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Policía buscó drogas en escena de un triple homicidio en Santa Ana

La policía presume que móvil de la masacre fue un pleito de drogas. Hay un sobreviviente

Momentos en que ingresan agentes antidrogas al inmueble donde el miércoles mataron a tres personas. Foto EDH / Jorge Beltrán

Momentos en que ingresan agentes antidrogas al inmueble donde el miércoles mataron a tres personas. Foto EDH / Jorge Beltrán

Momentos en que ingresan agentes antidrogas al inmueble donde el miércoles mataron a tres personas. Foto EDH / Jorge Beltrán

Veinte horas después de que tres personas fueran asesinadas en una zona rural del departamento de Santa Ana, la búsqueda de evidencias en el lugar del triple homicidio continuaba ayer, pero buscando rastros de drogas en muebles y vehículos.

Rayando las 6:00 p.m. del miércoles, varios hombres armados con fusiles irrumpieron en una vivienda en el cantón El Singüil, del municipio santaneco El Porvenir y mataron a mansalva a José Francisco Palma Aldana, de 45 años; Olga Odili Rodríguez González, de 38, y Antonio o Ángel, de 35, según informaron autoridades policiales que acudieron al lugar.

Palma Aldana era propietario de varios cabezales, rastras y furgones con los que había montado un negocio de transporte de carga por países de Centroamérica y México.

En el mismo hecho resultó lesionada levemente otra persona, empleada de Palma Aldana, quien después de recibir cuidados médicos fue puesta bajo protección policial como testigo del caso.

Tres horas después del asesinato múltiple, la policía informó que en un sector próximo a la colonia El Mora, en el municipio de Santa Ana, había sido encontrada la camioneta en la que llegaron los asesinos a cometer la masacre.

Drogas, posible móvil

De acuerdo con las fuentes, la posibilidad de que la masacre estuviera motivada por asuntos de drogas, surgió pocas horas después de cometido el hecho y, por eso, esa misma noche hicieron llegar a un equipo de la División Antinarcóticos (Dan).

No obstante, los agentes antinarcóticos se retiraron del lugar, pues no pudieron hacer su trabajo para no entorpecer las labores de los investigadores de homicidios, indicaron las fuentes policiales.

Debido a ese retraso, los agentes antinarcóticos regresaron ayer acompañados de un perro buscador de drogas y de un aparato para detectar narcóticos (ion-scan).

Las fuentes indicaron que buscarían drogas en varios cabezales, furgones y automóviles estacionados en la casa que también funciona como parqueo de rastras y furgones.

Ayer mismo, policías técnicos en experticias en automotores dijeron que, después de que los antinarcóticos finalizaran la búsqueda de rastros de droga, revisarían todos los vehículos para determinar si no tenían alteraciones.

¿Qué hacía cada uno en el lugar del hecho?

De acuerdo con la policía, las tres víctimas mortales no vivían en el lugar del hecho. Palma Aldana y su compañera de vida, Rodríguez González, vivían en la ciudad de Santa Ana, pero todos los días llegaban al lugar, desde donde administraban el negocio de transporte de carga.

Ángel era un motorista de furgones que el miércoles había llegado a preparar un próximo viaje que haría.

La persona que resultó herida ayudaba Palma Aldana a reparar los camiones, indicaron personas que conocían a las víctimas y que pidieron no revelar sus identidades.

De acuerdo con fuentes policiales, en la casa donde fue cometida la masacre vivían otras personas, en una champa de lámina, a quienes Palma Aldana había dado donde vivir a cambio de que cuidaran el inmueble.

Esa persona se libró de morir acribillada, o al menos de resultar lesionada, debido a que en el momento del hecho había salido a traer a sus hijos a la escuela donde estudian.

Cuando regresó, se topó con los tres cadáveres y decenas de policías que ya custodiaban el lugar.

En el caserío de la masacre, las casas están distantes a cientos de metros, por lo que al preguntarles a los vecinos todos coinciden en que solo escucharon una balacera.

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