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Un maestro que luchó por La Esperanza

El padre de Ramón Arturo falleció luego de que su esposa le informara de que Ramón estaba muerto. Ayer fueron sepultados ambos en Usulután

La escuela del cantón La Esperanza, en Jiquilisco, Usulután, lucía cerrada ayer en la mañana y con listones negros, como símbolo del luto por el asesinato del director Ramón Arturo Centeno Torres.

La escuela del cantón La Esperanza, en Jiquilisco, Usulután, lucía cerrada ayer en la mañana y con listones negros, como símbolo del luto por el asesinato del director Ramón Arturo... | Foto por elsalv

La escuela del cantón La Esperanza, en Jiquilisco, Usulután, lucía cerrada ayer en la mañana y con listones negros, como símbolo del luto por el asesinato del director Ramón Arturo Centeno Torres.

La escuela del cantón La Esperanza, en Jiquilisco, departamento de Usulután, lucía cerrada ayer en la mañana y con listones negros, como símbolo del luto que embargaba a los habitantes de ese lugar, tras el asesinato de Ramón Arturo Centeno Torres, el director de ese centro de estudios.

Y es que Ramón Arturo dejó huella en varias generaciones de La Esperanza. Según recordaron ayer algunos habitantes, a principios de la década de los 80 vieron llegar por primera vez a aquel joven profesor a una escuela que había sido cerrada a raíz del conflicto armado.

Ramón Arturo llegó para quedarse. En ese centro escolar trabajó 34 años años como maestro. 

“Aquí vino y ya no se fue. Era muy querido en esta comunidad por todo lo que hizo por muchos jóvenes”, recordó Valentín Nieto,  un hombre vecino del centro escolar.

Según Valentín, fue por los esfuerzos del profesor Ramón que los jóvenes de ese cantón ya no necesitan viajar a diario hasta Jiquilisco o Usulután a estudiar el bachillerato.

“Luchó con toda la comunidad hasta que logró hacer que hubiera el bachillerato”, afirmó el campesino.

El director escolar fue asesinado la mañana del domingo anterior cuando se disponía a ordeñar unas vacas de su propiedad en el cantón La Presa, de Usulután. 

Horas después, su padre, Ramón Atilio Centeno, de 75 años, falleció luego de que su esposa le comunicada la muerte del hijo.

“Yo no quería decirle, porque lo teníamos grave, pero él me preguntó por qué ya no le tenía confianza, entonces tuve que decirle que Ramón estaba muerto.En el momento comenzó a temblar y luego murió”, comentó la viuda de Ramón Atilio, quien padecía desde hace varios meses una grave enfermedad.

Ayer, padre e hijo fueron sepultados en un cementerio privado de la ciudad de Usulután. Parientes del director escolar aseguran no saber cuál fue el motivo que tuvieron los delincuentes para matar a un hombre que hizo tanto bien educando muchos jóvenes.

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