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Protección Civil admite desorden

Aunque el presidente Funes negó categóricamente la reacción tardía, el gobernador admitió que la logística se vio afectada por pugnas entre los jefes locales del Injuve y del Indes, en sus ansias por protagonizar

Los menores en los albergues improvisan juegos para entretenerse, mientras sus padres procuran hacerse de alimentos y otros utensilios de primera necesidad. Foto EDH / Marvin Recinos

Los menores en los albergues improvisan juegos para entretenerse, mientras sus padres procuran hacerse de alimentos y otros utensilios de primera necesidad. Foto EDH / Marvin Recinos

Los menores en los albergues improvisan juegos para entretenerse, mientras sus padres procuran hacerse de alimentos y otros utensilios de primera necesidad. Foto EDH / Marvin Recinos

Un día después de que el volcán Chaparrastique hiciera erupción y lanzara una gran cantidad de ceniza, unas 1,300 personas han tenido que albergarse, mientras que las pérdidas económicas han golpeado unas 3,500 manzanas de cosechas varias en la zona, en medio de la incertidumbre de que continúe la actividad del volcán, tal como lo dejan entrever los técnicos.

Aunque el Gobierno central rechazó categóricamente que hubo atrasos en su accionar, autoridades locales admitieron ayer que hay disputas entre diversas instancias que buscan protagonismo en la atención de las víctimas y que esa situación derivó en desorden a la hora de atender la emergencia.

El presidente Mauricio Funes, quien aterrizó ayer en helicóptero en el oriente del país y con casi dos horas de retraso de la hora que había anunciado, negó que la reacción estatal ante la crisis generada por la erupción del volcán Chaparrastique haya sido lenta.

"Si el Gobierno no hubiera establecido la emergencia y reaccionado a tiempo, al final no hubiésemos evacuado la cantidad de familias que se evacuó y hubiéramos tenido saldos que lamentar. No hemos tenido muertos ni heridos relacionados con el acontecimiento", recalcó.

Lo que no contrarresta al mandatario es la denuncia hecha por los mismos funcionarios del Gobierno, quienes denunciaron "pugnas mezquinas". Así lo reconoció el presidente de la Comisión Departamental y gobernador interino de San Miguel, Evaristo Romero, quien admitió fallos en la logística, según él originados por una disputa que tiene a su base la busca de protagonismo de dos instituciones gubernamentales.

Un ejemplo puntual de ello, denunció el funcionario, es que la tarde del domingo habían albergadas en el local del Injuve unas 400 personas, de las que solo unas 250 recibieron el almuerzo.

"Lo que pasó es que había una pugna entre el Injuve y el Indes. Nosotros dimos la orden de que pasaran a algunos de esos albergados para el Indes, pero el jefe del Injuve no quiso moverlos por rivalidades de querer tener más albergados", detalló Romero.

Eso retrasó el almuerzo, que además se empezó a repartir pasadas las 3:00 de la tarde.

"Ellos (Injuve e Indes) estaban enfrascados en protagonizar, en querer tener más albergados que el otro", explicó el gobernador.

Sumado a lo anterior, quienes repartían alimentos dentro del Injuve portaban camisetas del FMLN, a pesar de que el propio presidente pidió a los partidos no aprovecharse de la emergencia para llevar agua a su molino.

"Cuando vi eso di la orden de que quitaran eso, porque no queríamos que politizaran, porque la gente lo que necesita es que le resolvamos sus problemas; pero también, en una comunidad afectada, una doctora que relevó a Fosalud se puso a hacer un mitin político de ARENA", señaló Romero.

Aun faltan colchonetas

José Dimas Gómez, de 69 años, llegó al albergue del Injuve el domingo a las 2:00 de la tarde, junto a su compañera de vida.

Él dice que cuando comenzaron a repartir colchonetas les dieron una a cada uno, pero luego les dijeron que debían usar ambos un solo colchón y les quitaron una. Sin embargo, admite que alimentos no han faltado, aunque estos lleguen tarde.

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