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Los Bobadilla asesinaron a Helene Arias Moreno

Si exnovio hubiera hablado, Helene no hubiera sido asesinada, valoró el juez la complicidad de Alejandro

Alejandro Bobadilla purgará su condena en el penal Las Esperanza, situado en Mariona; mientras que su tía y madrastra irán a Cárcel de Mujeres, ubicada en Ilopango. Foto EDH / Omar Carbonero

Alejandro Bobadilla purgará su condena en el penal Las Esperanza, situado en Mariona; mientras que su tía y madrastra irán a Cárcel de Mujeres, ubicada en Ilopango. Foto...

Alejandro Bobadilla purgará su condena en el penal Las Esperanza, situado en Mariona; mientras que su tía y madrastra irán a Cárcel de Mujeres, ubicada en Ilopango. Foto EDH / Omar Carbonero

Andrea Bobadilla, su cuñada Claudia de Bobadilla y su sobrino Alejandro Bobadilla, con semblante sereno y sin mostrar sobresaltos, escucharon, ayer, el fallo del Tribunal de Sentencia de Santa Tecla que los declaró culpables de asesinar a Helene Stefany Arias Moreno y las condenó a ellas a 40 años de cárcel y a él a 26 años y ocho meses.

En el otro extremo de la sala donde se realizó la audiencia, los padres, hermano y demás parientes de la universitaria veinteañera se fundieron en un abrazo y lloraron tras saber que un año después del crimen contra la joven el caso no quedó impune.

"Estamos satisfechos. Así tenía que ser, tenían que pagar los que tienen que pagar", dijo la madre de Helene, Eugenia Moreno, acompañada por su esposo Santos, su hijo Bryan y una hermana.

La Fiscalía acusaba a las mujeres de ser coautoras del delito de homicidio agravado y al exnovio de Arias de complicidad en el hecho, cometido el 30 de octubre de 2012.

El juez Delfino Parrilla resolvió que habían suficientes evidencias que demostraban la culpabilidad de los Bobadilla: pruebas de ADN, relatos de testigos y bitácoras de llamadas que arrojaron que los ahora convictos estuvieron en comunicación antes, durante y después de la desaparición y asesinato de la joven.

Ese 30 de octubre, la víctima, quien estudiaba administración de empresas, fue citada al mediodía en un centro comercial de Antiguo Cuscatlán, por la tía y madrastra de su novio, con quien llevaba dos años y medio de relación.

Según el expediente judicial, las Bobadilla le hicieron creer a Arias que el encuentro era para saldarle una deuda de $1,000 que días antes Claudia había contraído con su madre.

Las mujeres, sin embargo, se la llevaron en una camioneta a la casa de Andrea, situada en Quintas de Gratamira, en San Juan Opico, donde la mataron y luego la sepultaron en un hoyo que 15 días antes habían mandado a cavar en el jardín.

Las evidencias demostraron que Alejandro tenía conocimiento de que Helene se reuniría con ellas y, a pesar de ello, horas más tarde, cuando los Arias la daban por desaparecida, él ocultó a propósito, a autoridades y familiares de la joven, esa información.

En el juicio se demostró que el asesinato de la estudiante fue cometido alrededor de las 3:30 de la tarde, mientras que Alejandro reveló que sabía de la cita que las tres mujeres tendrían en el local comercial hasta las 9:00 de la noche.

"Si Alejandro hubiera revelado el encuentro entre Helene, Claudia y Andrea no se habría concretado la muerte de la joven", razonó el juez.

Durante el juicio, Bryan el hermano de Helene declaró que el día en que ella desapareció, Alejandro hizo una llamada telefónica y dijo: "Aló, tía, qué pasó con el voladito".

El juzgador aseguró que aunque el convicto no dijo a qué se refería con "voladito" no le quedaba duda de que eran indicios de que hubo un plan para plagiar a la joven.

Helene luchó por su vida

Antes de emitir la sentencia contra los Bobadilla, el juez leyó el informe de la autopsia practicada a la víctima, el cual reveló que Helene tuvo una muerte cruel, pues sus asesinas le prolongaron el sufrimiento e hicieron uso excesivo de fuerza.

