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Nueve dramáticas historias de policías asesinados en 2015

El Diario de Hoy recopila nueve de los 62 casos de agentes policiales que fueron víctimas de la violencia criminal, la mayoría a manos de las pandillas, en el transcurso del 2015.

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1. Mujeres policías no escaparon del embate
La agente de la Policía Wendy Yamileth Alfaro Mena, de 27 años, se convirtió en la primera mujer de la corporación asesinada en el año, y quizás en toda la historia de la Policía Nacional Civil (PNC). 

Wendy Yamileth fue acribillada a balazos por pandilleros, quienes aprovecharon que la agente había ido a comprar tortillas cerca de su casa.

La agente, quien estaba en el Sistema de Emergencia 911 de San Marcos, fue asesinada la noche del 19 de abril pasado  en la colonia Santa Rosa II del municipio de Zacatecoluca, La Paz. Una niña quedó huérfana. 

El ataque en su contra se registró en un sector cercano al sitio, donde días antes, se había producido un enfrentamiento de policías y pandilleros en los que murieron nueve mareros.

2. Ana Deysi Cabrera Hernández fue la segunda mujer policía que perdía la corporación policial en el año. Su muerte ocurrió el 2 de julio pasado en la calle Las Isletas, cantón San Felipe de San Pedro Masahuat, La Paz.

Cabrera Hernández, quien tenía 22 años de pertenecer a la Policía, murió al ser emboscada por pandilleros, la patrulla de policías de la que ella formaba parte. Esa noche, juntos a otros policías, Cabrera Hernández llegó a la referida zona para verificar una denuncia ciudadana. 

3. La policía Keny Anabel Cabezas, de 21 años, quien resultara herida el 27 noviembre pasado cuando trató junto a un compañero impedir el asalto a pasajeros de un bus de la ruta 30, murió 17 días después del hecho.      

En esa ocasión también murió el agente Salvador Edmundo Benavides López. El asalto ocurrió entre la 1a. calle Poniente y 17 a. avenida Norte, de San Salvador, luego de ser advertidos del robo por personas particulares.

4. Con saña y lujo  de barbarie                                                                                                                                                     Wilfredo Ramos Vides, tenía 32 años de edad y era agente de la Policía. A Ramos Vides lo secuestró un grupo de pandilleros cuando se movilizaba en su motocicleta a su casa de habitación en el Puerto de La Libertad, pero horas después, Ramos Vides fue baleado y su cuerpo fue quemado por los pandilleros en el bulevar Sur, entre las colonias Las Colinas y Pinares de  Suiza, en Santa Tecla. 

Las autoridades aseguraron que Ramos Vides recibió al menos seis balazos en el sitio donde fue encontrado y luego le prendieron fuego, cuando todavía agonizaba. 

Patrullas policiales que circulaban por el lugar observaron el cuerpo en llamas, por lo que llamaron a los Bomberos para que llegaran a sofocar el fuego que calcinaba el cadáver del agente, quien estaba destacado en la subdelegación de Policía de la colonia Miramonte de San Salvador.                                                                                                                                                    

Los compañeros del agente  Ramos relataron que nunca supieron que tuviese  problemas con alguien o que haya sido amenazado.

Agregaron que días antes de su asesinato, el agente había manifestado su deseo de abandonar la institución y viajar a Estados Unidos, porque sentía temor ante  la vorágine de violencia que se ha desatado en el país y en la que el personal policial se encuentran en alto riesgo por su condición de pertenecer a la corporación policial. 

El agente Ramos era padre de un niño de seis años de edad.

5. Otro caso que despertó el repudio y la indignación de la población fue la muerte del sargento Baltazar Olaizola Díaz, quien estaba destacado en la Subdelegación de Policía de Soyapango Centro.

Olaizola Díaz fue decapitado y su cabeza apareció dentro de un bolsón, el 6 de octubre pasado, debajo del puente Majucla, entre Cuscatancingo y Apopa. También en el bolsón hallaron el carné que lo identificaba como agente de la Policía.

6. Hacía  viajes en camión para tener ingresos extras
Santos Fernando Montoya Montoya, quien estaba destacado en la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), se dedicaba a hacer viajes en un camión de su propiedad para obtener ingresos extras para sostener a su familia.                                                 

Montoya Montoya fue asesinado el 29 de septiembre pasado, en el momento en que manejaba su camión con una carga de dulce de panela para llevarla a Ilobasco.  Los pandilleros usaban vestimenta oscura y se habían apostado a los costados de la calle principal del caserío El Plan, cantón Soledad de San Rafael Cedros, Cuscatlán para perpetrar la emboscada. 

El ataque fue sorpresivo y certero, por lo que no le dio tiempo a Montoya de poder defenderse, a pesar de que llevaba consigo su pistola, según fuentes policiales. 

Las investigaciones fiscales y policiales apuntan a que la muerte estaría ligada a una posible venganza de las pandillas, ya que lo señalaban de haber asesinado a uno de sus integrantes,  que residía en el mismo sector de donde vivía el agente.

Montoya Montoya tenía 20 años de pertenecer a la  Policía, pero los últimos 15 años había prestado sus servicios en la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) donde era muy apreciado por la mayoría de sus compañeros, según manifestaron algunos agentes.  

La muerte del agente Montoya provocó que cinco menores quedaran en la orfandad, ya que él era el único sostén de su familia. Este crimen aún se encuentra impune porque no hay sospechosos detenidos.

Con la muerte de Montoya, sumaban cuatro agentes de la UMO que han sido asesinados en el transcurso de este año.

