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Pandilleros montan cabinas telefónicas en centros penales

Cuentas en redes sociales muestran que en prisiones salvadoreñas, los internos tienen fácil acceso a internet y llamadas clandestinas. Un pandillero señalado en 2013 de tener teléfonos y otras comodidades, vuelve a mostrarse en Facebook.

Pandillero en caseta telefónica

La corrupción en los centros penales continúa facilitando la introducción de tablets y teléfonos celulares de última generación, que permiten a pandilleros encarcelados montar sus “cabinas telefónicas” en cualquier rincón de los reclusorios, en los cuales pagan sus condenas.

El 12 de noviembre de 2013, El Diario de Hoy puso en evidencia cómo el convicto David Alexander Cisneros Sánchez hacía ostentación de la tenencia de un televisor plasma, un reproductor de películas y un teléfono Black Berry mientras se encontraba recluido en el penal de Izalco, Sonsonate.

Ese mismo pandillero, ahora recluido en el penal de Cojutepeque, Cuscatlán, hace ostentación de una tablet y un teléfono de su propiedad los cuales tiene empotrados en la pared cerca de su catre.

Cisneros Sánchez es originario del puerto La Libertad y, según fuentes policiales, es cabecilla de la Pandilla 18 Sureños de esa misma localidad.

De acuerdo con fuentes de la Dirección General de Centros Penales (DGCP), en cuanto los compinches de Cisneros Sánchez se enteraron de la publicación le dieron una golpiza como castigo.

Además, el recluso fue trasladado hacia otro centro penal. A raíz de la publicación de El Diario de Hoy hubo una requisa dentro de la cárcel de Izalco, que dejó como resultado el decomiso de teléfonos celulares a otros internos.

Sin embargo, la reprimenda que sus compinches le dieron no hizo cambiar al pandillero porteño, pues continúa evidenciando lo fácil que resulta contrabandear esos aparatos de comunicación y que, una vez los tengan en sus manos, no necesitan esconderlos.

En varias fotos que Cisneros Sánchez tiene en una red social aparece reposando en su cama, luciendo una sonrisa mientras,  aparentemente, habla por teléfono.

A pocos centímetros de donde el pandillero tiene su moderno hay una tablet que está empotrada en la pared, la cual ocupa, al parecer, también como televisor.

De cárcel a cárcel

Pero no sólo el pandillero David Alexander Cisneros Sánchez tiene acceso a sus aparatos de comunicación dentro de la prisión. 

Brown García también se da el lujo de chatear con Roxana, su compañera de vida quien también está recluida en un centro penitenciario, según se ve en las fotografías que intercambian en sus conversaciones.

Brown García es un viejo pandillero de la colonia Dina, un vecindario del sur de San Salvador, ciudad capital, que por muchos años ha sido un bastión de la Pandilla 18 Revolucionarios.

Este cabecilla esa pandilla lleva ya más de dos años de estar “saliendo” de la cárcel a través de su cuenta en la red social Facebook.

En su cuenta abundan las publicaciones de fotografías que él se ha tomado en varios sectores del penal, donde se encuentra recluido.

Aparentemente, Roxana, la mujer de Brown García está recluida desde hace poco tiempo en Cárcel de Mujeres, donde se ha hecho muchas fotos con poca ropa para mandárselas al cabecilla de la colonia Dina.

En las fotos de Roxana también se la ve trabajando como cosmetóloga o peinando a otras reclusas, dentro de la misma prisión.

El muro de la cuenta de Facebook de Míster Brown o Brown García es abundante en fotos de sus hijos y de otros parientes muy cercanos; incluso hay imágenes de otros pandilleros que también están recluidos en la misma prisión que él.

Incluso ha posteado fotos que datan de mediados de la década de los 90, donde aparecen varios de sus compinches pandilleros de la colonia Dina. La mayoría de ellos ya están muertos, según los comentarios que hacen a las referidas publicaciones.

A finales del 2014, según las publicaciones del cabecilla de la 18 Revolucionarios, se hizo cristiano evangélico y “su vida cambió”.

El 27 de noviembre, Brown García publicó una foto en la que se le ve metido en una piscina  desmontable que fue introducida al reclusorio con el propósito principal de bautizar a varios pandilleros por el pastor que también es pandillero, según García.

Lo último que Brown García había publicado en su Facebook es que está soltero nuevamente. “Nuevamente soltero así es la vida no dura todo para siempre fuckyou bitch la vida sigue ok”. Ese mismo día, también estuvo haciendo contactos con una tal Ingrid a quien le proporcionó su número de teléfono y contacto en WhatsApp.

Constantes denuncias

No es la primera vez que El Diario de Hoy pone en evidencia que muchos convictos mantienen aparatos de comunicación para acceder a redes sociales. El 14 de mayo de 2013 fue publicado que el convicto de asesinato y tráfico de drogas Miguel Ángel Pozo Aparicio mantenía una constante comunicación con su familia y amigos. Este recluso  es uno de los responsables de matar a siete miembros de una misma familia en 1996, en el caso conocido como la Masacre de Valle Nuevo.

El 13 de septiembre de 2013, las autoridades policiales y fiscales vincularon a Pozo Aparicio con en tráfico de drogas, lo cual coordinaba desde el penal de Mariona, donde estaba recluido. 

“Pozo Aparicio está bastante involucrado en el cártel de Texis. Él dirigía desde las cárceles (tráfico de drogas)”, dijo el fiscal general Luis Martínez, en aquella ocasión.

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