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Maras incumplen compromisos en "zonas de paz"

Ciudadanos critican los acuerdos entre las pandillas porque solo los ha beneficiado a ellos y no a la población honrada

Salvador Rivas fue asesinado el 3 de julio, en Avenida Juan Aberle, en pleno centro de Mejicanos, uno de los municipios que aspira ser declarado libre de violencia. Foto EDH / Archivo

Salvador Rivas fue asesinado el 3 de julio, en Avenida Juan Aberle, en pleno centro de Mejicanos, uno de los municipios que aspira ser declarado libre de violencia....

Salvador Rivas fue asesinado el 3 de julio, en Avenida Juan Aberle, en pleno centro de Mejicanos, uno de los municipios que aspira ser declarado libre de violencia. Foto EDH / Archivo

La expectativa y la esperanza que en su momento creó la tregua y los municipios libres de violencia o territorios de paz, poco a poco se ha desvanecido en la población, por los homicidios y extorsiones que en los últimos días se han incrementado en el país.

Ciudad Delgado, Quezaltepeque y Apopa son de los últimos municipios declarados territorios de Paz, calificación que en la percepción de los pobladores no ha reflejado cambios sustanciales.

El escepticismo se agudiza aún más con la última escalada de violencia que dejó como saldo 103 homicidios en 12 de los 14 departamentos del país.

Poco antes de este repunte, un equipo de El Diario de Hoy realizó un recorrido por algunos municipios de la zona norte del país, algunos declarados libre de violencia, para medir el comportamiento criminal y la percepción de la población.

Ciudad Delgado es uno de los municipios que más recientemente fue declarado libres de violencia, pero sus residentes niegan que haya cambios sustanciales, pues a diario hay homicidios, asaltos, extorsiones, amenazas, presencia de pandillas y el clima de inseguridad no ha variado.

La población hace su propia lectura de la situación que ocurre en su entorno, estiman que hay repuntes.

Colonias como El Carmen, Santa Eduviges, San Pedro, Cuscatlán, Los Alpes, Santa Marta y, San Francisco Agua Caliente, son señalados por los habitantes como escenarios de la criminalidad.

En esos lugares una persona ajena o un distribuidor de mercadería debe pagar por lo menos un dólar para poder ingresar.

Lo peor es que no solo un pandillero pide dinero sino varios, en lugares o momentos distintos, denuncian.

"Lo de la tregua o municipios libres de violencia es casaca, mentira, porque los hechos no paran", manifestó un agente policial, que se hallaba en su día libre cuando fue abordado en Ciudad Delgado.

Como el agente, otros habitantes manifestaron que hay momentos en que los hechos se calman por presencia policial o porque los delincuentes han sido detenidos.

Pero aún así, a cualquier hora es peligroso transitar por las calles internas o pasajes de las colonias de Ciudad Delgado, sobre todo por la tarde y noche.

Es en esas horas, los sujetos salen a "cumplir misiones" como asesinatos, extorsiones o robos, afirman.

"Los pandilleros se matan entre ellos (por rivalidades), ciudadanos particulares mueren en asaltos o por no pagar extorsiones", dijo un residente.

Una de las soluciones de los lugareños a esta vorágine, es que se atienda a los niños y adolescentes que todavía no están involucrados en las pandillas.

Que sus padres no los pierdan de vista, tampoco les den tareas como vender agua u otras mercancías, pues de eso se aprovechan los grupos de pandillas para reclutarlos.

Un vecino reclamó por qué no capturan a los delincuentes si se saben quiénes son y a dónde viven. Lamentaron que algunos policías estén involucrados con el hampa en delitos como extorsión.

En Apopa la población tiene opiniones similares. Un par de agentes policiales dijeron que sobre la declaratoria de los sitios libres de violencia tienen dos percepciones; como policías, se han reducido un poco los homicidios y eso ha mejorado la imagen internacional, pero como ciudadanos, dicen no creer en esa disposición pues solo beneficia a los pandilleros porque dejan de matarse, pero siguen asesinando a personas honradas.

Otros detallan que con la declaratoria, los pandilleros pueden movilizarse libremente sin ser atacados por los rivales.

Identifican como puntos peligros dentro del municipio zonas como Popotlán, Valle Verde, Valle del Sol y San Andrés, entre otros.

En esos lugares la población honrada no ha tenido alternativa que adaptarse al peligro, dice un ciudadano en el parque central de Apopa.

Reconoció que hay días sin muertos, pero hay veces, en que hay muertos por todos lados. Los lapsos en que no se registran hechos violentos han sido hasta por 15 días o una semana.

En otros casos, las pandillas toman a sus víctimas y se las llevan a otros sitios para quitarles la vida y enterrarlos en cementerios clandestinos.

Estas son las desapariciones que con frecuencias denuncian familias.

"Esa tregua no ayuda en nada, a ellos si les sirve, porque les da lugar a organizarse y planear nuevos hechos", afirmó un lugareño.

Son del criterio que los delitos en municipios libres de violencia podrían haber disminuido, pero hay otros como extorsiones que se mantienen o van en aumento.

"La gente que es extorsionada no dice nada por temor a las amenazas. Muchos cuando son extorsionados de repente abandona sus casas", subrayó.

Se trata de pequeños negocios situados en colonias peligrosas que de un día a otro dejan sus casas sin decir nada. Hay pasajes enteros donde no viven personas, porque han salido huyendo luego de amenazas anónimas o por teléfono.

"A mi manera de ver el problema de la violencia y delincuencia se podría resolver solo con la pena de muerte", afirmó un habitante de Apopa.

"El que planifica un asesinato y lo ejecuta; debería pagar de la misma forma, de lo contrario esto no va a cambiar", dice el habitante.

El país no tiene fondos para darle comida a tanto delincuente que lo único que ha hecho es daño a la sociedad, subrayó.

Además estimaron que no es justo que le imponga más impuestos a los salvadoreños para beneficiar a quien le ha causado daño y dolor.

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