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5 salvadoreños próximos a ser ejecutados en EE. UU.

Conoce aquí cada caso 

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Los cinco salvadoreños que aún esperan una fecha para ser llamados al patíbulo de la muerte, en concordancia con las sentencias impuestas por tribunales de justicia de distintas jurisdicciones de Estados Unidos, mantienen la esperanza de salir de la lista fatal mientras sus abogados mueven todas las piezas posibles para revertir los veredictos.

Uno de los que engrosaba esa lista donde El Salvador ocupa la cuarta posición, después de México, que tiene 60 de sus ciudadanos condenados a la pena capital, Cuba y Vietnam con nueve cada uno, fue declarado en 2013 no apto para ser llevado al cadalso; se trata de Joaquín Arévalo, sobre quien recaía la condena por doble asesinato cometido en 1998 en Lawrenceville, Georgia.

Los defensores mueven todas las herramientas judiciales posibles para revertir las decisiones tomadas por tribunales de conciencia, aplicadas por jueces y reconfirmadas por las Cortes de Apelación, y en última instancia pueden recurrir a aspectos técnicos de la ejecución del acto de muerte como el caso de Alfredo Prieto, para certificar que los químicos utilizados para la dosis letal no causarán dolor extremo al convicto.

Entre los siete salvadoreños que esperan fecha para su ejecución, más de uno tiene un perfil en Internet donde muestra sus galerías de fotos y uno como el caso de Walter Alexander Sorto, que está en el pabellón en una cárcel de Texas, tiene una carta donde pide entablar amistad con gente fuera de la cárcel, hombres o mujeres de cualquier edad que le quieran escribir.

Texas es el estado donde más salvadoreños esperan la pena capital. Gílmar Alexander Guevara, de 46 años, es otro de los salvadoreños en los pabellones del sistema carcelario del estado petrolero.

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