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Carlos Ponce, criminólogo:

"Próximo gobierno tendría que abandonar negociación con maras"

1) La desideologización del sistema de seguridad pública. La criminalidad en El Salvador y en el contexto regional en el que se ubica, es gravísima. El problema es complejo y funcionarios que sean nombrados simplemente por afinidad política al FMLN (sin experiencia, formación o trayectoria en seguridad pública) no lo resolverán, al contrario, lo agudizarán. Esta es una de las áreas en que el FMLN deberá demostrar madurez política y buscar candidatos fuera de su partido, profesionales que cuenten con las pericias técnicas que les permita articular, operar y dirigir estrategias integrales que tengan un impacto significativo sobre la incidencia delictual. Si el Gobierno nombra a los funcionarios de seguridad por afinidad ideológica o política, lo más probable es que se materialicen oscuras iniciativas como "la tregua" o se consolide la transformación del aparato de seguridad pública a uno de persecución política.

Aún no se ha visto materializada una estrategia integral que contenga un componente de prevención serio, articulado y congruente. La corrupción es uno de los pilares principales que posibilitan el florecimiento, crecimiento, consolidación, continuidad y evolución de las estructuras criminales. La corrupción es evidente a todos los niveles, desde policías del nivel Básico hasta oficiales del nivel Superior, sin distinción ideológica. Considerar estos tres elementos, permitirá el abordaje adecuado de los miles de problemas que se tienen que resolver. Si no se incluyen, difícilmente se logrará solucionarlos.

2) Como mencioné anteriormente, las personas nombradas al frente de la Seguridad Pública deben de ser técnicas. Rostros nuevos. Lastimosamente, durante el período de Mauricio Funes personajes como Manuel Melgar e incluso profesionales de la seguridad pública que se convirtieron en protagonistas por su afinidad política al partido oficial, se encargaron de erosionar la confianza ciudadana ejecutando acciones más políticas/ideológicas que técnicas.

3) El principal error que deben de evitar es anteponer lo político/ideológico sobre lo técnico. Nombramientos eminentemente por afinidad al partido oficial darán señales negativa. Tampoco debe de excluir a los sectores afectados por la criminalidad de la búsqueda de soluciones y la evaluación de resultados, estrategias, planes, etc.

4) El próximo gobierno debe de abandonar la negociación con estructuras criminales. Simple. La tentación que representa el potencial uso político/electoral de agrupaciones delictuales con amplia presencia y cobertura territorial es demasiado grande como para confiar en políticos en un país altamente corrupto como El Salvador.

5) El primer paso que tiene que tomar el gobierno para fortalecer esta relación es nombrar a personas que aborden el problema delictual desde una perspectiva técnica. Esto abrirá las puertas para diferentes formas de coordinación interinstitucional.

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