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Reconocimiento de cadáveres lento por alza de asesinatos

Las autoridades debieron pedir apoyo a otros municipios por la acumulación de cuerpos en distintos sectores del Gran San Salvador

Personal policial de San Marcos ayudó a procesar escena en comunidad Los Letona, San Martín. Foto EDH / Jaime Anaya

Personal policial de San Marcos ayudó a procesar escena en comunidad Los Letona, San Martín. Foto EDH / Jaime Anaya

Personal policial de San Marcos ayudó a procesar escena en comunidad Los Letona, San Martín. Foto EDH / Jaime Anaya

La tendencia creciente de los homicidios a escala nacional en los últimos meses ha saturado la capacidad de la Fiscalía General , Medicina Legal y Policía para el procesamiento de las escenas de crímenes.

Muestra de ellos es que los asesinatos registrados entre la noche del miércoles y ayer en Soyapango, Ilopango y San Martín demandaron un esfuerzo extra de las autoridades para recolectar las evidencias y establecer las posibles causas.

Por esta razón se vieron en la necesidad de solicitar apoyo de Apopa y San Marcos para realizar las tareas.

En menos de 24 horas ocurrieron al menos siete asesinatos entre los tres municipios, lo que provocó que las autoridades de la zona no dieran abasto para llevar a cabo las inspecciones.

Ayer por la mañana, la Policía aún procesaba escenas de asesinatos que ocurrieron durante la noche del miércoles, con ayuda de personal de otras delegaciones.

Según la PNC, entre los asesinatos de la noche del miércoles hubo uno doble y dos ataques, que dejaron tres personas lesionadas.

Los hechos ocurrieron casi de forma simultánea en los tres municipios mencionados, entre las 7:30 y las 11:00 de la noche, según explicó la Policía.

Ayer por la mañana, equipos de Inspecciones Oculares de Soyapango aún buscaban pruebas en Montes de San Bartolo IV, donde dispararon desde un vehículo contra un grupo de personas, la noche del miércoles.

Por falta de personal de la PNC, la Fiscalía y hasta de Medicina Legal ayer aún no levantaban el cuerpo del joven de 19 años de la zona y a las autoridades aún les faltaba ir al hospital a hacer el reconocimiento de la otra víctima.

Mientras, el equipo de Inspecciones Oculares de Soyapango trabajaba en las dos escenas del mismo hecho, personal de la misma división de la Policía de la delegación de Apopa buscaba evidencias en el kilómetro 19 de la Carretera de Oro, donde ayer por la madrugada fue asesinado Edwin Ernesto Córdova, de 47 años, empleado de Cel.

Y en la lotificación Los Rubio, caserío Los Letona, de San Martín, personal de la delegación de San Marcos investigaba la muerte de Rolando Osmar Muñoz, de 37 años, a quien mataron con corvo.

Experiencia similar en mayo en Usulután

Una situación similar se vivió también entre abril y mayo en Usulután. Pero la saturación en esta ciudad del oriente del país se dio en la sede del Instituto de Medicina Legal (IML), cuyo parqueo se volvió una sala de espera.

Decenas de personas debieron armarse de paciencia mientras llegaba el turno de la autopsia de sus familiares, pues los casos eran atendidos por orden de llegada.

La institución envió sus unidades móviles para practicar las autopsias y apoyar a los forenses locales, ante la cantidad de cadáveres que debían procesar.

Pero muchos consideraron que ese apoyo enviado no era suficiente para la carga de trabajo que tenían.

Cada equipo forense tarda, en promedio, tres horas para realizar una autopsia. Ese equipo lo integran un forense, un auxiliar, un técnico en rayos X y un técnico en enfermería.

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