7. Atacado cuando ayudaba a compañero a mudarse
La noche del 5 de agosto pasado, José Daniel Preza Navas, quien era agente de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), le ayudaba a un compañero policía a mudarse de casa porque este último presentía que los pandilleros le querían hacer daño a él y a su familia.  

Preza Navas acomodaba los muebles en el camión de mudanza, y de repente al vehículo se subieron al menos cinco pandilleros con la intenciones de asesinarlo a él y al motorista.

Sin embargo, Preza Navas, quien prevía cualquier peligro, desenfundó su pistola y se enfrentó a balazos con sus atacantes. Tres de estos murieron y desafortunamente Preza Navas también.  El hecho se produjo en la calle principal de la colonia Santísima Trinidad de Ayutuxtepeque.

El agente que se mudaba, recién salía de la casa donde habitaba, cargando una mesa, pero al escuchar los disparos salió corriendo y al llegar donde estaba el camión, también se enfrentó a balazos con al menos dos pandilleros.

El espíritu de servicio y la amabilidad que le caracterizaba al agente Preza Navas, lo llevó a ayudarle a su compañero de la unidad antimotines de la Policía.  Preza Navas, quien desde 1995 formaba parte de la UMO, no escatimó esfuerzos cuando su compañero le pidió de favor que le ayudara a trasladarse, sin importarle el riesgo que sabía que iba a correr al entrar a un sector con alta presencia de pandillas.

Sus compañeros policías coincidieron en que Preza Navas era uno de los fundadores  de la UMO y tenía un excelente historial disciplinario. 

Agregaron que tenía 20 años de ser policía, tiempo durante el cual se ganó la simpatía y la amistad de la mayoría de los agentes de la Unidad, por ser  respetuoso, colaborador y responsable con su trabajo y su familia.

“Era un excelente camarada, es una lástima que personas como él mueran por  esta violencia sin sentido”, dijo uno de sus compañeros.

8. Policía y su hijo acribillados en La Campanera
La tarde del 6 de julio pasado, el agente de la Policía Edenilson Antonio Aguilar, de 45 años, y su hijo Alexis, de 16, fueron llevados a la fuerza por un grupo de pandilleros hasta un predio que servía de parque en la colonia donde los ejecutaron.  Esto ocurrió en la colonia La Campanera de Soyapango, un sector con alta presencia de pandilleros. 

El agente Aguilar y su hijo reparaban una motocicleta de su propiedad fuera de su casa, cuando repentinamente  fueron rodeados por varios pandilleros armados de los que operan en la referida colonia.

Tanto el agente como su hijo fueron obligados a dirigirse al parque y en el recorrido los iban golpeando con sus armas.  Al llegar al predio, los pandilleros los pusieron de rodillas y de inmediato los asesinaron.

Las autoridades dijeron en su momento que el asesinato del  agente Aguilar y de su hijo se habría derivado en represalia por las numerosas muertes de pandilleros al enfrentarse con policías y también por el hecho de pertenecer  a la corporación policial. 

Aguilar, quien gozaba de sus días libres, estaba destacado en la subdelegación de Quezaltepeque, La Libertad.

Al menos seis pandilleros sospechosos del doble asesinato fueron arrestados y actualmente son procesados por ambas muertes. 

Otro que despertó consternación entre la ciudadanía fue el asesinato del agente Miguel Ángel Avelar Pérez, quien se encontraba solo en el puesto policial de San Ignacio, en Chalatenango. Esto ocurrió la mañana del 7 de agosto pasado. 

El agente Avelar Pérez estaba frente a una computadora cuando llegaron al menos dos pandilleros que simularon ser víctimas que pondrían una denuncia y de inmediato le dispararon. Por el crimen, hay cinco mareros procesados.

9. Lo mataron frente a dos de sus hijos menores
El agente de la Policía José Adán Servellón Benavides se dirigía a comprar el almuerzo en su motocicleta
Él iba acompañado de dos de sus cuatro hijos menores y fue emboscado de forma cobarde por pandilleros, la mañana del 27 de junio a la altura del caserío La Esperanza, cantón Amaquilco de Huizúcar, La Libertad.

A los pandilleros no les importó que Servellón Benavides iba con sus dos hijos, y tras caer la motocicleta, se le acercaron y lo asesinaron enfrente de sus pequeños hijos.

Por fortuna, los pequeños salieron ilesos del ataque, pero en un momento, se decía que los menores habían sido raptados por los pandilleros.  
Sin embargo, esa versión fue desmentida posteriormente por las autoridades policiales. 

Los hijos del agente Servellón quedaron impactados por el hecho del cual habían sido testigos, la muerte de su padre.

Parientes de Servellón manifestaron que él y su compañera de vida se habían casado en diciembre pasado y la mayor parte de su  tiempo libre se lo dedicaba a la familia.

“Es doloroso esto, nosotros siempre le decíamos que tuviera cuidado, porque últimamente acá está peligroso, pero él decía que, primero Dios, no le iba a pasar nada”, dijo un familiar.

Hubo capturas de varios sospechosos, incluso, uno de los detenidos tenía un teléfono celular desde donde se supone que había enviado mensajes a pandilleros para decirles que se escondieran porque había un amplio despliegue policial por tierra y aire.

Este operativo policial al que hacía referencia el supuesto pandillero, era el que realizaba la Policía en la zona del cantón Amaquilco para tratar de capturar a los responsables del asesinato de Servellón Benavides. 

Las autoridades suponen que se trató de un ataque por su condición de ser agente de la Policía.

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