones de bala, cinco en una pierna y una en el tórax.

Una hora después llegaron al hospital. Ahí murió cuando lo trasladaban al quirófano, manifestó el coordinador de cirugías del hospital, Alberto Cota.

Su madre, por su parte, señaló que Ulises no salía de la casa más que para ir a estudiar y trabajar en la milpa. Cuando llegaba tarde a su hogar, siempre le avisaba con tiempo. 

Sus sueños

Ulises era el penúltimo de cinco hermanos. “Él siempre dijo que le gustaría ser policía”, relató la tarde de ayer una de sus hermanas mayores esperando que las autoridades hicieran los proceso correspondientes para entregarles el cuerpo.

La pariente  describió al menor como un joven robusto.  Comentó que por su complexión física, siempre lo molestaron en su casa y le decían que tenía el cuerpo de un policía.

Pero él también quería tener una hacienda y criar ganado, detalló otra de sus hermanas.

Hasta las cuatro de la tarde de ayer, su padre, un comerciante que trabaja en San Miguel, no sabía de la muerte de su hijo. Su familia había intentado comunicarse con él, pero no había sido posible.

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