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Reo fue aislado por hacer 2,000 llamadas

Hasta ayer el salvadoreño tenía 30 denuncias de extorsión que habría realizado desde la cárcel

Según los periódicos de Guatemala, este es Ismael Ernesto Alvarado, de nacionalidad salvadoreña. Foto EDH / Cortesía.

Según los periódicos de Guatemala, este es Ismael Ernesto Alvarado, de nacionalidad salvadoreña. Foto EDH / Cortesía.

Según los periódicos de Guatemala, este es Ismael Ernesto Alvarado, de nacionalidad salvadoreña. Foto EDH / Cortesía.

La Policía de Guatemala descubrió que un salvadoreño que se encuentra recluido en el centro penal El Pavoncito de ese país, realizó 2,000 llamadas telefónicas desde esa penitenciaria para extorsionar a sus víctimas, quienes eran seleccionadas por medio de una vieja guía telefónica, según publican diversos periódicos en sus sitios web.

Hasta ayer las autoridades policiales de Guatemala tienen las denuncias de 30 ofendidos, uno de ellos una persona que padece de cáncer y tuvo que pagar hasta casi 38 mil dólares (300 mil quetzales) para evitar de que no le hicieran ningún daño personal.

El informe policial detalla que Ismael Ernesto Alvarado Flores recibió dinero del 10 por ciento de las 2 mil extorsiones que realizó a través de las llamadas telefónicas.

Aunque las autoridades guatemaltecas no descartan de que hayan más víctimas que no han querido denunciar al recluso por temor a represalias. Además de que Alvarado Flores se le acumularan estas nuevas acusaciones por extorsión, también arrestaron a su esposa Damaris Fabiola Arrué Vásquez y su hermano Walter Jerzzon Chacón Flores, quienes enfrentaran cargos por asociación ilícita, conspiración, exacciones intimidatorias, extorsión y lavado de dinero, según la legislación penal guatemalteca.

Se supone que Arrué Vásquez y Chacón Flores eran los que se encargaban de ir a recoger el dinero de las extorsiones que hacia el recluso. Las detenciones de la esposa y el hermano de Alvarado se hicieron durante varios allanamientos a viviendas de Villa Nueva, Guatemala.

Las investigaciones policiales revelaron que Alvarado Flores, se identificaba con sus víctimas como Juan Olivares, en tono amable le preguntaba a quien respondía en el número telefónico marcado por el dueño de la línea, ya que utilizaba la guía telefónica.

Debido al tomo amable con el que simulaba hablar, conseguía que la persona que respondía el teléfono de la línea fija le proporcionara el número de celular de la víctima. Cuando hacía contacto con sus víctimas les decía: "les estamos pidiendo la colaboración de Q.15 mil para no hacerle daño a su familia" se escucha en una interceptación telefónica, según las investigaciones policiales.

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