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Procesan a 4 oficiales PNC por manipulación de informaciones

Los acusan de ligar a empresarios, jefes policiales, políticos, expresidentes, fiscales y jueces con una banda de narcotráfico. La información fue divulgada en internet y por un medio digital para desprestig

Formación policial

Formación de policías durante despliegue. Las investigaciones fiscales revelaron que la inteligencia policial y de Estado fueron usados para gestar la tregua entre pandillas.  | Foto por Archivo

Cuatro oficiales de la Policía que estuvieron destacados en el Centro de Inteligencia Policial (CIP) son procesados en el Juzgado Segundo de Instrucción de Santa Tecla bajo la acusación de haber manipulado información y documentos oficiales para vincular a más de 25 personas, entre empresarios, jefes policiales y fiscales, jueces, políticos y hasta un expresidente de la República, a una red del narcotráfico que operaba en la zona occidental del país. 

Los cuatro oficiales que se les investiga judicialmente son el inspector Jorge Ovidio Cornejo Durán, subcomisionado Jaime Orlando Díaz Rodríguez, sargento Mercedes Antonio García Sánchez y el inspector Miguel Ángel Durán Artero. Díaz Rodríguez funge actualmente como jefe de la delegación de Policía en Usulután.

La Fiscalía pidió en el requerimiento o acusación formal   que los cuatro oficiales fueran detenidos, pero el Juzgado de Paz de Antiguo Cuscatlán ordenó que fuesen procesados en libertad, pero con medidas de conducta. 

Fuentes policiales explicaron que la audiencia preliminar (previa al juicio) ha sido programada para finales de octubre.

En el requerimiento fiscal se detalla que la mañana del 14 de diciembre de 2011, una agente y un cabo de la Policía del Centro de Inteligencia Policial (CIP) se encontraban elaborando una presentación sobre el comportamiento estadístico de los once delitos con mayor incidencia.

Sin embargo, en la tarde de ese mismo día, el subcomisionado Díaz Rodríguez presuntamente le pidió a una agente  analista del CIP que le incorporara información del crimen organizado que supuestamente habían recabado a la presentación que había elaborado por la mañana.

Díaz Rodríguez le llamó por teléfono al inspector Cornejo Durán, quien era el jefe del Departamento de Crimen Organizado del CIP, para que le proporcionara la información que le iban a incorporar a la presentación.

Según la Fiscalía, Cornejo Durán le entregó una memoria USB, la cual contenía una presentación con clave, pero Cornejo Durán se encargó de desbloquearla para que la agente  la pudiese utilizar, según el requerimiento. 

Sin embargo, Cornejo Durán le advirtió a ella y al cabo que “solo ellos sabían de esa presentación y serían los responsables si se llegaba a divulgar”.

Fue entonces que la agente   comenzó a colocar en la presentación que se le había encomendado elaborar, mapas que indicaban rutas de paso de droga, de armas, entre otros. La agente le tuvo que darle forma a un texto que había sido mal redactado por el sargento García Sánchez, con el indicativo “Fénix”.

La mala redacción provocó comentarios de Cornejo Durán y Díaz Rodríguez al decir: “ve, este Fénix tiene mala redacción”.

En la información que le dio Cornejo Durán a la agente  había detalles sobre una estructura del crimen organizado que dirigía Roberto “Burro” Herrera y José Misael Cisneros Rodríguez, “Medio Millón”; entre otros supuestos delincuentes, pero lo que le llamó la atención a la analista fue que había fotografías de varios jefes policiales, entre ellos los inspectores Napoleón A., del inspector Rivera C., Aguilar M. y otros.

Según la acusación, la agente no pudo ver el texto completo que  contenía cada fotografía porque Cornejo Durán las pasaba muy rápido.

Sin embargo, la agente pudo copiar la presentación que le había entregado Cornejo Durán en una memoria del Departamento de Análisis.

 Al día siguiente, llegó el ahora subcomisionado Díaz Rodríguez a pedirle a la agente que le guardara información relacionada a los delitos que se registran con mayor frecuencia porque tendría una reunión.

Entonces, la testigo aprovechó para guardar la presentación que había elaborado un día antes en una carpeta denominada “Información difundida”.  La testigo, según la Fiscalía, dijo que la presentación que obtuvo de la memoria que le había entregado Cornejo Durán contenía información que involucraba con el crimen organizado a diferentes jefes policiales, jueces, políticos, entre otros, e incluía fotos de esas personas.

El contenido de esta presentación le dio temor a la testigo ya que tenía información delicada y ella la tuvo que borrar de su memoria USB, según su declaración.

A finales de diciembre de 2011, la agente se enteró por comentarios del jefe del Departamento de Análisis del CIP,  Napoleón A., que circulaban en Internet unas presentaciones de supuestas estructuras del crimen organizado y en las cuales vinculaban con el narcotráfico a jefes policiales y otras reconocidas personalidades de diferentes ámbitos del país.

Fue en ese momento, dice la Fiscalía General de la República, que la agente le comentó a su jefe lo que había observado en la presentación que encontró en la memoria USB que le había entregado Cornejo Durán.

El jefe del Departamento de Análisis del CIP, en ese entonces, le manifestó a la testigo que en esas presentaciones también aparecía él vinculado con esas estructuras del crimen organizado, tal como la agente lo pudo observar en la presentación que andaba Cornejo Durán.

Señalan las investigaciones que el informe divulgado, cuyos datos fueron recolectados por el Departamento de Inteligencia Estratégica del CIP, fue “tergiversado por un  periódico digital”.

Este informe le fue entregado al entonces jefe del CIP comisionado Edgar Lizama, al subcomisionado Díaz Rodríguez y al inspector Cornejo Durán por ser ellos los jefes de la referida unidad policial. 

El informe había sido  elaborado por el Departamento de Inteligencia Estratégica en un noventa por ciento, por haber sido solicitado por la jefatura del CIP, pero su manejo, alteración o difusión que le hicieron no correspondía al referido departamento.

Sin embargo, cuando salió a luz pública dicha información el comisionado Lizama llamó a inspector Jaime O. V., para reclamarle sobre quién pudo haber proporcionado o filtrado esa información. 

El testigo le dijo que la información había sido entregada solo a su persona, a Díaz Rodríguez y a Cornejo Durán.

El comisionado Lizama se comprometió a investigar esa situación, pero solo quedó en promesa.

Más tarde, Jaime O. V. ingresó a un periódico digital en la computadora asignada al departamento donde laboraba y constató que aparecía la referida publicación, pero que “aparecían fotos que su departamento no había elaborado, pero si había información que había sido elaborada por su departamento”. 

Después, el inspector Jaime O. V. se percató de que parte de la información que aparecía en Internet había estado en los archivos del Departamento de Inteligencia Estratégica, pero que era información que procedía de distintas fuentes que se habían contactado y era información sin verificar por el referido departamento.

El testigo señaló que parte del informe aparecía alterado en un treinta por ciento del material original al cual tuvo acceso en su oportunidad.

En una reunión de trabajo, el inspector Napoleón A. L. expresó que estaba en un 90 por ciento seguro que la información había sido proporcionada por el inspector Cornejo Durán, aprovechándose de que era el jefe del Departamento de Crimen Organizado del CIP de la Policía Nacional Civil.   

Las autoridades de Seguridad Pública no han tomado ninguna medida sancionatoria en contra de los cuatro oficiales procesados, pese a que la Fiscalía ha presentado una serie de evidencias que los comprometen, explicaron fuentes policiales consultadas por El Diario de Hoy.

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