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Matan a empresario por presunto móvil pasional

Hace 15 días, la víctima se separó de su esposa, quien se llevó a las hijas, según autoridades

Guillermo Cerritos fue acribillado en Nejapa. Le dispararon más de 20 veces. Foto EDH / L. Monterrosa

Guillermo Cerritos fue acribillado en Nejapa. Le dispararon más de 20 veces. Foto EDH / L. Monterrosa

Guillermo Cerritos fue acribillado en Nejapa. Le dispararon más de 20 veces. Foto EDH / L. Monterrosa

Varios sujetos armados interceptaron y acribillaron ayer a Guillermo Alexander Cerritos, de 32 años, presidente de la Asociación de Microbuses Piratas de Quezaltepeque. El ataque ocurrió a las 4:30 de la mañana, en la lotificación El Cambio, en Nejapa.

La víctima se dirigía a trabajar cuando, a pocos metros de su vivienda, los homicidas interceptaron el carro en el que viajaba, lo rodearon y dispararon más de 20 veces contra el empresario.

Durante el reconocimiento forense, las autoridades no lograron determinar cuántas balas impactaron contra la víctima, aunque dijeron que la mayoría de heridas las tenía en el cráneo, tórax y rostro.

Los delegados del Ministerio Público informaron que la hipótesis más fuerte en torno a este hecho es que tiene un móvil pasional.

Familiares del empresario relataron a las autoridades que hace 15 días él y su pareja tuvieron un fuerte enfrentamiento que los llevó a separarse y la señora se llevó a las hijas de ambos.

Los allegados de la víctima manifestaron que Cerritos estaba siendo extorsionado por las pandillas, pero aclararon que les entregaban anticipadamente el dinero, por lo que descartaron que haya sido ultimado por este motivo.

Algunos lugareños dijeron a las autoridades, a modo de rumor, que la víctima tenía vínculos con bandas de roba furgones. No obstante, esto deberá ser corroborado en el curso de la investigación.

Agentes policiales que procesaron la escena dijeron que habían casquillos de armas nueve milímetros y un fusil AK-47. Pobladores relataron que las repetidas detonaciones los obligaron a despertarse, porque aún era muy temprano.

Asesinan a un vigilante amenazado

"A ver si no me pasa algo porque usted sabe cómo es este trabajo" y "Si no me lleva Diosito, el otro año le vamos hacer la fiesta a la niña" fueron dos comentarios que la semana pasada hizo a sus familiares Carlos Ostmaro Orellana García, de 31 años, quien fue asesinado ayer en Guazapa.

Para sus familiares, los comentarios que él les hizo y una llamada telefónica que le hizo un desconocido el jueves fueron presagio de que algo malo podría pasarle y así fue.

Sus familiares conmocionados relataron que lo único que la víctima les contó es que la persona que le llamó le dijo: "Así que sos Guazapita" y le colgó. Hasta ayer se desconocía quiénes lo amenazaron y por qué lo querían muerto.

La víctima, quien durante una década trabajó como vigilante privado, fue emboscado y acribillado por varios sujetos que lo esperaban entre unos cañales de la hacienda San Cristóbal, en el cantón San Jerónimo.

El ataque fue a las 7:00 a.m., cuando iba a relevar a un compañero, en una empresa dedicada a la extracción de arena, situada en la referida zona.

Orellana residía en el centro de Guazapa y desde hace tres meses, desde que fue asignado a esa empresa, manejaba su bicicleta casi dos kilómetros (atravesando cañales y un río) para llegar hasta su trabajo.

Una hora antes de ser asesinado, Orellana se despidió de sus tres hijos, con edades entre los 9 y los 15 años. Luego dejó a su esposa en la parada de buses, le dijo que le llamaría más tarde y se marchó.

"Como a las 8:00 hablaba para avisarme que ya estaba en el trabajo, pero hoy quien me llamó fue su jefe solo para darme esta noticia", relató su esposa acongojada.

La madre del vigilante se lamentaba por la muerte de su hijo mientras veía cómo procesaban la escena.

"No es porque sea mi hijo pero él no andaba en problemas. Era entregado a su familia y me ayudaba a mí ¿Por qué matan a la gente trabajadora?", dijo la mujer, quien es madre soltera y crió a sus cuatro hijos en Chalatenango.

Carlos Ostmaro era el principal sustento de la familia, pues había adoptado a dos hijos de su pareja y luego engendraron a otro. La víctima también daba dinero a tres hermanos menores y a su madre quien se gana la vida haciendo oficios domésticos.

A esta muertes se sumaron las de tres jóvenes en San Martín, Chalatenango y La Paz.

En el primer hecho, la víctima era un joven entre 18 y 20 años, cuyo cadáver fue localizado en una canaleta de la carretera de Oro, en el kilómetro 10 de San Martín.

Agentes policiales que procesaron la escena no pudieron identificarlo y agregaron que no tenía tatuajes. Sus atacantes lo estrangularon y después lo vapulearon.

Además, David Armando Mirón, de 17 años, fue asesinado en el desvío hacia Tapalhuaca, en La Paz. Se desconoce el móvil del hecho.

La noche del domingo, otro hombre no identificado fue ultimado en el cantón Los Hernández, en Tejutla, Chalatenango. El ataque ocurrió en el mismo lugar donde el 11 de julio mataron a un joven de 19 años, por lo que las autoridades sospechan que se trató de un acto de venganza.

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