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Sepultan a predicador atacado por mareros en Nuevo Cuscatlán

Fue herido de bala el sábado y falleció el domingo

En el sepelio de Melvin, pobladores de la zona rural de Nuevo Cuscatlán se quejaron de la inseguridad. Foto EDH / Jorge Beltrán

En el sepelio de Melvin, pobladores de la zona rural de Nuevo Cuscatlán se quejaron de la inseguridad. Foto EDH / Jorge Beltrán

En el sepelio de Melvin, pobladores de la zona rural de Nuevo Cuscatlán se quejaron de la inseguridad. Foto EDH / Jorge Beltrán

El sábado anterior, al mediodía, un grupo de jóvenes que se encontraba cerca de una tienda en el caserío San Antonio de Nuevo Cuscatlán, fue atacado a balazos por supuestos miembros de pandillas. Dos resultaron heridos y uno de ellos fue enterrado ayer, porque murió tras permanecer 16 horas en un hospital.

Melvin Antonio Pérez Anaya, de 25 años, no era un joven problemático si no un cristiano evangélico que con su propio dinero, ganado como jornalero, más la ayuda de otro joven, compró un megáfono para predicar el evangelio de forma ambulante, según recordaron sus correligionarios ayer, minutos antes de ser enterrado.

De acuerdo con fuentes policiales, Melvin y varios amigos estaban frente a una tienda y entre todos colaborarían para comprar una soda. De repente, sonaron varios disparos. Melvin cayó herido de la cabeza y otro joven, quien resultó lesionado en las piernas, se encuentra fuera de peligro recibiendo atención médica. Melvin murió el domingo anterior, a las 4:30 de la mañana.

Ayer, durante el sepelio del joven predicador, varias personas dijeron que el cantón Joya de San Antonio, limítrofe con Huizúcar, es notable la presencia de pandillas que operan entre los municipios de Nuevo Cuscatlán, San José Villanueva y Huizúcar.

"Aquí en la ciudad no pasa nada pero en las afueras, solo nosotros sabemos cómo nos tienen de atemorizados los mareros", explicó un campesino, evidentemente conmocionado por la muerte de Melvin, a quien calificó como un buen joven; miembro de una familia pobre pero trabajadora y cristiana.

Los mismos que mataron al atleta especial

El domingo anterior, fuentes policiales que avisaron del fallecimiento de Melvin, indicaron que hay altas posibilidades de que quienes atacaron al grupo de jóvenes en el caserío San Antonio, sean los mismos que asesinaron a Noé Enrique Bonilla Orellana, asesinado el jueves anterior en el cantón El Zapote, de San José Villanueva.

De acuerdo con las fuentes, ya tienen identificado a un grupo de pandilleros que se desplazan por zonas rurales que están en los límites de los municipios de San José Villanueva, Huizúcar y Nuevo Cuscatlán, todos del departamento de La Libertad.

Según las fuentes policiales, ese mismo grupo es el responsable de varios hechos criminales cometidos en esos municipios, como el ametrallamiento de un autobús de la Ruta 663, cometido el 22 de abril anterior, hecho en el que resultaron cuatro personas heridas de bala.

El 20 de febrero anterior, otro joven fue asesinado en la carretera hacia Huizúcar. La policía supone que es un mismo grupo de mareros el que está cometiendo todos esos crímenes.

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