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Obligados al éxodo por el acoso de mara

Incomodidad e inseguridad es parte de lo que viven quienes dejan sus casas ante amenaza de pandilleros

Una mujer que por casi 30 años vivió en los condominios San Valentín, de Mejicanos, durmió las últimas tres noches en la casa de unos parientes, luego que pandilleros amenazaran a 70 familias con atentar contra ellas si no desalojaban el edificio.

La señora regresó ayer a la pequeña vivienda, que con sacrificio había terminado de pagar, y llenó un camión con todas sus pertenencias.

"Esto es duro, pero estoy decidida. Por los hijos uno tiene que hacer esto y evitar estar en medio del peligro", expresó resignada la mujer, mientras vaciaba el inmueble con ayuda de unos familiares.

Una vecina de la señora —a quien tiene más de dos décadas de conocer— se acercó a la puerta junto con sus dos hijos y le dijo: "A saber hasta cuándo nos volveremos a ver".

El niño de cinco años le preguntó a su madre: "¿Por qué se están yendo? (los vecinos)". Ella le respondió: "porque tienen miedo". "Yo también tengo miedo", contestó él a la señora.

En el caso de esta madre, no le ha quedado otra opción que pedir "posada" en la casa de unos familiares. Durante el día llega a su vivienda a cocinar y lavar para no causarle molestias a quienes la han acogido.

La mujer se desbordó en llanto cuando relató que sus hijos, que no pasan de los cinco años, aún no se acostumbran a la nueva rutina.

"El niño me dice en las noches: 'Vámonos para mi casa'. No es lo mismo estar en lo que es de uno que estar de posada", señaló la señora, quien no tiene claro cuándo volverá por completo a su hogar.

Temen usurpación

Los pocos vecinos del condominio San Valentín que se han quedado allí, porque no tienen un lugar a dónde ir, temen que las casas que están deshabitadas empiecen a ser usurpadas por delincuentes o desmanteladas por personas aprovechadas.

La presencia policial permanente que hay desde el lunes pasado, cuando inició el éxodo de las familias, no es sinónimo de garantía para algunos pobladores.

"Ellos (los agentes) no van a estar aquí todo el tiempo. Cuando se vayan, vamos a quedar expuestos a todo", lamentó un vecino.

Una delegada policial que ayer llegó al inmueble manifestó que aunque por ahora la custodia es permanente, desconoce hasta cuándo se mantendrá el dispositivo.

Según ella, el miércoles pasado tres familias retornaron al lugar porque consideraban que las amenazas que hicieron los delincuentes no eran para todos los pobladores.

La Fiscalía acusó ayer a los cinco sujetos sospechosos de amenazar a los lugareños.

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