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Salvadoreños estafados por empresa de encomiendas

Las víctimas critican la negligencia y burocracia de las instituciones para investigar

Los afectados relatan que Transportes Neliz les cobró montos mayores a los $200 por caja y no las entregó. Foto EDH / Cortesía

Los afectados relatan que Transportes Neliz les cobró montos mayores a los $200 por caja y no las entregó. Foto EDH / Cortesía

Los afectados relatan que Transportes Neliz les cobró montos mayores a los $200 por caja y no las entregó. Foto EDH / Cortesía

"Somos Transportes Neliz... su mejor opción para el envío de encomiendas desde Los Ángeles hacia El Salvador", así reza uno de los últimos mensajes que escribió la empresa en su muro de Facebook para ofrecer sus servicios.

Simultáneamente, en su dirección física en la calle 1133 S. Vermont Ave. Suit #20, en Los Ángeles, Estados Unidos, la agencia cobraba tarifas superiores a los $200 por cada caja que los salvadoreños que viven en ese país mandaban a sus parientes.

Los paquetes contenían ropa, electrodomésticos, juguetes, comida o medicinas; el precio de cada caja variaba de acuerdo a su peso y tamaño.

Se sabe que dicha empresa empezó a funcionar en 2008 y cerró operaciones en febrero pasado. Actualmente es señalada de estafar a unas 500 personas al no haber entregado las cajas a sus destinatarios, pese a que se comprometía con los clientes a hacerlo en el plazo máximo de un mes.

Los afectados lamentan haber pagado por un servicio que nunca recibieron y se quejan de que hoy deben vivir una odisea en su intento por recuperar los paquetes que con sacrificio enviaron a sus familias.

Las víctimas también reprochan la negligencia con la que, según ellas, está abordando el caso la Fiscalía General y la burocracia que hay en las oficinas de Aduanas en Ilopango y Acajutla, donde desde hace varios meses están retenidas decenas de cajas que la agencia no entregó.

El Diario de Hoy tuvo información de que el Ministerio Público abrió un proceso contra una empresa de bodegas situada en Ilopango que, según las indagaciones de algunos afectados, era subcontratada por la empresa Neliz para almacenar provisionalmente los contenedores donde eran transportadas a El Salvador las encomiendas.

Una de las personas a quien la agencia le debía llevar una encomienda, y después de cinco meses no lo hizo, acudió a la Aduana de Ilopango porque en la agencia Neliz le dijeron que era esa entidad de Gobierno la que estaba retrasando el proceso de entrega.

Sin embargo, en la Aduana le informaron que habían retenido un contenedor de la empresa de transportes porque dentro de él hallaron un arma de fuego y una revista pornográfica, objetos ilícitos por los que la empresa debía pagar una multa y no la había hecho efectiva.

Según la fuente, por esta razón la Fiscalía General, a través de la Unidad Penal del Estado, inició una investigación de la que se desconocen detalles y la fase en la que está.

Durante dos semanas este Diario solicitó a la oficina de comunicaciones de la Fiscalía General una entrevista con algún delegado o información relacionada con el caso, pero no se obtuvo respuesta.

Por su parte, el consulado salvadoreño en Los Ángeles, a través de la oficina de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, se limitó a confirmar que hasta el pasado 25 de abril había recibido 112 denuncias de clientes de Neliz que fueron estafados.

Afectados actúan ante desidia institucional

William Martínez, uno de los afectados, quien tiene más de una década de residir en Estados Unidos, cuenta que en 2009 envió una encomienda a través de la empresa Neliz y pasaron más de dos años sin que esta llegara a su destino.

"Me decían que los contenedores estaban retenidos porque en aduanas estaban de vacaciones y solo me daban falsas promesas, así me tenían hasta que la última vez me dijeron que se la habían robado en Lourdes", dice Martínez.

Creyendo que la pérdida de la encomienda estaba fuera del alcance de la agencia Neliz, el compatriota volvió a contratar a la empresa para que les trajera al país unos artículos para sus hijos, pero de nuevo no los recibieron.

Unas semanas después, la víctima reclamó por teléfono a la compañía y le dijeron que fuera paciente y que llamara en una fecha que le dieron; cuando lo hizo ya no le respondieron.

El señor llegó al establecimiento y se llevó la sorpresa, junto con otros afectados que encontró en el lugar, que la agencia estaba cerrada por completo. Fue entonces que comprendieron que habían sido estafados por Neliz.

Sin perder tiempo se organizaron para buscar a más afectados y ver qué fin tuvieron sus encomiendas y cómo podían recuperarlas.

Luego se pusieron en contacto con la periodista de origen salvadoreño Norma Roque, quien trabaja para el canal 34 de la cadena de Univisión, quien les ayudó a difundir el caso de estafa.

Fue así como el encargado de una bodega situada a pocos kilómetros de donde funcionaba la agencia de encomiendas les llamó para decirles que, desde hace varios meses, Neliz tenía almacenadas en ese lugar cientos de cajas y no estaba pagando el alquiler.

