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Mareros ni se cubrieron para ametrallar autobús

Sobrevivientes creen que el ataque fue porque allí viajaba un policía. Testigos mencionan apodos de algunos pandilleros que atacaron la unidad

Ataque a bus ruta 144

Este hecho fue cometido el miércoles, a las 6:35 de la tarde, en el sector conocido como La Loma, en el caserío El Copinol, cantón Miraflores, de San... | Foto por Marlon Hernández

Este hecho fue cometido el miércoles, a las 6:35 de la tarde, en el sector conocido como La Loma, en el caserío El Copinol, cantón Miraflores, de San Pedro Perulapán, en el departamento de Cuscatlán.

El Yogui, el Negro, el Olla, el Pájaro, el Tavo y el Huevo, todos miembros de la pandilla 18 Sureños, fueron vistos por pasajeros cuando empuñaban sus armas y disparaban a la parrilla de un bus de la ruta 144-A que dejó tres muertos.

Este hecho fue cometido el miércoles, a las 6:35 de la tarde, en el sector conocido como La Loma, en el caserío El Copinol, cantón Miraflores, de San Pedro Perulapán, en el departamento de Cuscatlán. 

La mayoría de disparos fueron dirigidos hacia la parrilla del bus porque allí iban casi todos los hombres, debido a que en el interior ya no cabían más pasajeros.

Tras el ataque, un agente policial, un cargador de bultos del mercado La Tiendona, y un vendedor ambulante de verduras y legumbres, murieron. El primero residía en el cantón Huisiltepeque, el segundo, en el cantón Chipilte, y el tercero en el cantón Tasajera, donde también reside la mayoría de los pandilleros atacantes, según varios testigos del ataque.

Con uniformes militares y policiales

De acuerdo con sobrevivientes del ataque, a una distancia aproximada de 150 metros vieron a varios hombres vestidos como militares y policías, sin embargo, a pocos metros de llegar a la cima de una pendiente, notaron que eran pandilleros del lugar. El bus iba sobrecargado por lo que viajaba muy despacio, cuesta arriba.

Al término de la pendiente, el bus paró para bajar pasajeros. Fue entonces cuando se escucharon varias ráfagas de disparos. Según testigos, los más próximos al bus eran el Yogui y el Negro.

Tras los disparos, de la parrilla del bus comenzó a chorrear sangre. Algunos pasajeros lograron lanzarse del bus. El conductor se quedó paralizado.

Fue hasta que los mismos pasajeros le gritaron que continuara porque no eran dulces los que estaban tirando, que el motorista reanudó la marcha. 

Aproximadamente a un kilómetro, estacionó el bus. Los gritos de los heridos eran desgarradores. El agente de la PNC, identificado como José Reynaldo Hernández Vásquez, estaba desfallecido y murió cuando era atendido en un centro hospitalario.

Mientras tanto, José Alejandro Henríquez Ramírez, de 35 años, y Jorge Isabel López, de 39, murieron de inmediato. Entre cinco y 12 personas más fueron lesionadas de diversa gravedad.

Uno de ellos, hasta ayer en la tarde, según lugareños, se debatía entre la vida y la muerte en un hospital donde permanece en estado de coma.

Ataque dirigido al policía

Hernández Vásquez era el menor de cuatro hermanos que trabajan como policías.  Los pandilleros de la 18 Sureños que operan en los cantones El Espino, Miraflores, Tasajera, Huisiltepeque y otros aledaños los conocen bien y saben que son miembros de la corporación policial. En ese mismo sector hay por lo menos cinco policías más y otros tantos militares, según referencias de los lugareños y sobrevivientes del ataque al autobús.

El policía abordó el bus en el kilómetro 23 de la carretera Panamericana. Y, como suelen hacerlo los hombres para dar espacio a las mujeres, se subió a la parrilla.

Hay pasajeros que consideran que el ataque podría haber sido dirigido hacia El Pantera, sobrenombre con que era conocido el agente policial, en su domicilio.

