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Muere tercer obrero de Fovial tras ataque de pandillas

No hay pistas del móvil del hecho. Obreros piden seguridad.

Un vehículo con militares pasa frente a la casa donde fueron atacados los empleados del Fovial. foto EDH / Húber Rosales

Un vehículo con militares pasa frente a la casa donde fueron atacados los empleados del Fovial. foto EDH / Húber Rosales

Un vehículo con militares pasa frente a la casa donde fueron atacados los empleados del Fovial. foto EDH / Húber Rosales

Uno de los dos empleados del Fondo de Conservación Vial (Fovial) que sobrevivieron, el martes, a un ataque armado en Quezaltepeque, La Libertad, murió ayer en el hospital.

Su deceso se suma al de Alfredo Tespa, de 61 años, y Ramiro Flores, de 28, asesinados mientras cenaban en un comedor, situado en el lugar donde se ejecuta el proyecto de construcción el que las víctimas trabajaban. Un empleado del negocio también fue herido, pero se sabe que está fuera de peligro.

El atentando —cometido por unos 15 veinteañeros, con los rostros descubiertos— no impidió que una cuadrilla reanudara ayer las labores, pese al temor de los obreros.

Ellos no se explican por qué atacaron a sus compañeros. El superintendente del proyecto manifestó que están trabajando en el lugar desde mayo pasado y deben terminar la obra el 20 de enero.

Las víctimas de la balacera pudieron haber sido más pues, según las fuentes, unos 12 obreros estaban en el comedor antes del hecho.

La mayoría de ellos se fue, alrededor de las 6:30 p.m., a una casa que alquila la empresa para que se queden a dormir quienes viven lejos.

Los trabajadores que se entretuvieron fueron a quienes los delincuentes se dirigieron, los obligaron a tirarse al suelo y les dispararon a quemarropa. Los atacantes, que presuntamente son pandilleros, utilizaron armas calibre 9 milímetros y fusiles M-16.

Antes de marcharse, robaron algunos teléfonos y aparatos electrónicos.

Este no fue el primer incidente violento que han enfrentado los trabajadores del Fovial en la zona.

Hace un mes, 15 mareros interceptaron a un arquitecto en la finca Colombia, a dos kilómetros de donde se realizan los trabajos, y lo sometieron para robarle sus pertenencias.

Además, le dañaron el vehículo, le preguntaron que cuántas personas formaban la cuadrilla y le advirtieron que no querían verlos en el lugar.

A pesar de la magnitud del ataque, en el lugar no había policías, solo se vio pasar un pick up con tres soldados.

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