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Matan a dos mareros por no dar extorsión a su pandilla

Asesinatos ocurrieron en las bartolinas de la colonia Monserrat, en San Salvador

Fachada de la delegación de Policía en la colonia Monserrat, donde la noche del martes pasado dos presuntos pandilleros fueron asesinados por sus compañeros de celda.

Fachada de la delegación de Policía en la colonia Monserrat, donde la noche del martes pasado dos presuntos pandilleros fueron asesinados por sus compañeros de celda.

Fachada de la delegación de Policía en la colonia Monserrat, donde la noche del martes pasado dos presuntos pandilleros fueron asesinados por sus compañeros de celda.

La Fiscalía y la Policía investigan las muertes de dos supuestos pandilleros que estaban junto a otros 49 mareros en la bartolina 15 de la delegación policial de Monserrat.

Los internos Gerardo Antonio Aguilar Sánchez, de 21 años; y Gregorio Antonio Díaz, de 41, estaban recluidos en ese lugar desde el 14 de abril pasado y eran procesados en el Juzgado Primero de Paz de San Salvador por extorsión y agrupaciones ilícitas, según Fiscalía y Policía.

Las capturas de Aguilar Sánchez y Díaz tuvieron lugar el 13 de abril pasado, porque habrían intentado quemar un microbús de la Ruta 138-A que hace su recorrido de San Salvador a San Luis Talpa, La Paz, según la Policía.

El atentado se registró en el punto de microbuses de la referida ruta, en el centro de San Salvador; sin embargo, los pasajeros lograron apagar el fuego y solo se quemó un asiento, según la información policial.

Un oficial informó que a los reos los encontraron tirados en la celda, alrededor de las 10:00 de la noche del martes pasado, y de inmediato los auxiliaron porque todavía daban señales de vida; los trasladaron al hospital Rosales pero murieron recién ingresados a este nosocomio.

Fuentes de la Policía explicaron que los médicos que atendieron a las víctimas explicaron que tenían signos de haber sido estrangulados, aunque la Fiscalía informó que esperarán los resultados de la autopsia que les haga el Instituto de Medicina Legal.

El elemento policial desmintió los rumores que circularon entre los parientes de internos de que Aguilar Sánchez y Díaz hayan muerto por una golpiza que les hayan dado los policías.

Las autoridades de la PNC manejan como la principal línea de investigación, con respecto a las muertes de los dos internos, a que sus compañeros de celda, también pandilleros, los asesinaron porque se dieron cuenta de que ellos estaban extorsionando a empresarios de microbuses sin reportar y, mucho menos, entregar el dinero que recibían de los chantajes a su pandilla.

Fuentes policiales explicaron que el fiscal que realizó los reconocimientos de las víctimas acusará de las muertes de los supuestos pandilleros a los 49 mareros que compartían la bartolina con los ahora occisos.

Sin pasar a un penal

El oficial de la Policía explicó que, pese a que ambos internos ya estaban a las órdenes del Juzgado Primero de Paz de San Salvador, estos no habían sido enviados a un centro penal donde tenían que haber estado recluidos.

Agregó que la situación de hacinamiento en la referida delegación policial es preocupante porque en las bartolinas se encuentran unos 400 reos, de los cuales 380 están a las órdenes de los tribunales de justicia por distintos delitos. Sostuvo que para el cuido de la población reclusa se tiene que disponer de un buen número de policías que debería de andar patrullando en las calles.

Reos comunes en medio de pandilleros

Familiares de algunos reclusos comunes que se encuentran en la referida delegación policial aseguraron que los imputados ajenos a las pandillas están mezclados con los pandilleros, con lo que se pone en riesgo la vida de sus parientes.

"Deberían tener separados a los reos comunes de los pandilleros, porque si no nuestros parientes corren peligro al compartir la misma bartolinas con los mareros, porque los pueden agredir", dijo una mujer que aseguró que su esposo está detenido desde hace varios meses por homicidio y hurto.

Otras de las quejas de los familiares es que se les dificulta el ingreso de los alimentos para sus allegados, porque en la mayoría de ocasiones los policías distribuyen en general los alimentos para que todos los reclusos puedan compartir la comida con el resto de internos de la misma celda.

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