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Oriente en alerta por erupción

Autoridades declararon Alerta Naranja en la zona. Evacuados podrían sumar 3 mil.

Los cuerpos de socorro entregaron cientos de mascarillas a los habitantes de San Jorge para que se protegieran de los gases emanados por la erupción del volcán. Foto EDH/Douglas Urquilla

Los cuerpos de socorro entregaron cientos de mascarillas a los habitantes de San Jorge para que se protegieran de los gases emanados por la erupción del volcán. Foto...

Los cuerpos de socorro entregaron cientos de mascarillas a los habitantes de San Jorge para que se protegieran de los gases emanados por la erupción del volcán. Foto EDH/Douglas Urquilla

Tras haber hecho su última erupción, hace 37 años, el volcán Chaparrastique, en San Miguel, volvió a hacerlo ayer a las 10:30 de la mañana.

Pobladores de las faldas del coloso relataron que primero oyeron un estruendo, luego hubo una explosión y de inmediato salió una densa columna de ceniza y gases que alcanzó los cinco kilómetros de altura.

Este fenómeno natural obligó a la Dirección de Protección Civil a decretar Alerta Naranja, es decir, zona de alto riesgo, para toda la zona oriental; y amarilla, o preventiva, para el resto del país.

Mientras los funcionarios hacían el anuncio y admitían que desde el pasado 13 de diciembre el volcán había incrementado su actividad (ver nota aparte), cientos de habitantes de los municipios de San Miguel, Chinameca y San Jorge comenzaron a abandonar sus viviendas para refugiarse en zonas seguras.

Las familias, portando sus pocas pertenencias, empezaron a llegar desde el mediodía a los albergues habilitados en seis municipios de oriente.

Hasta las 5:00 de la tarde, en la mayoría de estos lugares, ninguno de los afectados, incluidos decenas de niños, habían recibido alimento.

Para apaciguar el hambre, los padres que tenían las posibilidades se abastecían de golosinas y refrescos para darles de comer a sus hijos.

Varias afectados, al ver las carencias de alimento, agua y colchonetas en los refugios, optaron por regresar a sus casas, pese a que las autoridades les advertían no era seguro, porque la situación podía empeorar en las próximas horas.

Sin plan de emergencia

"El volcán hoy no nos avisó, nos agarró por sorpresa", relató acongojada María del Carmen Gómez, de 74 años, quien reside en el cantón Las Placitas, en Chinameca.

La erupción también tomó desprevenidas a las autoridades, quienes montaron uno de sus centros de operaciones en el mismo cantón donde reside Gómez.

Un equipo de El Diario de Hoy fue testigo de que tres horas después de ocurrido el fenómeno natural las autoridades no lograban ponerse de acuerdo sobre la forma en que tenían que atender la emergencia, pese a que a las 8:00 de la noche el Ministerio de Gobernación ya contaba 2,600 personas en los albergues.

Una situación similar enfrentaban las autoridades en los municipio de San Jorge y San Rafael Oriente, quienes a falta de coordinación, cuatro horas después de la erupción, no lograban evacuar a decenas de familias.

"Las autoridades se tardaron. Nosotros alistamos nuestras cosas, pero nunca nos movilizaron. Por nuestros niños, es una situación difícil", dijo Rosa Recinos, residente del cantón Miramar, situado en San Miguel.

Algunos habitantes de Chinameca y San Jorge se negaron a dejar solas sus casas por temor a que fueran saqueadas por los delincuentes. En un recorrido por estos lugares se observó que la presencia de policías o militares patrullando era escasa.

Uno de los pobladores que se opuso a abandonar su vivienda fue Moisés Ulloa, quien cuatro horas después de que el volcán arrojara ceniza y azufre limpiaba una parcela de tabaco que sembró hace varios meses, en el cantón Las Moritas.

Su rostro reflejaba preocupación porque mientras trataba de recuperar su cultivo la ceniza no dejaba de caer y la tierra seguía retumbando.

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