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Rivalidades afectan planes educativos

Centros escolares no pueden compartir recursos técnicos porque maras amenazan con asesinatos

Militares y policías dan seguridad en el Instituto San Martín. Foto EDH / René Quintanilla

Militares y policías dan seguridad en el Instituto San Martín. Foto EDH / René Quintanilla

Militares y policías dan seguridad en el Instituto San Martín. Foto EDH / René Quintanilla

El apoderamiento de los centros educativos por parte de las pandillas ha dado al traste con los planes de organización y desarrollo escolar del Ministerio de Educación (Mined, que buscaban multiplicar sus recursos, según gremiales de educadores.

Una de las iniciativas truncada por las agrias disputas de territorio de maras es el compartimiento de centros de cómputo con los que no tienen en el mismo sector, el cual consiste en que los alumnos con sala de cómputo la compartan con los que no tienen, afirmó Francisco Zelada, secretario de Simeduco.

El principal obstáculo en esta estrategia ha sido que las escuelas están ubicadas en territorios de pandillas contrarias.

Pero ese no es todo el problema, lo más grave es que las rencillas de las pandillas han provocado masivas deserciones escolares de los centros educativos e incluso de familias enteras que deben migrar de una comunidad a otra, tan solo porque grupos de determinada zona los ven como rivales y los amenazan con asesinarlos.

Los maestros también se han visto afectados, la mara del sector donde está el centro educativo los han visto como rivales tan solo por vivir o pasar por un territorio de grupos enemigos.

"Esta inseguridad se está viviendo a nivel nacional, en unas comunidades más que en otras", subrayó Zelada.

A este agravante se suma que el Mined, al parecer, despide a maestros que han sido amenazados por las maras.

Los educadores parecen no estar en su mejor momento, porque también se quejan del maltrato de las organizaciones de padres de familia.

Este problema se genera más en los 200 centros educativos de Educo que no tienen definida su administración estudiantil o presentan falta de claridad en sus planes de trabajo, lo que contrasta con el apoyo del Gobierno a grupos al margen de la Ley (pandillas).

"Todo esto pone a la comunidad educativa en condición de zozobra, falta de calidad para el aprendizaje, que al final es uno de los objetivos de la existencia de escuelas", afirmó el educador.

En el interior de algunos centros educativos, el conflicto es más intenso por la disputa de las pandillas para asumir el control del mismo.

"Cada día que pasa, en varios centros educativos es más complicado. La inseguridad está llevando al punto que está haciendo de las escuelas sitios riesgosos", afirmó Paz Cetino, dirigente de Bases Magisteriales. Por ejemplo, en el Instituto Nacional de San Martín y en el de San Rafael Cedros, donde, supuestamente, estudiantes amenazan a maestros.

A esto también se adiciona que "alumnos de determinadas zonas no pueden ir a la escuela de mara contraria, aunque no comulguen con ninguna", tan solo por el hecho de estar inmersos en un lugar de dominio de una determinada mara. Esto los hace proclives de amenazas y ataques.

En Apopa el ámbito escolar está marcado por las pandillas, dice Cetino y agregó que, con base en esa realidad, se ha planteado la necesidad de definir una estrategia sostenida en el tiempo con el Ministerio de Justicia y Seguridad, Mined, padres y madres de familia, y concejos municipales, con el propósito de que tomen en serio la seguridad de las escuelas, porque, de lo contrario, el sistema educativo salvadoreño va a colapsar y los centros escolares tendrán que cerrar, subrayó Cetino.

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