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Mujer desaparece de colonia Las Palmas

Fuentes policiales creen que los pandilleros sospechan que la víctima daba información a autoridades a través de un pandillero con beneficios penales

El 9 de julio, la Policía decomisó dos fusiles M-16, propiedad de la FAES, a pandilleros de la comunidad Las Palmas.

El 9 de julio, la Policía decomisó dos fusiles M-16, propiedad de la FAES, a pandilleros de la comunidad Las Palmas.

El 9 de julio, la Policía decomisó dos fusiles M-16, propiedad de la FAES, a pandilleros de la comunidad Las Palmas.

Una mujer identificada como Maritza Consuelo Artiga Artiga, de 28 años, está desaparecida desde la tarde del lunes 27 de octubre, según informaron fuentes policiales.

La desaparecida residía en la comunidad Las Palmas, bastión de la mara 18 línea Revolucionaria, cuyo cabecilla es el pandillero César Daniel Renderos Díaz (a) Cementerio, Muerto o Morrison, según autoridades fiscales.

Fuentes policiales detallaron que el lunes en la tarde recibieron una llamada en la que los alertaron sobre el secuestro de una mujer en la comunidad Las Palmas.

La Policía efectuó un operativo en la referida comunidad, pero mientras eso sucedía, recibieron una llamada de una mujer que se identificó como Maritza Consuelo Artiga. En la llamada, la mujer les dio la dirección de la casa donde estaba y les dijo que era falso lo de su secuestro, que se encontraba bien.

Pese a esa llamada, Policías Antipandillas continuaron con el operativo, registrando varias casas de pandilleros, en las cuales sospechaban que podrían tener cautiva a la mujer; sin embargo, en una de las casas solo encontraron un arma que pandilleros abandonaron.

Aunque la mujer no ha aparecido, las autoridades han descartado el secuestro pues nadie ha pedido rescate por ella.

Sospechas de que ella los delataba

Según fuentes policiales, una pariente de Maritza se relacionaba sentimentalmente con un cabecilla de la 18 de la comunidad La Pedrera, conocido como el Pilo, quien colabora con las autoridades a cambio de beneficios penales.

Agregan las fuentes, que hace varias semanas, Maritza y otra pariente emprendieron el viaje de manera ilegal a Estados Unidos. Pero Maritza tuvo mala suerte y fue detenida en México y luego deportada.

Sin embargo, la ausencia de la joven levantó sospechas de que ella los estaba delatando con las autoridades o que al menos estaba pasando información a el Pilo y que como consecuencia de eso, la Fiscalía Antiextorsiones había hecho varias capturas de pandilleros, incluyendo la mujer de Renderos Díaz, así como el decomiso de dos fusiles M-16 y otras armas.

Los pandilleros no creyeron que Maritza se había ausentado porque había intentado llegar a Estados Unidos y por eso la privaron de libertad y la desaparecieron, afirman las fuentes policiales.

Presos en la comunidad

Las fuentes indican que la casa donde vivía Maritza Artiga está a pocos pasos de la casa donde se alojan unos ocho o 10 elementos de la Policía Comunitaria. De hecho, los informantes aseguran que de por medio solo está una casa que sirve de clínica comunal.

Pese a esa cercanía con la Policía y a que en la comunidad también se mantiene una patrulla de soldados, desde el lunes anterior, los pandilleros de la 18 mantienen vigilada la casa del resto de la familia de la desaparecida.

"Desde hace una semana, esa gente (familiares de la desaparecida) no salen de la comunidad ni a trabajar ni a comprar porque los pandilleros los tienen vigiladoaron y amenazados", afirmó un informante.

El feudo del Muerto

La comunidad Las Palmas, de acuerdo con fuentes policiales, es un feudo dominado por la familia de el Muerto, Cementerio o Morrison, es decir, el cabecilla Renderos Díaz, quien gira órdenes desde el penal de Izalco, donde está recluido purgando condenas por homicidio, extorsión y procesado también por haber ordenado dos ataques a la policía de Quezaltepeque, donde murió un agente, en febrero de este año.

Las fuentes policiales agregan que el cabecilla de la 18 de la comunidad Las Palmas es un hijo de Renderos Díaz, a quien vinculan de haber participado en el plagio de Maritza Artiga.

Además del hijo de Renderos Díaz, hay otros seis jóvenes, también parientes del cabecilla encarcelado, que cumplen diversas funciones dentro de la pandilla.

Uno es señalado de ser el responsable de manejar el dinero de las extorsiones; otro es quien se encarga de cobrar 20 dólares a cada residente de la comunidad que tiene vehículos. Esa cantidad es cobrada bajo el concepto de seguridad al parqueo.

Fuentes policiales también indican que la familia de ese cabecilla mantiene un monopolio en la venta de pan francés en Las Palmas.

Un sobrino es el encargado de la panadería, que hace y vende el pan a los vecinos.

El panadero que se atreve a entrar a ese vecindario es expulsado de inmediato o, simplemente ya no sale de la comunidad.

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