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Masacran a 8 personas en un parqueo de furgones en Quezaltepeque

Autoridades hallaron a un niño de 3 años ileso escondido en la cabina de un cabezal. La primera hipótesis es que sería un ajuste por narcotráfico

Investigadores de la PNC inspeccionan el predio donde estacionan furgones, en el cual fueron masacrados siete hombres y una mujer, la tarde de ayer. foto EDH / marlon hernÁndez

Investigadores de la PNC inspeccionan el predio donde estacionan furgones, en el cual fueron masacrados siete hombres y una mujer, la tarde de ayer. foto EDH / marlon...

Investigadores de la PNC inspeccionan el predio donde estacionan furgones, en el cual fueron masacrados siete hombres y una mujer, la tarde de ayer. foto EDH / marlon hernÁndez

Ocho personas fueron asesinadas ayer en un estacionamiento de furgones en el caserío El Milagro de la Roca, cantón Primavera, Quezaltepeque, departamento de La Libertad. Dos personas más resultaron heridas y un niño de 3 años sobrevivió al ataque. Sus padres de apellido Pocasangre estarían entre los asesinados.

En el sitio de la masacre hay entre 20 y 30 furgones, pero la policía no confirma si son de un solo dueño o de varios.

Las víctimas, entre las que hay una mujer y se presume que hay al menos un ciudadano guatemalteco, fueron atadas con las manos hacia atrás, las pusieron boca abajo y luego las ejecutaron.

Fuentes policiales aseguraron que los criminales habría utilizado pistolas con silenciadores para no provocar alarma entre los residentes de la zona. De hecho, los delincuentes tuvieron tiempo de recoger algunos casquillos, según fuentes policiales.

La escena era grotesca. Los cuerpos quedaron amontonados y estaban boca abajo.

Los rastros de sangre se veían esparcidos por toda la habitación, según fotografías divulgadas en las redes sociales. Por el desorden que encontraron las autoridades en la habitación, las hace suponer que los criminales buscaban, supuestamente, droga.

A la mujer los asesinos le rompieron el pantalón de mezclilla que usaba.

Una octava víctima fue encontrada afuera de la habitación en donde fueron encontrados los demás cadáveres.

Pobladores relataron que tres camionetas negras todo- terreno se estacionaron en las afueras del predio y enseguida entraron al menos 10 individuos al lugar. Como este tipo de vehículos llegan con frecuencia al sitio, los vecinos no advirtieron de que algo malo podría ocurrir en el predio.

Tras someter al vigilante a quienes los vecinos lo identifican como don Nayo, los individuos obligaron a las personas que se encontraban en el estacionamiento de furgones a ingresar a una de las habitaciones y a uno de los servicios sanitarios, donde los acribillaron a balazos. Tras retirarse los individuos, las dos personas que lograron sobrevivir al ataque salieron del predio y pidieron ayuda a los pobladores. Los dos heridos fueron llevados a una clínica cercana y luego a un centro hospitalario.

Al llegar las autoridades al lugar, encontraron a un niño de 3 años de edad que estaba escondido en uno de los cabezales. El menor les relató a los policías que sus padres, a quienes las autoridades los identifican como los esposos Pocasangre, le subieron a la cabina del cabezal y le dijeron que irían a comprar a la gasolinera y que ya iban a regresar.

Las autoridades dijeron desconocer las razones de la visita de los esposos Pocasangre al lugar.

El niño fue llevado a una delegación de Policía para localizar a otros parientes que lo puedan cuidar.

Al menos tres patrullas del Grupo de Reacción Policial (GRP) acudieron a la zona y la acordonaron a la espera de la Fiscalía.

Inicialmente, los investigadores de la Policía y Fiscalía sostienen que la masacre pudo derivarse de un ajuste por narcotráfico por la forma como fueron ejecutadas.

En las paredes de la habitación donde acribillaron a las víctimas, los delincuentes pintaron con sangre que se supone era de las víctimas fueron escritas dos letras "Z".

Presumen que la "Z" podría derivarse del grupo de narcotraficantes Los Z que opera en Guatemala y México.

Al lugar del múltiple crimen acudieron autoridades de la División Antinarcotráfico, de la PNC, lo que refuerza la hipótesis del narcotráfico, según fuentes policiales.

Los agentes antinarcóticos llevaron perros antidroga para que olfatearan los furgones estacionados en el sitio, en busca de droga.

Al lugar de la masacre se presentó el director de la Policía Nacional Civil, comisionado Mauricio Ramírez Landaverde. Las autoridades se mantuvieron herméticas durante las primeras investigaciones.

Otra de las posibles víctimas fue identificado solo como Edgar, que se supone trabajaba en el sitio. Algunas de las víctimas habían llegado al predio por distintas razones.

Otra masacre en similares circunstancias

El 25 de febrero pasado, en una vivienda del cantón El Singüil, de El Porvenir de Santa Ana, varios delincuentes mataron a José Francisco Palma Aldana, de 45 años; Olga Odili Rodríguez González, de 38, y Antonio o Ángel, de 35, según autoridades policiales.

Palma Aldana era propietario de varios cabezales, rastras y furgones con los que había montado un negocio de transporte de carga por países de Centroamérica y México.

En el mismo hecho resultó lesionada levemente otra persona, empleada de Palma Aldana, quien después de recibir cuidados médicos fue puesta bajo protección policial como testigo del caso.

Tres horas después del asesinato múltiple, la policía informó que en la colonia El Mora, en Santa Ana, había sido encontrada la camioneta en la que llegaron los asesinos a cometer la masacre.

De acuerdo con las fuentes, la posibilidad de que la masacre estuviera motivada por asuntos de drogas, surgió pocas horas después de cometido el triple homicidio. La Policía investiga si está ligada a la masacre de ayer tarde.

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