Desde ese momento, un grupo de afectados, entre ellos Martínez, se ha dado a la tarea de contactar a los remitentes de las encomiendas que estaban almacenadas; para ello se han auxiliado de las direcciones o teléfonos con los que estaban rotuladas las cajas.

La tarea para este grupo no ha sido fácil, pues aunque muchos de ellos aún no han encontrado sus pertenencias, están invirtiendo tiempo y dinero para hacer los enlaces con otros afectados para que estos recuperen sus cajas.

Según Martínez, cuando localizan a los propietarios de los envíos estos deben acudir a la bodega y presentar el contrato que hicieron con Transportes Neliz o el número de envío que les entregaron.

Además, deben pagar $30 como una forma "simbólica" de reconocerle al dueño de la bodega el tiempo que ha tenido guardadas las encomiendas sin que Transportes Neliz les pagara el alquiler y por haberse abstenido de subastar los artículos, como permiten las leyes estadounidenses.

Hasta el pasado 28 de abril, el grupo logró devolver alrededor de 100 paquetes a sus dueños. Sin embargo, hace falta contactar a unas 200 personas. El principal obstáculo que han tenido para "liberar" las encomiendas restantes es que muchas de ellas solo están rotuladas con los números de envíos y no aparecen los nombres de los destinatarios o remitentes.

Encomiendas retenidas en Acajutla e Ilopango

Una joven salvadoreña a quien sus parientes en Estados Unidos le enviaron una caja por la que pagaron $250, que incluía un monto adicional para que se la entregaran en la puerta de su casa, se dio cuenta de que algo no estaba bien cuando pasaron cinco meses y la agencia Neliz no le entregaba el envío.

La mujer habló al número de la agencia donde la tuvieron con engaños y le decían que debido a que los empleados de las Aduanas estaban en huelga no podían sacar los contenedores; días después ya no atendían el teléfono.

Luego contactó a la oficina de aduanas salvadoreñas donde la remitieron a la Fiscalía General, porque el vagón donde podría estar su caja estaba embargado por Fiscalía General.

Luego llegó a una oficina del Ministerio Público donde le confirmaron la versión que le dieron en Aduanas. También le aconsejaron que debía presentar una denuncia colectiva contra los propietarios de la empresa.

Simultáneamente, otros afectados manifiestan que buscaron sus pertenencias en la aduana del puerto de Acajutla, en Sonsonate, donde el encargado Julio Iraheta les aseguró que ahí hay un contenedor propiedad de la empresa Neliz donde hay cerca de 150 cajas abandonadas.

Según algunas de las víctimas, en dicha dependencia les explicaron que para poder recuperar las encomiendas, estas deben pasar por un proceso de registro para ver qué artículos contienen y dependiendo del peso deberán pagar una tarifa en concepto de almacenaje.

Los afectados se quejan de que dicho trámite sea tan lento y temen que los costos en los que tendrán que incurrir se eleven debido al tiempo que llevan almacenadas ahí las encomiendas.

Sin embargo, algunos salvadoreños que residen en Estados Unidos y que enviaron cajas por medio de Neliz opinan que el Gobierno debería facilitarle las condiciones a sus parientes para que recuperen los paquetes y no deban pagar más impuestos porque ellos ya lo hicieron cuando contrataron los servicios de la empresa de transporte.

A eso se suma que muchos remitentes que nunca recibieron las encomiendas están incurriendo en gastos al desplazarse de una aduana a otra en busca de sus pertenencias, a muchos de ellos se les complica hacer la diligencia porque en sus trabajos no les dan permiso de faltar o y a otros porque son personas de la tercera edad quienes no saben a dónde acudir.

Aunque la Fiscalía General ha guardado silencio sobre el tema, el jueves anterior la agencia de noticias EFE difundió una nota en la que decía que decenas de "salvadoreños afectados por una investigación de la Fiscalía contra una empresa de envío de mercancías por un posible fraude tributario podrán recuperar sus pertenencias retenidas".

Según la fuente, el cónsul salvadoreño en Los Ángeles, Julio César Martínez, aseguró en una reunión realizada ese día que Transportes Neliz está registrada como una empresa comercial en Estados Unidos y que figura en El Salvador como una organización sin fines de lucro que se encarga de tramitar ayuda internacional, por lo que no pagaba impuestos por la mercancía que introducía al país.

Sobre los propietarios de Transportes Neliz hay distintas versiones, algunas víctimas aseguran que en la oficina de aduanas de Acajutla les dieron el nombre de una mujer, que sería la dueña de la agencia y quien habría incurrido en una serie de multas con el Ministerio de Hacienda y por ello habría empezado a usar como presta nombres a algunos de sus familiares.

La señora, de confirmarse que realmente se trata de la dueña de la agencia de encomiendas, habría participado como candidata a diputada suplente por el departamento de Santa Ana en las elecciones de 2012.

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