El motivo, según las fuentes, sería vengar la muerte de seis pandilleros que murieron supuestamente al enfrentarse con policías y soldados el pasado 10 de junio en el cantón Miraflores.

De acuerdo con vecinos de Miraflores y Huisiltepeque, hace tres meses aproximadamente, dos hermanos de Hernández Vásquez fueron atacados a balazos cuando ellos iban en una motocicleta, en el mismo  lugar donde ayer ametrallaron el bus con pasajeros.

“Este bicho no merecía morir así. No se metía ni con un pollo”, afirmó un lugareño, sobreviviente del ataque, quien pidió reserva de su nombre.

Habitantes de Huisiltepeque y Miraflores temen que la violencia se desborde y los demás policías y militares que viven en la zona sean atacados de la misma forma.

“Ellos (los pandilleros) a desquitarse van. No les importa con quién”, afirmó otro sobreviviente, al recordar quiénes eran las otras dos víctimas del ametrallamiento.

Vendedor de verduras

“Él se dedicaba a darnos de comer a nosotros”, respondió un hermano de José Alejandro Henríquez Ramírez, ante la pregunta sobre cuál era el trabajo que hacía.

José Alejandro trabajaba como vendedor en la colonia Miramonte, en San Salvador. Vendía papas, cebollas, repollos... de forma ambulante para mantener a su madre y a un hermano que es ciego. Él era el que vivía en el cantón Chipilte.

Su familia cree que él tuvo la mala suerte  porque, generalmente, llegaba más temprano a casa. No saben por qué el miércoles le agarró la tarde.

A sus 35 años, el vendedor no se había casado y tampoco tenía hijos. Su prioridad era la manutención de su madre, una mujer enferma, y de su hermano, de 38 años, quien desde hace 20 años perdió la vista tras ingerir licor adulterado con etanol.

Cuatro hijos huérfanos

Ayer, en el cantón Tasajera, muchos vecinos, hombres, niños y mujeres, medio arreglaban la calle principal del cantón.

Dijeron que lo hacían para que la calle estuviera limpia para el entierro de Jorge Isabel López, de 39 años, un hombre que “era muy querido por toda la gente”, según explicó una joven que vive en el mismo cantón, dominado por la pandilla 18 Sureña, según la infinidad de grafitis pintados en cuanta superficie se puede escribir.

Jorge Isabel trabajaba desde hace 20 años como cargador de camiones en el mercado mayorista La Tiendona; también ayudaba a cualquier comprador que le pagara por trasladarle cualquier cantidad de mercadería.

“Era muy querido en todos estos lugares. Nadie tenía razones para hacerle daño”, explicó la misma joven quien también recordó que Jorge Isabel era el presidente del equipo de fútbol del cantón.

Jorge Isabel deja cuatro hijos, todos menores de edad. Ayer, dos de ellos estaban con Chikungunya. Era el único que trabajaba para sostener a su familia.

“Los muchachos que hacen esas ingratitudes no ven que están matando a gente inocente y gente que es la única que sostiene a su familia”, comentó una mujer durante la velación del agente policial.

Transportistas piden más seguridad

La Asociación de Empresarios de Autobuses Salvadoreños, AEAS, y la Asociación de Transportistas de Pasajeros ATP condenaron el ametrallamiento del bus de la ruta 144-A, en San Pedro Perulapán, el cual dejó varias víctimas mortales.

AEAS y ATP calificaron de cobarde el ametrallamiento, a la vez que dijeron que ese hecho pone al descubierto la falta de seguridad que brindan las autoridades a las unidades de transporte.

Según las gremiales de transportistas, esa carencia de seguridad viola el principio de igualdad señalado en la Constitución de la República ya que solo las unidades del Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana (SITRAMSS) gozan de seguridad del Ejército y Policía las 24 horas del día dejando desprotegidos a más de 12 mil unidades con sus más de tres millones de usuarios.

De acuerdo con estadísticas del Instituto de Medicina Legal, entre abril y agosto, 81 personas murieron de forma violenta en el municipio de San Pedro Perulapán, la mayoría de esos crímenes han sido perpetrados por pandilleros.

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