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Matan a joven de comunidad neocatecomunal en San Martín

Víctima aprendió el oficio de la tapicería y fue atacado en el interior de un microbús de la Ruta 140

Edwin Carpio, de corbata, con su grupo de compañeros de colegio en 2010. Foto EDH / Cortesía

Edwin Carpio, de corbata, con su grupo de compañeros de colegio en 2010. Foto EDH / Cortesía

Edwin Carpio, de corbata, con su grupo de compañeros de colegio en 2010. Foto EDH / Cortesía

Edwin Carpio, de 21 años, fue asesinado en el interior de un microbús de la Ruta 140 cuando se dirigía hacia una celebración en la Parroquia la Resurrección de la colonia Miramonte. Murió con la Biblia en las manos.

Los que conocieron a Edwin afirman que su asesinato ha sido una injusticia, un acto cobarde que ha sido repudiado por familiares y hermanos de su religión.

Todos relatan que Edwin era incapaz de agredir a su prójimo, no tenía valor de hacer daño. Al contrario, siempre vivía haciendo el bien y respetando a sus vecinos y amigos.

"Este homicidio nos ha golpeado en gran manera. Ha sido impactante saber que un joven tan educado y estudioso, como Edwin, lo hayan asesinado de esta manera", dijo un hermano de la Iglesia.

Su sueño era ser sacerdote, quería prepararse en el extranjero y dedicar toda su vida al servicio de Dios desde la Iglesia, relataron sus familiares.

Sin embargo el miércoles, a las 5:30 de la tarde, en el kilómetro 17 de la carretera Panamericana y a pocas cuadras del desvío de Apulo, dos sujetos lo sometieron en el interior de un microbús y le dispararon hasta matarlo.

La víctima quedó en uno de los asientos de en medio de la unidad de transporte, que hace su recorrido de San Pedro Perulapán al centro de San Salvador.

Los agentes de la Policía que llegaron al lugar 45 minutos después, sólo comentaron a los periodistas que la víctima no era el cobrador o el motorista de la unidad de transporte. Era Edwin, un joven ajeno a la violencia que se vive el país, a pesar de residir en una zona de alto índice delincuencial y donde ha sido escenario de muchos homicidios.

"Nuestro muchacho no era de ningún grupo delincuencial. Siempre fue trabajador y apegado a la religión", expresó un pariente que, por motivos de seguridad, prefirió omitir su nombre.

Su familia detalló que el muchacho se graduó en 2010 de bachiller, estudió en el Liceo Alemán Konrard Adenauer y era uno de los mejores alumnos de su promoción.

El joven proviene de una familia de escasos recursos económicos y es por eso que decidió trabajar y superarse después de salir de bachiller.

Aprendió el oficio de la tapicería durante varios años y luego se dedicó a vender y preparar pasteles y pan.

"Hasta ahora nos hemos dado cuenta que, al parecer, desconocidos lo habían amenazado hace semanas, pero nos seguimos preguntando el por qué de esas amenazas, si Edwin era incapaz de hacer daño", señaló un pariente.

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