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Lentitud de la FGR prolonga incertidumbre de tres familias

Los tres desaparecidos dejan, en suma, seis niños huérfanos. Los mató la 18 por vivir en zona de la MS

En la lotificación Aguilar, una menor mece a su hermana de un año (en la hamaca). El padre de ambas desapareció el 25 de agosto junto a otros dos hombres. La PNC halló tres cuerpos en una tumba clandestina el 20 de noviembre. Foto EDH / Jorge Beltrán

En la lotificación Aguilar, una menor mece a su hermana de un año (en la hamaca). El padre de ambas desapareció el 25 de agosto junto a otros...

En la lotificación Aguilar, una menor mece a su hermana de un año (en la hamaca). El padre de ambas desapareció el 25 de agosto junto a otros dos hombres. La PNC halló tres cuerpos en una tumba clandestina el 20 de noviembre. Foto EDH / Jorge Beltrán

Pese a que han transcurrido 10 días desde que los cadáveres de tres hombres fueron hallados en la Finca El Guarumal, del municipio de Colón, departamento de La Libertad, la Fiscalía General de la República (FGR) aún no ha ordenado las pruebas genéticas para establecer la identidad de las tres víctimas.

Mientras tanto, en la lotificación Aguilares, de Lourdes, tres familias: mujeres, hijos, padres y hermanos continúan viviendo con aquella angustia que les llegó de golpe el 25 de agosto pasado, al enterarse de que tres de los suyos habían desaparecido.

Con los días, esa angustia se volvió incertidumbre y desesperación, al no saber realmente qué había pasado con Óscar Ovidio Hernández Mena, José Hernán Castellanos Cruz y Juan Pedro Elías, de 24, 27 y 28 años, respectivamente.

Casi un mes después, el miércoles 20 de noviembre, las tres familias fueron sacudidas con un aviso que no querían escuchar, pero que, pese al dolor, les ha menguado la incertidumbre: la Policía les notificó que habían encontrado enterrados tres cuerpos, en tumbas clandestinas, en la Finca El Guarumal.

Aunque para la Fiscalía no hay certeza de que se trate de los tres hombres antes mencionados, los familiares de los desaparecidos están seguros de que se trata de ellos; los han reconocido por las ropas que vestían aquel domingo.

Las tres familias tienen que esperar, no obstante, no saben cuántos días más, para darles sepultura, pues el Ministerio Público ni siquiera los ha llamado todavía para que aporten material y así comparar genéticamente la identidad de los asesinados.

El miércoles anterior, dos parientes dijeron que la Fiscalía les había convocado para hoy, pero un pariente de Juan Pedro Elías dijo que no le habían notificado nada.

Seis inocentes huérfanos

Los tres hombres desaparecidos, y presuntamente luego asesinados, han dejado a seis niños, dos cada uno, que no superan los ocho años de edad, anotaron sus parientes.

"Mire, pues, ¿qué culpa tienen estas criaturas de crecer sin su padre?", se pregunta una vecina que conoce el caso y para quien los tres hombres solo sabían trabajar hasta en sus días libres y dedicarse a sus familias.

Gabriela, de siete años, e Ivón, de 14 meses, son las hijas de José Hernán. La más grande dice estar consciente de que su padre está muerto, mientras comenta que Ivón ha comenzado a decirle padre a un tío materno.

A Gabriela e Ivón las cuida la abuela, pues la madre de ambas comenzó a trabajar desde hace 15 días en una maquila, ante la ausencia de quien con su trabajo de mecánico les proveía lo que alcanzaba con su salario.

Las tres son familias pobres. Se nota en la forma en cómo viven. Hoy la situación económica ha empeorado, pues ya no tienen la esperanza del sueldo que ganaban las tres víctimas, dos como mecánicos y uno como obrero de una maquila de calcetines.

Así como tienen la certeza de que los cuerpos hallados en El Guarumal corresponden a los suyos, las tres familias afirman que fueron asesinados por miembros de la pandilla Dieciocho por el simple hecho de vivir en un lugar donde domina la Mara Salvatrucha.

Ninguno de los desaparecidos se relacionaba con esos grupos criminales. Lo dice cualquier vecino al que se le pregunta si los conocía.

Tan trabajadores eran, agregaron los vecinos, que incluso el domingo cuando desaparecieron andaban ayudando al padre de José Hernán en labores agrícolas, como siempre solían hacerlo.

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