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El Salvador con costos más altos por la violencia

Revela un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre el gasto de los países por la criminalidad

Asesinan a tres microbuseros en menos de 24 horas

Los trabajadores del transporte público son uno de los sectores más golpeados. El país es una de las naciones latinoamericanas que más gasta a raíz de los altos... | Foto por Jaime Anaya

Asesinan a tres microbuseros en menos de 24 horas

El Salvador es uno de los países que tiene los costos económicos más altos de Latinoamérica y el Caribe a raíz de la violencia y el crimen,  según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), divulgado recientemente en un encuentro regional sobre seguridad ciudadana en Quito, Ecuador.

En el informe se clasifica a los países que tienen gastos moderados con relación a la  atención a la criminalidad  y las pérdidas económicas por el accionar delictivo y los que tienen altos costos económicos.  

En este grupo se encuentra El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Brasil, México, y Paraguay. Entre los países que tienen gastos moderados por la violencia se encuentran Costa Rica, Chile, Uruguay y Perú.

Aunque no se revela el monto de los gastos generados por la violencia en El Salvador, un informe del Banco Mundial realizado en el 2011, se desprende de que los costos directos del crimen y la violencia llegaban a los 2,010 millones de dólares, lo que significa un 10.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) anual.

Los costos anteriores equivalen a la inversión hecha por el Estado salvadoreño en salud y educación como porcentaje del PIB en el 2011.

Además, esos costos corresponden a la atención médica a las víctimas, seguridad pública y privada, administración de justicia, y pérdidas materiales, según el informe del Banco Mundial.

En El Salvador, los delitos contra el patrimonio como los robos, hurtos que se registraron en viviendas y en contra de personas que transitaban por las calles causaron pérdidas económicas en el orden de los 525 millones de dólares durante el 2014, según reveló una encuesta de victimización hecha por la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) en abril pasado.  

Las cifras anteriores significaron el 2 por ciento del PIB anual de El Salvador. En el 2007 se había realizado una encuesta similar, la cual  reveló que los robos y hurtos dejaron pérdidas económicas en el orden de los 268 millones de dólares, lo que significó que en siete años se duplicaron los daños por robos y hurtos.

En ese oportunidad, el estudio calculó que el valor promedio de lo robado en cada asalto en una vivienda ascendía a 568 dólares más 95 dólares que correspondía a los daños ocasiones durante el atraco para completar 671 dólares en pérdidas por caso.

En el estudio del BID, se detalla que El Salvador sigue siendo uno de los países con altos índices de violencia en el mundo al igual que Honduras, Venezuela, Belice, Guatemala y Jamaica.

El estudio estima que la violencia le cuesta el tres por ciento del producto interno bruto (PIB) a la región latinoamericana y del Caribe. Esa cifra es similar a la inversión que hacen los países en infraestructura en un año.  Lo anterior significa que ese tres  por ciento del PIB equivale al ingreso del 20 por ciento más de la población.

Eso significa que con lo que cuesta el crimen podría duplicarse el ingreso del 20 por ciento más pobre de la gente en Latinoamérica y el Caribe.

El costo de la inversión en infraestructura en la región ascendió a $3,900 millones en el 2010. Latinoamérica y el Caribe es excepcionalmente violenta, según el informe del BID.

La región alberga al nueve por ciento de la población mundial, pero en la misma se registra el 33 por ciento de los homicidios de todo el mundo, siendo la zona más violenta.

El estudio sobre los costos del crimen y la violencia es el primer trabajo sistemático que reúne investigaciones rigurosas en la región latinoamericana. Los análisis corresponde a costos directos, como el gasto en seguridad pública y privada, el sistema de justicia, y los gastos sociales de los homicidios.

En el campo indirecto mide el daño causado a las víctimas como el sufrimiento derivado de una acción criminal o el cambio de rutinas por temor a ser víctimas del crimen.

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