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Sepultan a niño de dos años acribillado por pandilleros

El infante era el primero y único hijo de una joven pareja.

David Dimas fue sepultado ayer en el cementerio público de Antiguo Cuscatlán. Murió luego de ser baleado, el jueve, en un punto de asalto en Huizúcar.

David Dimas fue sepultado ayer en el cementerio público de Antiguo Cuscatlán. Murió luego de ser baleado, el jueve, en un punto de asalto en Huizúcar. | Foto por Douglas Urquilla

David Dimas fue sepultado ayer en el cementerio público de Antiguo Cuscatlán. Murió luego de ser baleado, el jueve, en un punto de asalto en Huizúcar.

David Dimas, que tenía solo 30 meses de edad fue sepultado el sábado en la mañana en el cementerio público del municipio de Antiguo Cuscatlán, departamento de La Libertad.

David fue herido de bala la tarde del miércoles anterior en el cantón El Porvenir, municipio de Huizúcar, siempre en La Libertad.
De acuerdo con versiones de familiares del niño, este era el único hijo de una pareja residente en la comunidad El Milagro, municipio de Antiguo Cuscatlán.

Los padres del menor dijeron que no querían hablar del asunto pues estaban sumamente dolidos por la muerte de su primogénito.
Sin embargo, según la versión de fuentes policiales, el niño fue herido de bala por varios hombres, aparentemente miembros de pandillas, que mantenían un punto de asalto en la calle principal del cantón El Porvenir.

El menor y su padre viajaban en una motocicleta, pero por temor, el hombre intentó esquivar el punto de asalto, por lo que los delincuentes le dispararon varias veces.

El padre, al ver herido a su hijo, lo condujo hasta la clínica municipal del municipio de Nuevo Cuscatlán donde le dieron los primeros auxilios.
Posteriormente, al ver la gravedad del infante, este fue trasladado hacia el hospital San Rafael, de Santa Tecla, donde momentos después lo declararon muerto.

Huizúcar,  golpeado por las pandillas

Aunque no figura en las listas de municipios con más asesinatos por cantidad de habitantes, el municipio de Huizúcar sufre desde hace años la violencia desatada por miembros de pandillas criminales que pugnan por hacerse el control de territorios.

La semana anterior, decenas de familias que tenían muchos años de residir en los cantones El Cajón y El Chumpe, fueron obligadas a abandonar sus viviendas por temor a ser víctimas de pandilleros o mareros que asedian esa zona rural.

Ese éxodo no es nada nuevo. Desde hace aproximadamente dos años,  muchas familias de la zona rural de Huizúcar han abandonado sus propiedades.

La presión que ejercen miembros de la Pandilla 18 y de la Mara Salvatrucha es insoportable en esos cantones, según explican algunos desplazados.

Policía asesinado cuando iba en su motocicleta

El 27 de junio anterior, el agente de la Policía Nacional Civil (PNC) identificado como José Adán Servellón Benavides, de 37 años de edad, fue  asesinado en el cantón La Esperanza, de Huizúcar, por miembros de pandillas en un hecho similar al cometido el jueves anterior, donde murió el niño enterrado ayer.

Servellón Benavides se desplazaba en una motocicleta junto a dos de sus hijos, de 2 y 9 años de edad, cuando fue interceptado por un grupo de pandilleros. Los criminales permitieron que ambos niños escaparan y luego asesinaron a su padre.

Siempre en Huizúcar, pero en el cantón Amaquilco, el 16 de marzo de este año, fue asesinado José Balmore Palacios Molina, de 30 años, quien estaba de alta en la Brigada Especial de Seguridad Militar (BESM, ex Guardia Nacional).

Pese a la ola de violencia, Huizúcar no aparece en la lista de los 20 municipios donde sería implementado el plan El Salvador Seguro, según datos revelados por el Gobierno.

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