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Pandillas matan a dos jóvenes universitarios en Atiquizaya

Uno estudiaba cuarto año de Ingeniería Civil; otro, licenciatura en Educación. El domingo pasado también mataron a dos exmilitares en una cancha de fútbol

El ingeniero, el universitario y el veterano de guerra asesinados en Atiquizaya

Tres salvadoreños de bien para la sociedad y que aportaban valores cristianos a los niños y jóvenes en el municipio de Atiquizaya, fueron asesinados el domingo 13 de...

Con sólo ocho días de diferencia, dos jóvenes estudiantes universitarios, con profundos compromisos religiosos y alejados de cualquier vínculo con grupos delincuenciales, han sido asesinados en la ciudad de Atiquizaya, departamento de Ahuachapán..

El primer crimen fue cometido el pasado 4 de septiembre, contra Ronald Alberto Jaco Flores, de 21 años, quien estudiaba segundo año de la licenciatura en Ciencias de la Educación en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente (Santa Ana), de la Universidad de El Salvador (UES).

El segundo joven fue acribillado el pasado sábado 12. La víctima a esta vez fue Óscar       Emmanuel Martínez Galindo, de 20 años, quien estudiaba cuatro año de Ingeniería Civil en la Universidad Católica de El Salvador, con sede en Santa Ana.

Esos dos asesinatos más los dos cometidos el domingo anterior en una zona rural (ver nota aparte) han causado indignación en vecinos de Atiquizaya, quienes han convocado para una marcha pacífica el próximo viernes a las 4:00 de la tarde como una forma de protestar ante el repunte de homicidios y exigir más compromiso de la Policía Nacional Civil (PNC).

De acuerdo con vecinos, a la marcha están invitados todos aquellos salvadoreños a quienes injustamente les han asesinado algún familiar. Sugieren llevar una foto ampliada, si lo prefieren.

Eran jóvenes  religiosos

Las últimas notas de Óscar Galindo demuestran cuán aplicado era en la universidad. Sobre la mesa de estudios, en su habitación, dos exámenes con ocho y diez de calificación, más unos planos, atestiguaban lo buen estudiante que era. 

“Era un joven con muchos sueños”, dijo una vecina ayer durante la velación.

Pero Óscar también se mantenía como colaborador de la iglesia católica de Atiquizaya desde que a los siete años ingresó como  acólito, según explicaron sus familiares.

En tanto que Ronald Jaco era líder de un grupo de jóvenes de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, siempre en Atiquizaya, a la cual pertenecía desde hace varios años.

Según sus padres,  el joven se estaba preparando para salir en los próximos días hacia  otro país como misionero de la iglesia a la que pertenecía.

Tanto de Ronald como de Óscar, los vecinos de Atiquizaya no tienen nada que reprocharles. Eran jóvenes dedicados a sus estudios, a su religión y a sus familias, dicen.

“Fue lo mejor que pudimos tener en la vida. Tenía 21 años y nunca tuve una cólera por él”, dijo ayer Ernesto Jaco, padre de Ronald.

Ernesto asegura que más que condolencias, lo que ha recibido son felicitaciones por haber tenido un hijo como Ronald, de quien recuerda su compasión, a tal punto que cuando  compraba veneno para los zompopos, el joven se lo escondía. “Me decía que no los matara, que tenían derecho a la vida”, puntualizó.

A estos jóvenes los mataron, supuestamente, miembros de pandillas que mantienen una disputa territorial tanto en la zona urbana como rural de Atiquizaya.

No obstante, sus familiares no señalan a ningún grupo en particular. “Simplemente los mataron y ya”, dijo una mujer,  evidentemente dolida.

Por su parte, la Policía local prefiere callar. “No estamos autorizados para hablar”, dijeron ayer en la subdelegación de Atiquizaya, cuando se les consultó sobre la situación delincuencial y de pandillas en ese municipio. 

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