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Matan a un supuesto marero en Cuscatlán

Ataque fue en el cantón donde el viernes hubo balacera en Vía Crucis

El homicidio fue en el cantón La Loma. Foto EDH/ D. Urquilla

El homicidio fue en el cantón La Loma. Foto EDH/ D. Urquilla

El homicidio fue en el cantón La Loma. Foto EDH/ D. Urquilla

Emilio Batres Avilés, de 20 años, fue asesinado a balazos, ayer, en el caserío El Guayabo, del cantón La Loma, en San Pedro Perulapán, Cuscatlán.

El hombre supuestamente era colaborador de la mara Salvatrucha, misma agrupación de la que serían parte sus atacantes, según informó el oficial de turno de la Policía de dicho departamento.

La información que manejan las autoridades es que Batres, hasta hace unos meses, residía en la zona pero se había mudado hacia una populosa colonia de Ilopango, en San Salvador, donde delinque la mara 18.

Se presume que el hombre llegó ayer al cantón La Loma para visitar a sus parientes pero alrededor de las 9:30 de la mañana fue interceptado por pandilleros que le hicieron varios disparos.

Algunos allegados a la víctima manifestaron que desde que se marchó de Cuscatlán Batres se ganaba la vida vendiendo golosinas.

El delegado policial dijo que la zona donde fue el asesinato es asediada por la mara Salvatrucha, por lo que presumen que se trató de una purga.

Aunque la Policía realizó un operativo para dar con los homicidas, no hubo capturas. El jefe policial lamentó que los lugareños se negaron a dar pistas sobre los delincuentes.

El cantón donde fue ultimado Batres es el mismo donde el pasado viernes dos hermanos, apodados Los Gatos, integrantes de la mara 18, atacaron a balazos a un joven que participaba en la procesión del Vía Crucis.

En la balacera resultó herido de gravedad Marco Tulio Mejía, de 23 años, y una señora de 50, pero sobrevivieron.

Los testigos y algunos policías sostuvieron que el ataque se habría debido a que la víctima habita en una zona dominada por la mara Salvatrucha pero participaba en el evento religioso en un territorio acechado por la mara 18.

En contraste, el subdirector de la Policía, Mauricio Ramírez Landaverde, sostuvo ayer en una conferencia que el ataque contra Mejía fue por un "problema personal" que este tenía con los atacantes y no por vínculos con las pandillas.

El funcionario no especificó qué tipo de problemas tenían los hombres. Los atacantes no han sido arrestados.

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