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El Repollo es vinculado al cártel hondureño de los hermanos Valle

Ese cártel supuestamente lo abastecía de droga que almacenaban en Aguilares y Opico

Jorge Ernesto Ulloa Sibrián, procesado por narcotraficante en el Juzgado Noveno de Instrucción de San Salvador, junto a 14 personas más. Foto EDH / Archivo.

Jorge Ernesto Ulloa Sibrián, procesado por narcotraficante en el Juzgado Noveno de Instrucción de San Salvador, junto a 14 personas más. Foto EDH / Archivo.

Jorge Ernesto Ulloa Sibrián, procesado por narcotraficante en el Juzgado Noveno de Instrucción de San Salvador, junto a 14 personas más. Foto EDH / Archivo.

A menos de dos horas de carretera, saliendo de la frontera salvadoreña El Poy, en Chalatenango, hacia Honduras, pasando por la ciudad de Santa Rosa de Copán, se encuentra un pueblo llamado La Entrada. Muchos periodistas hondureños no se atreven a entrar a ese lugar por su propia seguridad.

En La Entrada vive un clan familiar, Los Valle, señalados por las autoridades de ser narcos muy poderosos, aliados incluso del narcotraficante mexicano Joaquín (El Chapo) Guzmán Loera a quien habrían tenido como huésped en una de sus fincas, en el municipio llamado El Espíritu, fronterizo con Guatemala.

Luis Valle es cojo de una pierna. Arnulfo es su hermano mayor. Ambos manejan los hilos del narcotráfico en el departamento de Copán.

Esos hilos también conducen a El Salvador, según consta en el proceso judicial 65-2013, que se instruye contra el salvadoreño Jorge Ernesto Ulloa Sibrián, alias Repollo, por cargos de tráfico de drogas en el Juzgado Noveno de Instrucción de San Salvador.

De Ulloa Sibrián se ha dicho que su red tiene nexos con el cártel de Sinaloa, lo cual no está lejos de la realidad. Eso es lo que se desprende de algunos testimonios que constan en el referido proceso judicial.

Los Hermanos Valle y Ulloa Sibrián tienen más de cinco años de supuestamente estar traficando cocaína juntos.

Los primeros cargamentos que los vinculan datan de julio de 2008, cuando los dos grupos (Los Valle y Ulloa Sibrián) traficaron 270 kilos de cocaína, según consta en el testimonio de un empleado del Repollo que fue capturado en 2011 con un kilogramo de esa droga en una gasolinera de San Juan Opico.

Las órdenes de Ulloa Sibrián eran que Luis o Arnulfo Valle podrían quedarse con la droga de mejor calidad de los embarques que eran trasladados por la red del Repollo hasta La Entrada o hasta El Espíritu, donde era embodegada por los Valle en espera de que parte de esa droga fuera trasladada a El Salvador.

En algunas ocasiones, Ulloa Sibrián compraba la droga al cártel de Los Valle. Un tal Fausto era uno de los encargados de llevar el dinero.

Un testigo afirma que en una ocasión, Fausto trasladó 800 mil dólares como pago de 90 kilos de coca. Ese dinero habría sido recibido por Arnulfo Valle.

En otra ocasión, Fausto y el testigo fueron hasta una finca de El Espíritu, propiedad de Arnulfo Valle, a traer 745 kilos de cocaína.

No toda la droga que salía de las bodegas de Los Valle se iba de paso hacia Estados Unidos. También muchos de esos kilos se quedaban para el consumo salvadoreño.

El Repollo proveía de droga directamente a vendedores al menudeo de droga de la comunidad Tutunichapa I, que está localizada cerca del hospital Médico Quirúrgico del Seguro Social, según consta en el proceso judicial 65-2013.

De 10 a 20 kilogramos dos meses al mes eran movidos por gente del Repollo hacia la Tutunichapa I, indica uno de los excómplices de Ulloa Sibrián.

