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Repudio en cantón Talnetes por crimen contra dos niños y anciana

Vecinos creen que los sospechosos iban con la intención de violar a la madre de los infantes

Botella con la que supuestamente dos hombres golpearon a dos niños y a una anciana el martes por la tarde. La policía Técnica Científica no se la llevó como evidencia. El olvido fue criticado ayer por agentes policiales del sector. Fotos EDH / Jorge

Botella con la que supuestamente dos hombres golpearon a dos niños y a una anciana el martes por la tarde. La policía Técnica Científica no se la llevó...

Botella con la que supuestamente dos hombres golpearon a dos niños y a una anciana el martes por la tarde. La policía Técnica Científica no se la llevó como evidencia. El olvido fue criticado ayer por agentes policiales del sector. Fotos EDH / Jorge Beltrán.

El repudio que sienten vecinos del cantón Talnetes, en Mercedes Umaña, Usulután, por la vapuleada que Douglas y Víctor, de cuatro y seis años, recibieron el martes pasado es externado, incluso, por los padres de los dos jóvenes sospechosos de haber cometido el crimen, quienes les confesaron la atrocidad antes de huir de sus casas.

Junto a Douglas y Víctor también fue golpeada la abuela de ambos, Celsa C., quien según familiares ronda los 70 años. Los tres se mantienen hospitalizados, en estado tan crítico, que sus vidas dependen de respiradores artificiales, según dijeron ayer algunos de sus parientes.

"Es un gran crimen el que han cometido estos muchachos. Aquí no han regresado. Están conscientes de lo que han hecho", dijo Constantino Cisneros, padre de José Marcial Cisneros Coreas, de 20 años, uno de los sospechosos.

Según Constantino, él regresaba de un oficio religioso cuando cayendo la noche vio llegar agitado a su hijo. "Solo vino a traer una camisa. Me dijo que había arruinado su vida porque se había metido en un chanchullo (problema). Yo hasta después me di cuenta la barbaridad que habían hecho con las pobres gentes".

"Ni yo me puedo explicar cómo hicieron eso. Que se entregue porque yo no quiero seguir sufriendo esto y no quiero que alguno de mis otros hijos vaya a pagar por lo que él hizo", afirmó por su parte, Eduardo Cruz, padre de Carlos Javier Cruz, de 22 años, otro de los implicados, quien habría sido quien golpeó a Douglas con una mesa, asestándole después una patada en el estómago.

"Ellos han dañado a esas personas y si es así, tienen que pagar", dijo Dolores Cruz, madre de Carlos Javier, al tiempo que pregunta como cuántos años podría pasar en la cárcel su hijo por el crimen cometido, según ella, mientras andaba borracho, tal vez endrogado, especula.

La conmoción que ha causado el hecho se percibe en todos los vecinos de las víctimas. Aumentó ayer al saber que las vidas de los tres depende de un milagro y de respiradores artificiales.

También hay estupefacción por quiénes cometieron el crimen. Los vecinos afirman que los dos sospechosos no son conocidos como delincuentes; los padres de estos dicen que el mayor problema que con ellos tenían era que les gustaba emborracharse habitualmente. Policías de Mercedes Umaña dicen de ambos sospechosos que ninguno de ellos tiene récord delincuencial.

"Hasta donde sabemos, eran trabajadores. Aquí es un lugar supertranquilo", dijo un agente, refiriéndose al cantón Los Talnetes, donde viven las víctimas y también los sospechosos, a kilómetro y medio de distancia entre sí.

El hecho

La música que escuchaban en la vivienda de las víctimas se dejaba oír en las casas más próximas, a unos 200 metros de distancia.

Mirna, la madre de Douglas y Víctor estaba lavando ropa en el patio de la casa. Víctor y su abuela estaban en la parte de atrás, en un corredor. El niño hacía sus tareas escolares ante la mirada de su abuela. Douglas por su parte, estaba dentro de la casa.

Más allá, desde una casa vecina, vieron asomar a Marcial y a Carlos por unas veredas. Mirna también los vio pero sin sospechar las intenciones de ambos, siguió lavando.

Los hombres se fueron a la parte de atrás de la casa, donde estaba Celsa y Víctor. Pidieron agua y ella les dio un vaso.

Mirna entró a la casa, a ver qué hacían los dos hombres. Pero al entrar, Carlos la amenazó: que se quitara la ropa o la mataría. La mujer obedeció. Pero en ese instante, Douglas comenzó a llorar. Carlos golpeó al niño con una mesa, luego le asestó una patada en el abdomen. Ese momento fue aprovechado por Mirna para levantarse, cogió una plancha y le asestó un golpe a Carlos.

Es lo que ella ha contado a sus vecinos. No se sabe si cuando Mirna entró, ya Celsa y Víctor estaban golpeados por Marcial. Eso no está claro.

Los vecinos acudieron en auxilio cuando escucharon los gritos de Mirna que corría desnuda hacia la calle principal del cantón. También vieron cuando el Sapo (Marcial) y a Calín (Carlos) escapaban de la casa de las víctimas.

Una vecina le ofreció una toalla para que se cubriera. Le preguntaron qué ocurría y ella dijo que le habían matado a los hijos y a la suegra.

Cuando un grupo de vecinos fue a ver, hallaron a los tres tendidos, inconscientes. Todos tenían con golpes en la cabeza y en el rostro. Uno de los niños, Douglas, manaba sangre por la boca. Un vecino los llevó a un hospital del cual, por su estado de gravedad, los niños fueron remitidos al hospital Benjamín Bloom, en San Salvador, mientras la abuela al hospital de San Miguel, donde permanece con diagnóstico reservado.

Ayer, en la casa, aún estaba la botella con la que supuestamente golpearon a los niños y a la anciana. También estaba un vaso en el que bebieron agua los dos agresores.

La Policía no los recogió como evidencia el día que llegó a examinar la escena, pese a que podrían contener huellas dactilares o saliva. "Los compañeros que vinieron debieron haberse llevado eso", comentó uno de los agentes que ayer llegó al cantón a recabar datos de los sospechosos.

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