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PNC: El Directo continuaba delinquiendo desde prisión

La investigación policial indica que el cabecilla de la Mirada Loca extorsionaba y ordenaba muertes desde la cárcel. Eso lo enfrentó con otros delincuentes.

Gustavo Adolfo Parada Morales, de 32 años, fue asesinado la mañana del lunes en la cárcel de San Miguel. Foto edh/archivo

Gustavo Adolfo Parada Morales, de 32 años, fue asesinado la mañana del lunes en la cárcel de San Miguel. Foto edh/archivo

Gustavo Adolfo Parada Morales, de 32 años, fue asesinado la mañana del lunes en la cárcel de San Miguel. Foto edh/archivo

Estar recluido en una cárcel no le impidió al cabecilla de la pandilla Mirada Loca, Gustavo Adolfo Parada Morales, alias El Directo, seguir cometiendo delitos. El sujeto fue asesinado el lunes en el penal de San Miguel, donde purgaba una condena de 35 años.

Un oficial de Investigaciones de la Policía reveló ayer a El Diario de Hoy que Parada estaba extorsionando y ordenando homicidios desde el presidio.

"El Directo no estaba respetando la tregua entre pandillas, los demás no vieron bien eso, aparte de que mandó a matar al Drimer", aseguró el investigador.

Drimer era el apodo de Juan Ramírez Álvarez, quien en 2012 llegó al país deportado de Estados Unidos y era con quien el Directo se disputaba el control la pandilla.

Ramírez fue asesinado el domingo pasado, dos días después de que, según las autoridades, matara a Rosa María Coreas de Parada, la esposa de El Directo.

De acuerdo con las investigaciones, Ramírez asesinó a la mujer para desafiar a su rival y demostrarle que no le temía. Como respuesta, dicen las autoridades, Parada ordenó a otros mareros que lo mataran.

Las autoridades informaron que para vengar el asesinato del Drimer, tres pandilleros que estaban recluidos con El Directo confesaron haber atentado contra él.

La Fiscalía General identificó a los supuestos homicidas como Milton Hernández Mezquita, Juan José Rodríguez Guevara y Moisés Ernesto Escamilla.

Los sujetos presuntamente anduvieron "celebrando" en el presidio la muerte de Parada y mostraban con orgullo las armas artesanales con las que lo atacaron.

Horas después del asesinato, las autoridades realizaron una requisa en la penitenciaría y se incautaron de 22 armas blancas artesanales; nueve chips de teléfono y 59 porciones de marihuana. Las armas estaban ocultas en un hoyo que los reos recién habían sellado con cemento para evitar que lo vieran las autoridades.

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