Las autoridades determinaron que Claudia y Andrea intentaron asfixiarla con un lazo, pero como no murió, más tarde la golpearon con un martillo en cabeza y rostro.

Además, le hicieron varias heridas con arma blanca y, para someterla, Andrea se subió sobre Helene. Los forenses hallaron incrustada una uña en el pecho de la víctima, así como un mechón de cabello en la mano, lo que indica que la víctima luchó por su vida.

Cuando el juez Parrilla se refirió a la forma en que la universitaria fue asesinada, sus familiares presentes en la audiencia no pudieron contener las lágrimas al imaginar la brutal escena y el suplicio al que fue sometida Helene.

A los convictos se les observó con un semblante relajado mientras oían el relato.

"Si la intención era darle muerte, ¿por qué no hacerlo de una sola vez? Se prolongó el sufrimiento de Helene", dijo Parrilla para explicar que las mujeres actuaron con saña.

¿Por qué la asesinaron?

Aunque los tres miembros de la familia Bobadilla fueron condenados por el asesinato de la estudiante, el móvil del homicidio seguirá siendo un misterio para sus seres queridos y las mismas autoridades.

El fiscal del caso reconoció esta semana que los motivos que llevaron a los Bobadilla a matar a Arias probablemente "nunca se sabrán".

Los padres de Helene también aseguraron ayer, al acabar la audiencia, que tenían la esperanza de que durante el juicio los Bobadilla confesaran cuál fue el móvil real que tuvieron para acabar con la vida de la joven, pero no fue así.

"Solo Dios lo sabe", dijeron los esposos Arias Moreno a una sola voz cuando se les preguntó qué creían ellos que había motivado el hecho.

Desde que inició el proceso judicial, la Fiscalía sostuvo la tesis de que los incriminados plagiaron y mataron a Helene para no pagarle la deuda de $1,000 que Claudia contrajo con la madre de la víctima.

Otra de las hipótesis fue que los Bobadilla tenían la intención de pedirle a la familia Arias un rescate económico, porque atravesaban una crisis financiera, pero que al haber salido mal el plan decidieron quitarle la vida a la joven para que no los denunciara.

En agosto pasado, cuando los convictos enfrentaron la audiencia preliminar en el juzgado de Primera Instancia de San Juan Opico, La Libertad, el juez David Morán refutó dicha presunción porque, a su juicio, las evidencias demostraban que desde semanas previas al homicidio hubo "actos preparatorios" para llevarlo a cabo.

Por ello, Morán señaló que no se había logrado determinar cuál fue el móvil real del asesinato de Helene y añadió que no creía que la deuda contraída con los Arias fuera el móvil del hecho.

" Eso, lo económico, vino como ganancia, pero la intención era matar a Helene", dijo en esa ocasión el juzgador.

En el proceso, los fiscales presentaron documentos que indicaban que Juan José Bobadilla, padre del exnovio de Helene, trabajó como gerente de una compañía internacional y recibía un salario de unos $4,000 mensuales, lo que le permitía a la familia Bobadilla vivir cómodamente.

Según las investigaciones, el hombre dejó de laborar en la firma y recibió una indemnización que rondó los $60 mil, pero cuando se acabó el dinero hizo préstamos que luego no pudo saldar.

Aunque Bobadilla padre estuvo acusado en un primer momento, fue absuelto desde que inició el proceso judicial.

Los familiares de Helene se mostraron conformes con las condenas impuestas a los Bobadilla. "Se hizo justicia", dijeron. El juez no obligó a los convictos a pagar una responsabilidad civil a los dolientes a petición de los Arias, quienes señalan que el dinero no le devolverá la vida a su hija.

El asesinato de Helene conmocionó e indignó a la ciudadanía, que supo sobre su desaparición a través de las redes sociales, medio por el que se unieron para encontrarla.

Ayer, minutos antes de antes de conocer el fallo, Bryan, el hermano de Helene, escribió en su cuenta de Twitter: "¡Poco falta hermana para que puedas descansar en absoluta paz!".

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