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Matan a mujer sobreviviente de ataque en octubre pasado

En esa ocasión mataron a su hijo de dos años y a su hermana, de 15, siempre en Armenia

Una pariente de Sandra Beatriz Cuéllar Calderón muestra una fotografía de la víctima que fue ultimada ayer. Foto EDH / Jaime Anaya

Una pariente de Sandra Beatriz Cuéllar Calderón muestra una fotografía de la víctima que fue ultimada ayer. Foto EDH / Jaime Anaya

Una pariente de Sandra Beatriz Cuéllar Calderón muestra una fotografía de la víctima que fue ultimada ayer. Foto EDH / Jaime Anaya

La noche del 26 de octubre pasado, Sandra Beatriz Calderón Cuéllar, de 19 años, se salvó de haber sido asesinada por pandilleros en la calle principal del cantón Azacualpa, en Armenia, Sonsonate. Al momento del ataque, regresaba junto a varios de sus familiares de un culto evangélico.

En esa ocasión murió su hijo Franklin Josué Calderón Cuéllar, de dos años; y también su hermana Martha Lisseth Calderón Ruiz, de 15, quien cargaba al niño entre sus brazos.

Ayer por la mañana, habían pasado algunos minutos de las 6:00 de la mañana cuando la joven recibió una llamada a su teléfono celular de alguien que ella conocía y la citó para que se reunieran por razones desconocidas en el sitio donde fue asesinada, según fuentes policiales.

Sandra Beatriz acudió a la cita a unas cuadras de su casa, en la calle principal del cantón Azacualpa, y cuando llegaba al lugar, dos hombres con apariencia de pandilleros salieron de unos matorrales y la acribillaron a balazos matándola instantáneamente.

La víctima tenía tres meses de embarazo, según confirmó el jefe de la Fiscalía de Sonsonate, Herberth Herrera.

Su muerte fue inmediata, no hubo tiempo de auxiliarla, pero vecinos de la zona, al escuchar las detonaciones de los balazos, llamaron de inmediato a la subdelegación de la Policía de Armenia.

Los policías tuvieron atrasos para acudir a la emergencia por la falta de vehículo en el puesto policial, según denunciaron los mismos agentes a través de las redes sociales.

Se desconocen las razones por las que no había carro patrulla disponible para acudir al sitio del asesinato, lo que pudo haber favorecido a los criminales a escapar, según fuentes policiales.

Supuestos vínculos con pandilleros

Las primeras investigaciones fiscales y policiales apuntan a que la víctima se relacionaba con pandilleros rivales de los que residen en la zona donde ella vivía.

El jefe fiscal Herrera explicó a El Diario de Hoy que los dos casos están relacionados y que la principal línea de investigación fiscal del atentado contra la joven es que ella era el principal blanco de los pandilleros en el ataque de octubre anterior, y presumen que estos residen en el mismo sector de la víctima, ya que supuestamente ella se relacionaba con mareros de la pandilla rival.

"Ellos (pandilleros), prácticamente, cuando alguien se relaciona con pandilleros de la mara contraria, por eso es que matan (...) Creemos que podría haber una situación por esa línea y eso estamos tratando de verificar", anotó Herrera.

El jefe fiscal añadió que "en aquel momento (primer ataque) fueron atacados supuestamente por pandilleros, y se cree que a quien querían matar es a esta muchacha que mataron ahora, y en aquel momento fue por error que mataron a los menores, pero eso es una hipótesis a la que estamos dándole forma".

Sandra Beatriz residía en una zona considerada por las autoridades fiscales y policiales como "límite" entre las dos pandillas. Y, pese a que sobrevivió al ataque en octubre, aún no había declarado como testigo.

Se salva de morir

Sandra Beatriz regresaba, la noche del 26 de octubre pasado, de un culto evangélico, junto a su hijo Franklin Josué, de dos años; y su hermana Martha Lisseth, de 15.

"Un grupo de personas venían de la iglesia y en ese momento salen unos sujetos de los cafetales (por donde pasaban las víctimas) y sin mediar palabra alumbran sus rostros y les disparan, específicamente a la adolescente", explicó un fiscal en esa ocasión.

A los criminales no les importó que la menor llevaba en brazos a su sobrino para hacerle una ráfaga de disparos.

La adolescente de 15 años recibió cuatro disparos en el pecho; mientras que el bebé fue víctima de lesiones de bala en cabeza y cuello.

Herrera dijo que el niño que murió en esa ocasión era hijo de un agente de la Policía, pero que su muerte no tenía nada que ver con esa situación, sino que fue circunstancial.

Por el hecho anterior y por el atentado de ayer, aún no hay sospechosos detenidos.

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