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Salvadoreños asumirán costo de granjas penales

Modelo prioriza la rehabilitación del reo 

Granja Penitenciaria

Granjas penitenciarias están enfocadas a preparar a los reos para su retorno a su vida libre, no en que sean autosostenibles. | Foto por MC

Granjas penitenciarias están enfocadas por las autoridades a preparar a los reos para su retorno a su vida libre, no en que sean autosostenibles.

En el corto plazo, las granjas penitenciarias seguirán siendo una carga para el pueblo salvadoreño, pues el autosostenimiento de estas no es prioridad de las autoridades de Justicia y Seguridad.

El director de Centros Penales, Rodil Hernández afirmó recientemente que las granjas penitenciarias más que el fin económico, se enfocan en que los reos adquieran las condiciones para reincorporarse a las tareas productivas del país.

Además es una de las formas más efectivas para combatir el ocio carcelario, indicó.

“Las granjas tienen dos objetivos, el primero y el más importante a nivel de gobierno y Estado, es que las personas tengan oportunidades de aprender oficios o adquieran herramientas que les sirvan cuando estén en libertad”.

“Eso es más valioso en términos sociales,  que lo que se podría lograr en el aspecto económico”, señaló. 

Agregó que es importante que las personas en las prisiones trabajen y así reducir el ocio carcelario,  además,  con su ocupación se minimiza la contaminación criminológica y las oportunidades de seguir pensando en delinquir.

Para las autoridades, el trabajo es un terapia para producir  y mantener a los reos ocupados para que no planeen delitos, argumentó el director.

Todo esto es mejor que tener un rendimiento económico en un tiempo determinado, argumentó.

 “Si podemos lograr además, un rendimiento económico que permita sostener las inversiones, los proyectos y la nueva visión de gestión,  eso sería un valor agregado.

“Si buscamos que las granjas puedan sostenerse, no el sistema penitenciario como tal, eso debe ir como en una economía de escala, que deberá irse mejorando cada vez más, pudiendo suplir las necesidades del sistema”, explicó. 

Citó como ejemplo el penal de Apanteos, en Santa Ana, que ya lleva cinco años en el nuevo modelo de gestión penitenciaria, en el que el reo deja el ocio y  se prepara  para la reinserción.

Fondos sin usarse
Actualmente, la Dirección General de Centros Penales impulsa a manera de planes piloto, dos granjas penitenciarias en Izalco, Sonsonate y en Metapán, Santa Ana.

En la primera hay unas cien mujeres y en Metapán una cifra parecida de hombres.
Una tercer granja está por iniciar, en Zacatecoluca, La Paz, en la que se ubicarían hombres.

Las dos granjas que están en marcha desde hace unos tres años, tienen capacidad para operar con mil o mil 500 reos cada una, pero no han funcionado a su máxima capacidad por falta de recursos.

Los fondos para aumentar su capacidad están contemplados en los 71 millones de dólares obtenidos por un préstamo del Banco Centroamericano de Integración Económica, (BCIE) que están a disposición del gobierno desde hace dos años.

Sin embargo, los fondos no han sido utilizado por problemas de burocracia y engorrosas tramitologías. Parte de esos fondos están en proceso de invertirse en la fase dos y tres del penal de Izalco, en Sonsonate.

Entre tanto, está en trámite la construcción de la granja de Zacatecoluca en La Paz. En total buscan alojar a unos cuatro mil reos de baja y mediana peligrosidad, 3 mil hombres y mil mujeres, con lo que además las autoridades esperan reducir el hacinamiento penitenciario. 

En Ilopango y sin ser oficialmente una granja penitenciaria, pero de acuerdo con el nuevo modelo de gestión “Yo Cambio”, el director Hernández afirmó que las prisioneras se dedican a la crianza de aves y a  la producción de huevos. 

En las dos granjas se produce hortalizas, granos básicos y crianza de animales que por el momento son para autoconsumo, se proyecta a futuro, las  vendan a otros penales o a la empresa que prepara los alimentos.

“Estamos en pláticas para que  nosotros podamos ser proveedores de la empresa que prepara los alimentos y otras empresas de comercialización a nivel nacional”, manifestó el director.

Apanteos lleva 5 años en esa transformación, donde ha habido una inversión. Ahí los 
reos trabajan en la crianza de pollos, gallinas, producción de huevos y tilapias, entre otros, que sirven para suplir parcialmente su consumo.

En Zacatecoluca, se ha iniciado el proceso de recepción de ofertas para la construcción de una nueva granja.

Luego se ampliarían las granjas de Izalco y la de Santa Ana, para albergar a más prisioneros.
Anteproyecto de Ley de Industria Penitenciaria

Para 2016, Centros Penales prepara un anteproyecto de Ley de Industria Penitenciaria, con el cual  busca elevar la productividad con el fin de que los prisioneros generen bienes y servicios para comercializarse en el mercado nacional.

“Los internos serán empleados de esta industria, tendrán prestaciones del Seguro Social, AFP y un salario. Solo que estaría desglosado; un porcentaje se destinaría a un depósito de su familia”, explicó.

La propuesta tiene como fin que los reos en vez de pedirles a sus familias y comunidades, tengan una pequeña parte para su consumo interno.

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