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Ponce: Maras presionan más en tiempo electoral

Para Rodrigo Ávila, exdirector de la PNC, las pandillas pueden generar caos y chantajear al Estado y la sociedad, mover homicidios se trata de un chantaje electoral

Criminólogo Carlos Ponce.

Criminólogo Carlos Ponce.

Criminólogo Carlos Ponce.

La estrategia que hasta hoy les ha funcionado a las pandillas ha sido: presionar subiendo los homicidios, para que sean incluidos en procesos de "diálogo" y logren beneficios en las cárceles en procesos electorales, según el criminólogo Carlos Ponce y el exdirector de la PNC Rodrigo Ávila.

Ponce señala que eso lo hicieron para presionar al gobierno de Mauricio Funes en 2012 y lograron vender una tregua entre ambas pandillas al exministro de Seguridad David Munguía Payés, para bajar los homicidios a cambio de trasladar a los principales cabecillas de Zacatraz a otros penales con menores medidas de seguridad y obtener privilegios en las cárceles.

Ponce afirma que el período previo a las elecciones otorga a las pandillas la oportunidad de tener ventaja sobre el Gobierno y el partido oficial para aumentar el control e influencia de los cabecillas a nivel local y nacional.

"Precisamente la actual coyuntura política es la que, como pronostiqué hace algunos meses, hacía poco probable que la negociación con las pandillas no trascendiera períodos presidenciales, en especial si el mismo partido que las utilizó con tanto éxito permanecía en el poder", afirmó Ponce.

Ávila sostiene que las pandillas han demostrado que pueden mover a voluntad las estadísticas de homicidios. "Los cabecillas puedan, apretar un botón y bajar la matazón, es algo que define claramente el nivel tan grande de peligrosidad que representan", dijo.

La tregua que siempre fue negada por Funes y Munguía Payés, finalmente fue aceptada por el actual presidente, Salvador Sánchez Cerén, quien expresó públicamente un alejamiento de seguir apoyando la tregua.

Incluso el exsecretario del FMLN Fabio Castillo, en la entrevista Ocho en Punto de la semana pasada, consideró como un error haberla apoyado.

Ponce va más allá al sostener que todos señalan al gobierno con la nueva tregua. Para el criminólogo, la atención debe ser hacia la Fiscalía, puesto que la judicialización de la investigación de la tregua aún no da resultados y debe darlos pronto.

"Sobre quien tenemos que fijar la vista es sobre el fiscal Luis Martínez y su equipo de trabajo, para exigirles resultados y que vigile que esta segunda reiteración de la negociación con las pandillas no conlleve un viraje en el tratamiento del caso", afirmó.

Cifras demuestran presión de pandillas

El primer acuerdo tuvo un impacto en la reducción de asesinatos, bajó de 413, en enero de 2012, a 157 en abril de ese mismo año según datos de Medicina Legal.

Sin embargo, eso significó un aumento en los desaparecidos. La técnica de la pandilla era seguir con los homicidios, asesinando a contrarios o matando a quien se retira de la pandilla, pero enterrando a sus víctimas para no incrementar las cifras.

Desde 2012, los desaparecidos comenzaron a subir, al igual que las tumbas clandestinas. Solo el año pasado, la cifra de desaparecidos casi se duplicó, los números de la Policía indican que ese año se registraron 1,943 personas desaparecidas, de esas 434 fueron localizadas y 86 fueron encontradas asesinadas; del resto, 1423, aún no se sabe nada.

De acuerdo a un análisis comparativo hecho por El Diario de Hoy a las estadísticas de Medicina Legal, se percibe una alta y baja de los homicidios que coincide con diferentes momentos electorales y la toma presidencial del segundo gobierno del FMLN.

Para el caso, el inicio del año 2014 indicó una tendencia bien marcada (ver gráfica y áreas que muestran las alzas), enero comenzó con 234 homicidios, febrero 252, marzo comenzó a subir a 309, 50 asesinatos más, durante pleno proceso electoral presidencial. Luego abril, con 284 homicidios.

En este período la presión de la pandilla con los asesinatos fue evidente, los homicidios tenían una tendencia al alza, las elecciones presidenciales fueron ganadas por el FMLN. Mediáticamente solo marcó un alejamiento del nuevo presidente con la tregua, aunque los cabecillas de las maras seguían manteniendo sus privilegios en las prisiones. Además mostraron su "buena voluntad" para una nueva tregua que el 22 de enero pasado no registró ningún asesinado.

De acuerdo a cifras de Medicina Legal, el mayor impacto se tuvo un mes antes de la toma de Sánchez Cerén, elevando a 400 los homicidios en junio, no había mensajes claros, al menos públicamente, del nuevo gobierno sobre el destino de la tregua de las pandillas. Algunos vaticinaron que se había terminado: otros, que se mantenía, pero de bajo perfil. El autodenominado mediador de la tregua Raúl Mijango se atrevió asegurar que la tregua se encontraba "vivita".

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