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Más familias desalojan por amenazas

PNC dice que éxodo no es por temor a pandillas

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Mientras el director de la Policía Nacional Civil, Mauricio Ramírez Landaverde, aseguró el jueves, que los desalojos forzados de familias no obedecen a las amenazas de pandillas, ayer, un padre, su esposa y sus hijos se vieron obligados a dejar su hogar y su negocio, porque no lograron reunir los $2,500 mensuales que la pandilla les exigió.

La familia, que vivía en la colonia María Auxiliadora, de Cuscatancingo, huyó de su casa, cargando sus humildes pertenencias, por miedo a que los pandilleros cumplieran las amenazas de atentar contra sus vidas.

Los afectados, además de vivir en la zona, tenían una pequeña imprenta, lo que llamó la atención de los delincuentes.

"El viernes 18 de julio nos trajeron un celular y alguien nos dijo que teníamos que darles $2,500 dólares cada mes, de lo contrario, nos harían algo...", dijo la esposa de la víctima, mientras observaba con tristeza como otras personas trasladaban sus pertenencias a dos camiones estacionados fuera de la casa que habitaron por cinco años.

En el momento en que las máquinas de la imprenta y las demás pertenencias eran cargadas hacia los camiones, varios agentes de la Policía les brindaban custodia, sin dar más explicaciones.

Este es el tercer caso que se conoce en los últimos días, de personas que han sido forzadas a abandonar sus casas por las amenazas de mareros.

El sábado 19 de julio, catorce familias de los condominios Cristo Negro, en Mejicanos, huyeron de los apartamentos que habitaron por casi 15 años, porque pandilleros habían exigido a la dueña del edificio $2,500, que debía reunir para evitar que atentaran contra su vida o las de sus inquilinos.

Esta semana se conoció que en la colonia Santa Rosa, también en Cuscatancingo, varias personas abandonaron sus casas, se presume que, de igual forma, eran acosados por los mareros.

Enormes candados cuelgan, hoy, de muchas de las casas donde vivieron comerciantes, obreros y gente humilde que no pudo reunir el dinero exigido por los delincuentes.

Sin embargo, las autoridades insisten en que la huida de estas personas no obedece a las amenazas de las pandillas, sino a otras causas, relacionadas, por ejemplo, con la usurpación ilegal de estas viviendas y el aviso de la Policía de hacer operativos "Casa Segura".

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