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El Muerto, beneficiado por la tregua y acusado de más delitos

Pese a su largo historial delictivo, "El Muerto" fue uno de los pandilleros que recibió beneficios

Escena de masacre en Plan de la Laguna, donde fueron acribillados dos niños y sus padres, que trabajaban en una pupusería.

Escena de masacre en Plan de la Laguna, donde fueron acribillados dos niños y sus padres, que trabajaban en una pupusería.

Escena de masacre en Plan de la Laguna, donde fueron acribillados dos niños y sus padres, que trabajaban en una pupusería.

Ser el autor intelectual de la masacre de cinco personas, entre ellas dos niños, en 2006, no impidió que César Daniel Renderos, alias El Muerto o Cementerio, fuera beneficiado por las autoridades durante la "tregua".

Este acuerdo entre las pandillas, facilitado por el gobierno, permitió que este convicto con un largo historial delictivo fuera trasladado en 2012 desde el penal de Zacatecoluca, donde hay reos de alta peligrosidad, hacia el de Izalco, donde hay solo reclusos de la Pandilla 18, de la cual él es cabecilla, según se ha determinado en los diversos procesos judiciales.

Desde ese presidio, a Renderos se le facilitó delinquir, según la Fiscalía. Desde ahí, de acuerdo con el Ministerio Público, el sujeto planificó, junto con otros cabecillas de su misma pandilla, el ataque contra una patrulla y la Delegación de la Policía de Quezaltepeque, La Libertad, donde murió un agente.

Ambos atentados fueron cometidos simultáneamente por varios pandilleros la noche del 5 de abril pasado.

El historial que las autoridades tienen sobre Renderos indica que este fue cabecilla de la pandilla 18 en la comunidad Las Palmas, en San Salvador, donde además encabezó una banda dedicada al robo de vehículos y al narcotráfico.

Masacre del Plan de La Laguna

Uno de los delitos cometidos por este individuo y sus cómplices que más repudio causó entre la población fue el quíntuple homicidio cometido en 2006 en la zona industrial del Plan de La Laguna, en Antiguo Cuscatlán.

Cinco personas, entre ellas tres niños, fueron las víctimas. La escena donde fueron hallados los cadáveres de dos pequeños abrazados, para protegerse uno al otro de las balas, conmovió al país.

Un año más tarde, un tribunal condenó a Renderos a 75 años de cárcel tras encontrar suficientes evidencias que revelaban que él fue el autor intelectual del múltiple asesinato.

Debido a la peligrosidad de sus actos y a su largo historial delictivo, El Muerto fue enviado a la cárcel de máxima seguridad en Zacatecoluca, donde comenzó a purgar su condena.

Sin embargo, el 8 de marzo de 2012, el convicto y otros 30 pandilleros, cabecillas de la pandilla 18 y de la Mara Salvatrucha, fueron trasladados a cárceles con condiciones de seguridad más relajadas, como Izalco, Cojutepeque, San Francisco Gotera, Ciudad Barrios y Quezaltepeque.

Exfuncionarios de Seguridad declararon en la Fiscalía que estos reos recibieron otros beneficios como pagos a sus familias, ampliación de horarios para visitas de familiares, ingreso de electrodomésticos y otras facilidades.

A cambio, los delincuentes se comprometieron a reducir los asesinatos en el país.

En efecto, los homicidios bajaron drásticamente, pero aumentó el drama de cientos de personas que buscaban a sus parientes, jóvenes en su mayoría. El hallazgo de cementerios clandestinos también creció.

El Muerto, Cementerio y El Morrinson

Solo son los tres alias de César Daniel Renderos. Un nombre, tres apodos, dos condenas. La primera se la impusieron en 2006 por los delitos de robo agravado y asociaciones ilícitas. Le dieron 21 años de prisión.

La segunda fue la más abultada. 75 años de prisión por la masacre del Plan de La Laguna. Eso fue el castigo por masacrar a dos niños y a sus padres. El motivo: eliminar a la niña y el niño, hermanos entre sí, que eran testigos protegidos. Ellos habían visto cometer un crimen a Renderos.

César Daniel Renderos es el cabecilla del Barrio 18 de la Comunidad Las Palmas, localizada contiguo a la colonia San Benito, en San Salvador. Y en la esquina opuesta al Estado Mayor.

De acuerdo con fuentes policiales, esa estructura delincuencial es la que extorsiona a diversos comercios, como almacenes, hoteles y restaurantes.

De acuerdo con vigilantes de la zona de la colonia San Benito, la pandilla 18 de la comunidad Las Palmas ha formado su propia "empresa" de seguridad para vigilar parqueos de la zona.

Sin embargo, los pandilleros ejercen una doble función, la cual es alertar a sus propios cómplices que cometen atracos en el sector, de los movimientos policiales.

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