De Copán hasta Aguilares o San Juan Opico

De acuerdo con el proceso judicial, el hombre de mayor confianza de Ulloa Sibrián es Jorge Alberto Salazar Hurtado, quien además se encargada de construir los compartimentos secretos de los vehículos que eran utilizados para trasladar dinero y drogas.

Jorge Alberto es un mecánico ahora de 61 años, pero que comenzó a trabajar con Ulloa Sibrián desde hace aproximadamente 10 años.

Toda la droga que era traída desde las bodegas de Los Valle tenía dos destinos en El Salvador.

Algunas veces era descargada en la casa de la madre de Elíseo Dallesandro López, uno de los procesados junto a Ulloa Sibrián.

Esta bodega estaba en el kilómetro 30.5 de la carretera Troncal del Norte, en la ciudad de Aguilares.

Esta era la casa de María del Rosario López, madre de Elíseo Dallesandro López, (a) El Negro, quien según los expedientes judiciales coordinaba traslados de droga.

Pero en otras ocasiones, la droga proveniente de Copán era llevada hasta la finca La Limonera, ubicada en San Juan Opico, la cual es propiedad de Ulloa Sibrián.

De estos dos puntos de llegada, la droga era reenviada hacia Guatemala, el centro de operaciones de Ulloa Sibrián y de Julio César Cabrera. A éste último es a quien el Repollo le daba la droga para ser entregada a narcotraficantes mexicanos.

Cabrera, según fuentes policiales, vivía a poca distancia de donde residía Ulloa Sibrián en Guatemala.

El Repollo ayudó a cazar a fugitivo de Los Valle

La relación entre Ulloa Sibrián y los supuestos narcotraficantes hondureños, Luis y Arnulfo Valle, más otro hermano de éstos cuyo nombre no aparece en el expediente judicial, era tan íntima que cuando un hondureño le robó 4.5 millones de dólares a los Valle y se vino a vivir a El Salvador, el Repollo ordenó a su gente que le ajustaran las cuentas al supuesto traidor.

El 3 de noviembre de 2008, Justo Vidal Lemus García fingió un secuestro. Quería desaparecer de Honduras para quedarse con poco más de 4.5 millones de dólares que pertenecían a Los Valle. Y, al menos, logró apropiarse de los millones.

Sin embargo, García Lemus fue localizado muy pronto en El Salvador.

Aparentemente, los Valle pidieron ayuda a Ulloa Sibrián y éste, a través de unos policías colaboradores suyos, miembros de la División Elite contra Crimen Organizado (Deco), lograron ubicarlo. Estaba viviendo en una casa frente a un centro comercial en Ciudad Merliot.

Los Valle mandaron a dos hermanos a para recuperar el dinero. Sin embargo, Justo Vidal les dio 64 balazos en un tramo de calle cerca del turicentro Puerta del Diablo.

Los emisarios de Los Valle regresaron con heridas de bala y sin dinero. García Lemus se les escabulló.

Después de ese hecho, Los Valle pusieron precio a la cabeza de éste. Cien mil dólares. Uno de los hombres del Repollo que le cuidaba los ranchos en la playa San Diego ubicó al hondureño.

Estaba viviendo en un rancho del que poco salía. El Repollo avisó a Los Valle sobre la localización. Pero en agradecimiento a "lo buenos" que habían sido Los Valle con él, ordenó al "choco Germán", que buscara gente que le ayudara a ajustarle las cuentas al traidor de sus amigos.

Para el pago de los sicarios, el dinero salió de las finanzas del Repollo. Pero una vez más, García Lemus, quien también ya se había hecho de contactos en las altas esferas de la Policía logró evadir el ataque.

Cuando los sicarios ingresaron a su casa de playa, él ya no estaba en el lugar. Estaba lejos junto a su mujer y dos hombres hondureños más que lo acompañaban desde que se vino huyendo de Honduras.

Hasta el momento, García Lemus aparentemente sigue viviendo en El Salvador sin que las autoridades salvadoreñas lo incomoden a pesar de que luego del ataque a los dos hondureños en la Puerta del Diablo, el juzgado de Paz de Panchimalco ordenó que fuera capturado por el delito de intento de homicidio.

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