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Maras se apoderan de más colonias en la ciudad de Cojutepeque

El Diario de Hoy realizó un recorrido por las zonas afectadas, donde hay grafitos recién hechos

En Cojutepeque se pueden observar paredes recién manchadas con nombres de las pandillas.

En Cojutepeque se pueden observar paredes recién manchadas con nombres de las pandillas.

En Cojutepeque se pueden observar paredes recién manchadas con nombres de las pandillas.

Pobladores de las colonias que se encuentran alrededor del cerro de Las Pavas en Cojutepeque, Cuscatlán, se encuentran preocupados por el aparecimiento de grupos de pandilleros en sectores donde antes no habían presencia de esos grupos por lo que temen por su seguridad y que comiencen a extorsionarlos.

Aseguran que anteriormente los pandilleros se mantenían en los alrededores del municipio, pero ahora han comenzado a emigrar a las colonias dentro de Cojutepeque.

La mayoría de ocasiones, los pandilleros se reúnen a pocas cuadras de la subdelegación de Policía de Cojutepeque, pero ni un tan solo agente se ve patrullando ni tan siquiera les hacen registros personales a los mareros para ver si tienen armas, según las denuncias.

En un recorrido que realizó un equipo de El Diario de Hoy por las colonias afectadas se pudo constatar la existencia de grafitos recién elaborados (por lo menos un mes) por los pandilleros en paredes y postes del tendido eléctrico, entre otros sitios. Se pudo corroborar la poca presencia policial en esos lugares, y se vio de uno a dos pandilleros en esos lugares.

Se gestionó una entrevista con las jefaturas de la Policía de la región Paracentral, pero se nos dijo que pedirían autorización a la Dirección de la corporación. Sin embargo nunca hubo respuesta luego de varios días.

Los denunciantes explicaron que entre las colonias que hoy por hoy se han visto afectadas con la presencia de pandilleros de la mara Salvatrucha (MS) están Santa Leonor, Vista Hermosa I y II etapa, Jardines de Las Pavas. También la mara 18 tiene presencia en el centro de Cojutepeque, estadio Municipal y alrededores del hospital nacional.

La mayoría de los pandilleros que suelen atemorizar a los pobladores tienen entre 13 y 18 años. De siete a 10 pandilleros suelen permanecer por las tardes en las esquinas de las colonias para alertar a sus cómplices de la llegada de la Policía.

"Estando a tres cuadras de la subdelegación, ellos (mareros) tienen el control de quien entra y quien sale de la colonia y la gente ya no está tranquila, ya no quiere salir de sus casas", dijo un residente. Agregó que "en caso de que alguien llega a visitar a uno de los residentes, los pandilleros se encargan de preguntarles o averiguar de dónde vienen y después mandan a decir que ya no lo quieren ver".

Los residentes aseguraron que esa situación de inseguridad la han comenzado a vivir desde hace unos tres meses, porque "antes se veían apenas dos pandilleros en el sector, ahora se han multiplicado a unos 30 mareros".

Uno de los vecinos dijo que "acá la situación estaba supertranquila, pero ahora la gente ya no sale mucho de sus casas".

El reclutamiento de jóvenes en los centros educativos también es otra de las situaciones que preocupa a los pobladores de Cojutepeque porque además de los centros públicos también se han extendido a los colegios privados.

También en Cojutepeque, el número de homicidios ha crecido este año con respecto al año pasado. Desde el uno de enero hasta el 12 de septiembre se habían cometido 15 asesinatos, según la Policía. Ese mismo período del año pasado se habían registrado 12 asesinatos.

El año pasado hubo cinco meses en los que no se registro ni un tan solo homicidio, pero para este año en un mes no hubo homicidios.

Pandillas se infiltran en colegios privados

También los estudiantes públicos y privados están a merced de las pandillas y las drogas en Cojutepeque. En ese municipio hay seis colegios privados y en la mayoría se han infiltrado las pandillas, denunciaron algunos docentes.

Aseguraron que además las autoridades estudiantiles tienen que lidiar con la distribución de drogas que existe en algunos centros educativos, sin que las autoridades policiales hagan algo por contrarrestar ese problema.

"Ha sido desde un tiempo para acá que ha comenzado el problema de que se ha incrementado el accionar de las pandillas y también la circulación de la droga", dijo el director de un centro educativo. Agregó que esos "dos problemas están afectando a la población estudiantil pública y particular".

Agregaron los denunciantes que "hemos acudido a pedir ayuda a la Policía y no hemos encontrado eco. No hemos encontrado el apoyo necesario de la Policía".

Otro de los maestros consultados explicó que en un colegio privado se ha detectado al menos dos pandilleros, entre estos un cabecilla, que están matriculados, pero no pueden retirarle la matrícula por temor a represalias.

La impunidad de las leyes juveniles es otro de los factores que les impiden a las autoridades educativas actuar de hecho.

"No podemos tomar acción directa, porque las leyes a nosotros nos estarían castigando, por tratar de resolver un problema", dijo uno de los docentes.

Según el maestro "el cumplimiento de un deber origina el goce de un derecho, pero aquí en el país estamos al revés, les enseñan a querer gozar de derechos, sin cumplir con sus obligaciones".

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