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Padre Toño a favor de dialogar con las maras

El sacerdote español fue condenado a treinta meses de prisión por los delitos de introducción de objetos ilícitos, tráfico de influencias y asociaciones ilícitas

Padre Toño a favor de dialogar con las maras

Padre Toño a favor de dialogar con las maras

Padre Toño a favor de dialogar con las maras

El sacerdote español condenado recientemente en El Salvador por su supuesta colaboración con las maras, Antonio Rodríguez, es favorable al diálogo con esas bandas, "aunque sea lo más irreverente y hayan causado el mayor dolor".

Antonio Rodríguez, conocido popularmente como padre Toño, habló con EFE días después de regresar a España tras ser condenado en El Salvador a treinta meses de prisión por el Juzgado Especializado de Instrucción de Santa Ana por los delitos de introducción de objetos ilícitos, tráfico de influencias y asociaciones ilícitas.

Allí había pasado los últimos quince años de su vida trabajando en políticas de prevención, de reinserción y de atención a las víctimas

Según su criterio, El Salvador "necesita llegar a un gran acuerdo de nación e incorporar a los jóvenes vinculados a pandillas es fundamental, porque lo que no se puede permitir es tener cada año 4.500 muertos".

Su experiencia en el país le permitió afirmar que las maras están dispuestas a emprender "un diálogo, una tregua transparente, abierta y amplia", que genere una disminución de los homicidios.

"Aunque yo he sido muy crítico con la tregua, porque dije que ha sido una paz mafiosa, quizás es necesario a partir de ella, construir una paz verdadera", reflexiona.

La Iglesia católica y las iglesias históricas, junto con los gestores de paz y líderes sociales, deben, en su opinión, liderar este acuerdo de nación, "para lo que es necesario que el sector productivo y el sector político genere una apertura".

El camino de la pandilla es el abandono inmediato de la violencia delictiva, dijo, aunque, a renglón seguido matiza que no está "en contra de los pandilleros, pero sí en contra de los que hacen del uso de la violencia delictiva una estrategia de fuerza para conseguir lo que el Estado no les dio".

Toño apuntó que el problema más profundo que existe en El Salvador es que por parte del Gobierno no hay respuesta económica, política y social para los más desfavorecidos.

El día que esto cambie - concluyó - el país cambiará, y para ello, consideró fundamental tres grandes actuaciones políticas inmediatas del Gobierno, "como son dedicar inversión a la prevención, a la reinserción y a la atención a las víctimas".

"La paz comienza por las víctimas y termina en las víctimas. Hasta que las víctimas no tengan paz, el país no tendrá paz, y las víctimas no se pueden ocultar, ni se pueden silenciar, hay que darle voz", añadió.

El sacerdote español, que estuvo retenido 37 días en el país centroamericano, aseguró que el futuro que desea a El Salvador es el "del sueño de la paz" y, aunque reconoce que costará, está convencido de que en él "florecerán los derechos para los niños y para los jóvenes".

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