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La noche que hubo tragedia en el Chichontepec

No hubo sobrevivientes de la caída de un avión comercial en el coloso de San Vicente

Caía la noche cuando nos informaron de la caída de un avión comercial de Guatemala en los dos picos del volcán Chichontepec.

Una colega periodista junto a un fotoperiodista salieron al lugar esperando lo peor.

Todos los medios de comunicación del país enviaron sus equipos de la zona del desastre.

Cuentan los dos periodistas de este medio que cuando llegaron al volcán solo avanzaron unos tramos, ya que había oscuridad y la lluvia que caía fuertemente en el sector había hecho lodoso el terreno.


Aguardaron que el sol saliera para emprender el camino a la cima del volcán. Su sorpresa fue que cuando anduvieron en la oscuridad lo que les había caído en sus ropas no era solo lluvia, sino sangre de algunos de los pasajeros muertos que quedaron esparcidos entre los árboles.

Las tareas de los cuerpos de socorro solo se concentraban en rescatar los cadáveres de los terrenos aledaños adonde cayó el avión.

Ese día me enviaron al lugar para apoyar al par de colegas que se habían adelantado a la cobertura.


El vehículo en el que ibamos lo dejamos en el pueblo de Guadalupe. De ahi emprendimos la marcha a pie por los escarpados caminos.
En esos terrenos se cultiva café y cebollas.

El ejército de socorristas, policías, soldados y periodistas pisoteó los cultivos que no se quemaron tras la caída del avión.


El asombro llegó cuando vimos a una azafata colgada de un árbol con todo y su asiento. Del impacto el avion practicamente se desintegró y la parte más grande que quedó en la zona era parte de su fuselaje.


Otros pasajeros corrieron la misma suerte y terminaron en las copas de los árboles o lanzados a varios metros del lugar de impacto.
Poco a poco los cadáveres eran sacados por los soldados, policías y socorristas.

Las autoridades colocaron una valla de seguridad en el sector para evitar actos vandálicos con el equipaje esparcido varios metros a al redonda.

La jornada de recuperación de cuerpos y de pedazos del avión duraron casi una semana. Las portadas de los periódicos resaltaban la foto de la azafata colgada con su asiento en un árbol.


Desde ese día, la zona es recordada por ese terrible accidente, que según las autoridades de aviación civil, se debió a un error del piloto, que perdió el sentido de orientación y se estrelló contra el coloso de San Vicente.
 

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