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Matan a tres supuestos mareros en Santa Ana

Víctimas son dos menores y un adulto presuntos miembros de la MS

Homicidio

La madre de una de las víctimas se desmayó tras enterarse del asesinato de su hijo en colonia San José, Santa Ana. | Foto por Mauricio Cáceres

La madre de una de las víctimas se desmayó tras enterarse del asesinato de su hijo en colonia San José, Santa Ana.

La madrugada del sábado,  tres hombres fueron sacados de sus casas en Santa Ana. Dos menores y un adulto, se los llevaron para matarlos, relataron sus familiares.

Horas después, en la escena del homicidio, tres mujeres, dos madres y una compañera de vida, esperaban pacientemente el momento en que serían sacados los restos de sus seres queridos.

Tras cuatro horas de espera, Medicina Legal levantó los cadáveres de las tres víctimas, asesinadas con arma de fuego.

El hecho se registró en la calle principal de la colonia San José en el cantón Flor Amarilla Abajo, una zona que según la Policía, no mantiene presencia de ninguna de las dos pandillas.

Las víctimas fueron identificadas  como Nery Alexander Galdámez, de 26 años, Isaías Joel E. de 14  y Kevin Enrique M., de 16. También eran reconocidos por los alias: Tembeleque, Piolín y Nery.

Sus cadáveres  se localizaron en una “escena prologada”, según la Fiscalía,  dos quedaron a 15 metros entre sí  y el tercero, como a unos 200 metros de distancia de los dos primeros.

“Eran miembros reconocidos de la MS del sector de La Granja y se movilizaban en el sector donde habían pandillas. El móvil (del hecho) lo desconocemos”, afirmó un oficial de la delegación de Santa Ana.

Tampoco las autoridades han perfilado a los posibles hechores, “se tienen pistas para la investigación pero no hay datos concretos”.

El oficial de la Policía no quiso precisar si los jóvenes tenían antecedentes delincuenciales, sin embargo, relató que familiares de ellos, afirmaron que los aconsejaban que no se reunieran con la MS pero “estos jóvenes no hicieron caso y ahora hay que lamentar estas tres víctimas más que se suman a las que ya tenemos”, dijo un pariente.

“Hasta donde hemos sabido estos tres jóvenes, debemos confirmarlo, pertenecían a una estructura criminal y fueron asesinados por otra pandilla”, manifestó Howard Cotto, director de la Policía.

La compañera de una de las víctimas explicó que su pareja se levantó cerca de las 6:00 de la mañana y dijo que iba a comprar pan, pero no regresó.

Tres horas después le dijeron que su compañero de vida estaba muerto al otro lado de la carretera a Santa Ana, en el cantón Flor Amarilla Abajo.

La mujer negó que el hombre, antes de salir de su casa,  haya recibido alguna llamada telefónica o que otras personas lo hayan llegado a sacar.

Nery Alexander trabajaba en una maquila de las que se ubican en la zona franca de Santa Ana.

Con su muerte, Nery dejó huérfana a una niña de tan solo tres años de edad.

En el caso de Isaías Joel, la madre manifestó que el adolescente había iniciado su 7° grado en una escuela de la zona en el turno de la tarde, pues en la mañana, trabajaba en un taller de mecánica.

“Siempre salía de casa al taller a las 8:00 de la mañana pero este día salió un poco más temprano y yo me confié”, explicó la progenitora.

Tampoco precisó si antes había recibido amenazas para prever lo sucedido. 

“No sé que pasó”, manifestaba con lágrimas la señora,  cerca de la cinta amarilla de la Policía.

Como es costumbre, varias personas se habían concentrado en la zona,  a la espera de la salida de Medicina Legal. Pero este no es el único hecho de violencia que se registra en el cantón Flor Amarilla, en Santa Ana.

El 10 diciembre, las autoridades encontraron tres cadáveres en el interior de un pozo, tras un mes de excavación y de estudios forenses.

Según el criminalista Israel  Ticas, se logró el retiro del cuerpo de un menor de edad, que se  cree era de un niño de tres años.

Según versiones de los pobladores del lugar, el niño fue lanzado junto a sus padres dentro del pozo, por pandilleros que operan en la zona.

Los trabajos iniciaron con labores de terracería, la cuales fueron apoyadas con maquinaria del Ministerio de Obras Públicas; posteriormente se realizó la liberación de los cuerpos.

Las autoridades retiraron evidencia en la escena del crimen, entre estas ropa y  objetos personales de las víctimas.

Durante el proceso, decenas de parientes de personas desaparecidas, llegaron al pozo en busca de sus seres queridos.

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