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MS quiere que escuela de Las Cañas sea solo de sus hijos

La MS no quiere que hijos de pandilleros de la 18 reciban clases en esa escuela

Solo en el año 2010, la deserción escolar sumó el retiro de 200 alumnos del centro educativo de la colonia Las Cañas, según autoridades del referido centro escolar. Foto EDH / Archivo

Solo en el año 2010, la deserción escolar sumó el retiro de 200 alumnos del centro educativo de la colonia Las Cañas, según autoridades del referido centro escolar....

Solo en el año 2010, la deserción escolar sumó el retiro de 200 alumnos del centro educativo de la colonia Las Cañas, según autoridades del referido centro escolar. Foto EDH / Archivo

El Complejo educativo Las Cañas, en Ilopango se encuentra en medio de una disputa entre las pandillas MS y 18, situación que complica la seguridad y convivencia pacífica de niños y jóvenes alumnos.

En el extremo sur de la colonia está afincada la MS y en el norte, la 18. Los primeros se atribuyen la propiedad de la escuela y no quieren que los alumnos de la zona baja, supuestos hijos de mareros contrarios, estudien allí.

Consciente de estas rivalidades, la Policía ha destacado patrullas en la colonia día y noche, para evitar que ambos grupos se enfrenten a tiros y hayan varios muertos o lesionados a cada momento.

Recientemente, un grupo de mareros se enfrentó a tiros con una patrulla policial, lo que dejó un marero muerto.

Balaceras, gritos y carreras, huyendo de la mara contraria o de la Policía es la convivencia que día y noche tienen que experimentar los pobladores.

El problema es serio: según algunos policías consultados, los pandilleros no solo se adueñan de la colonia, sino de las escuelas.

Autoridades del Centro Educativo de Las Cañas negó que dentro de la institución haya conflicto interno entre unos y otros estudiantes, como algunos miembros de la Policía han denunciado.

Agregaron que en el interior de la escuela "hay plena armonía entre los estudiantes", por el esfuerzo que la dirección y maestros hacen para mantener las relaciones de convivencia entre alumnos.

A diferencia de las autoridades actuales de ese centro educativo, la directora anterior se quejó de la alta tasa de deserción escolar.

En 2010, más de 100 familias no solo retiraron a sus hijos por amenazas de pandillas, sino que huyeron para no ser asesinados.

Ese mismo año, esa escuela cerró con una deserción de más de 200 alumnos por las mismas razones.

La situación, hace poco menos de cuatro años, era compleja en esa zona, a pesar de que en el sector habían soldados y policías permanentemente brindando seguridad a las familias evacuadas por las cárcavas.

El problema de Las Cañas es grave, pero no el único, la Policía tiene a su cargo 54 centros educativos privados y nacionales en Ilopango, en los que ha destacado a dos policías para impartir diversos programas de prevención a niños y jóvenes.

"La mayoría de estas escuelas están en sitios de alto riesgo donde las pandillas acechan a la población", afirmó un agente policial.

La incertidumbre que cientos de familia de Las Cañas experimentan dicen que no ha variado ni con "la tregua".

"A lo que las pandillas se comprometieron fue a no acechar o acosar a los estudiantes de centros educativos, pero en la realidad eso es mentira porque no lo cumplen", detalló un policía.

El agente dijo que las maras no acosan a a los jóvenes dentro de las escuelas, pero sí a las salidas de estas.

"¡Qué difícil es trabajar con la población de Las Cañas!", expresó un policía que custodiaba la escena de otro joven que había sido raptado y llevado a un pasaje de dominio de la mara contraria, donde fue vapuleado y por último lanzado a un barranco.

"Debemos hacer diversos patrullajes policiales, para que la MS y la 18 no se agarren a balazos disputándose el territorio o su dominio y mercado de la droga", subrayó.

El gran problema que se da en Las Cañas es que de por medio está la escuela donde cientos de niños y jóvenes van a estudiar.

Paralelo a este clima de inseguridad se suman las extorsiones: "para nadie es un secreto que todas las empresas son renteadas", dijo un policía, quien agregó que lo peor es que la gente no quiere colaborar con la Policía por temor de ser asesinados.

A esos inconvenientes se suman que, en sectores como Las Cañas, la población tiene prohibido hablar por teléfono o de forma personal a agentes de la Policía.

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