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Náufrago salvadoreño pasa de la fama a demandas judiciales

Salvador Alvarenga ha sido demandado por la familia de un joven mexicano por canibalismo y le exige un millón de dólares.

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El compatriota Salvador Alvarenga fue rescatado en unas islas de Oceanía, tras 14 meses de estar a la deriva. | Foto por elsalvador.com


El futuro legal de José Salvador Alvarenga, el salvadoreño que ganó fama tras sobrevivir a la deriva en alta mar por 14 meses y ser encontrado en 2014 en  las Islas Marshall, Oceanía, se complica.


Este miércoles, el medio internacional RT informó que el salvadoreño ha sido demandado por canibalismo


La demanda la ha puesto la familia de Ezequiel Córdova Ríos, quien en 2012 zarpó de la costa mexicana  junto con el pescador  pero que, según el salvadoreño,  murió de hambre cuatro meses después de haber naufragado, porque no se adaptó  a comer peces, tortugas y aves crudas. 


Los pariente de Córdova ponen en duda esa versión y sospechan que el náufrago se lo comió para sobrevivir, por ello exigen una indemnización de 1 millón de dólares.


Ricardo Cucalón —el abogado que desde 2014 ha representado en El Salvador al náufrago dijo ayer a El Diario de Hoy que no ha sido notificado sobre dicha demanda.


Sin embargo, aseguró que el delito que se le imputa a su cliente no se puede probar; agregó que el náufrago, “en su sano juicio” declaró que cuando vio muerto a su amigo Ezequiel lo lanzó al agua. 


“Más creo que (la demanda) es un proceso de presión para que él pueda pagar parte del dinero tras el que todos van. Todos van tras del bendito dinero de Salvador Alvarenga, que no es tanto como se menciona”, señaló Cucalón. 


Al defensor le parece sospechoso que la acusación surja pocos días después de que en Estados Unidos saliera a la venta el libro titulado “438 days”, escrito por Jonathan Franklyn, en el que el náufrago narra su historia de supervivencia.


Náufrago en EE.UU. y tiene proceso pendiente 
A la demanda por canibalismo se suma otra que puso en El Salvador el exabogado de Alvarenga, Benedicto Perlera, quien reclama  1 millón de dólares porque el pescador le anuló el contrato y nombró al bufete de abogados estadounidenses Masonek Law para que lo representara. 

 


La firma contrató a Cucalón, en 2014, para que defendiera al pescador en El Salvador; pero según él, ha perdido comunicación con su cliente y en el último año no le ha cancelado sus honorarios. 


El abogado teme que la firma extranjera esté asesorando mal o se esté lucrando del pescador, a quien le sacó  una visa de turista y en noviembre pasado se lo llevó para Estados Unidos.


Según Cucalón, Masonek Law se han interesado en explotar comercialmente la historia del náufrago (promocionando el libro en diferentes cadenas de televisión) y no en resolver la situación jurídica de su cliente.


El profesional asegura que, aunque no ha recibido su pago, ha continuado llevando el caso de Alvarenga y le ha advertido al bufete estadounidense que podría ser condenado, pero sus palabras han caído en saco roto.


“Tengo todo el año de trabajar gratis para Salvador Alvarenga porque lo que queremos es  tener el gusto de haber liberado a un compatriota que sufrió en alta mar y que otros no se aprovechen de eso; sea un abogado salvadoreño, sea una familia mexicana o sea un bufete gringo el que esté detrás”, expresó Cucalón.


El defensor aseguró que la fama que se ganó el náufrago no le ha generado fortuna ni bienes, como se ha especulado.


El abogado manifestó que su cliente tiene una modesta vivienda en San Francisco Menéndez, Ahuachapán,  en la que habitan sus padres y una hija, pero el inmueble no está a su nombre.


Además, sostuvo que la venta del libro en Estados Unidos  ha sido “pobre”, pues a decir  del escritor solo se han vendido un poco más de 1,500 ejemplares.


Promesa insuficiente
Aunque Salvador Alvarenga cumplió su promesa de visitar a la familia de Ezequiel Córdova, el pescador  que murió meses antes de ser rescatados, el gesto no fue suficiente y lo acusó de canibalismo.


El salvadoreño llegó a la casa de Ezequiel el 14 de marzo de 2014, cumpliendo una promesa que le hizo antes de morir en medio del océano.


Esta consistió en contarle a la madre, Rosalía Ríos, los últimos momentos de su hijo y las palabras que le dedicó antes de morir en aguas del Pacífico, en una travesía que comenzó en México y terminó en  las Islas Marshall, a 13,000 kilómetros de distancia.


Después de pasar cuatro meses en la misma embarcación, su amigo pereció mientras los dos estaban a  la deriva, y su cuerpo lo tiró al mar.



“Le contó (a la madre de su compañero) que él se ponía a llorar frente a Ezequiel, hablándole, diciendo que no  estaba muerto, que sólo estaba dormido. Le tocó echarlo al agua finalmente”, relató en su momento el exabogado de Alvarenga, Benedicto Perlera.


“En medio del mar, no tenía forma de saber la fecha, no tenía un calendario, pero para mí fue en marzo y así lo  recordaremos”, dijo la madre, quien recibió al salvadoreño con lágrimas y un abrazo. 


La familia de Ezequiel anunció el 10 de abril del año pasado, que reclamaría el 50 % de las ganancias que perciba Alvarenga por la publicación de su libro.

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