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Mareros asesinaron a una estudiante de Medicina en Usulután

Algunos policías que conocían a Shandy lamentaron su asesinato. Según la PNC, el caserío donde la mataron es asediado por unos 30 mareros

Poca gente asistió, por temor, a la velación y sepelio de la estudiante de Medicina. Ayer la sepultaron.
Poca gente asistió, por temor, a la velación y sepelio de la estudiante de Medicina. Ayer la sepultaron.

El asesinato de Shandy Carolina Díaz parece haber conmovido a muchos. La joven era la única del grupo familiar de Carlos y Rosa, que iba abriéndose paso, a fuerza de estudios, tal vez para romper el círculo de nacer, crecer y morir en las fincas cafetaleras  del cerro El_Tigre, en el sector del municipio de Santa Elena, departamento d e Usulután. 

Shandy tenía solo 26 años, estudiaba cuarto año de Medicina en la Universidad de El Salvador, regional San Miguel. Lo hacía con ayuda de su familia campesina y con la ayuda de otras personas. “Tenía amistades que le ayudaban”, explicó ayer su padre, Carlos Díaz.

En el caserío Finca Miramar era conocida como la doctora. No porque ella dijera que lo era, si no porque muchos de sus vecinos la habían visto vestir su gabacha blanca en el hospital regional San Juan de Dios, en San Miguel, donde un año atrás había estado haciendo sus prácticas como estudiante de Medicina.

En Miramar y los caseríos aledaños,  Shandy asistía a los lugareños hasta donde sus conocimientos de Medicina se lo permitían. Usualmente, le llegaban a pedir que les pusiera una inyección, un suero o a que les aconsejara qué hacer con algunas enfermedades.

Pero la joven no solo era conocida como la doctora si no también porque había contagiado con su entusiasmo a muchas jóvenes para que formaran un equipo de fútbol femenino con el que salían a competir a otros municipios de Usulután.

Algunos policías que la conocieron también se expresaron bien de la joven y de su familia. Ella no era marera; tampoco lo eran sus hermanos.

¿Y por qué la mataron?

Tanto la familia como la Policía aseguran que no saben por qué. Algunos vecinos creen que fue por envidia, al ver que la joven se iba superando. 

De lo que sí están seguros, afirman fuentes policiales allegadas a la incipiente investigación, es que los asesinos son varios miembros de la mara Salvatrucha (MS-13) que controla el caserío Miramar y otros de la zona de Santa Elena y de Jucuapa.

Aunque la familia se negó a dar detalles de cómo fue que la mataron, investigadores policiales afirman que el viernes como a las 2:30 de la tarde,  un grupo de mareros llegó a la casa donde Shandy vivía. Con ella estaban dos hermanos menores.

Uno de los terroristas le dijo que saliera de la casa, que querían hablar con ella. Ella se resistió y continuó viendo televisión. Pero a pocos minutos llegó otro marero y le dijo que era mejor que saliera porque querían platicar con ella.

La joven salió. Algunas personas vieron que ella y el grupo intercambiaron algunas palabras y luego a ella le arrebataron el teléfono celular. Posteriormente, le asestaron varios disparos de escopeta. Luego los mareros se marcharon tranquilamente.

Investigadores policiales aseguran que entre los asesinos están el Guasón, el Travieso, primero y segundo al mando de la agrupación criminal, así como el Yésper, el Moncho o Frecuente.

Una banda bien armada

Todos son parte de una agrupación de 15 mareros que aterrorizan a habitantes del caserío Finca Miramar y otros que están ubicados en oriente y norte del cerro El Tigre, en los municipios de Santa Elena y Jucuapa.

A esos 15, también se le une otro grupo similar que llega de la zona baja de Jucuapa, Santa Elena y Usulután. La Policía ha desarrollado fuertes operativos en esa zona. Uno de los más fuertes incluyó a 200 militares y 100 policías. No agarraron a ninguno. 

Shandy fue enterrada ayer. Por temor, pocos asistieron a su sepelio en el cementerio de Santa Elena. 

“Tenga cuidado que allí (en caserío Finca Miramar) hay una banda bien armada”, es el consejo que algunos policías suelen dar a foráneos.

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